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Nerea San Sebastian, optometrista colaboradora de la Fundación Ruta de la Luz

En algunas zonas de África no hay acceso a servicios de atención visual o sanitaria de ningún tipo

Nerea San Sebastian ha viajado cuatro veces a África. Su espíritu solidario ha guiado sus pasos a Senegal, Angola y Guinea Ecuatorial. Su formación como óptico-optometrista y la colaboración que mantiene con la Fundación Ruta de la Luz le han permitido ayudar hasta el momento a numerosas personas, a quienes, junto con otros compañeros, revisa la vista y trata de solucionar los problemas detectados. “Siempre me han interesado este tipo de proyectos -confiesa- y, si vas una vez, es difícil que no quieras repetir”. Asegura que es una experiencia muy enriquecedora. “Tienen una forma de ver la vida muy distinta a la nuestra, viven mucho el día a día, algo que aquí a veces se nos olvida”. A su entender, “África es caótico e impacta”, pero tiene como recompensa la alegría de los niños, “contagiosa”, y comprobar que sus prioridades “son totalmente distintas a las nuestras”. “Unos días allí hace que te replantees muchas cosas sobre nuestro estilo de vida”, recalca.

Ha participado en la última expedición de la Fundación Ruta de la Luz a Senegal, ¿en qué ha consistido?

Viajamos tres ópticos-optometristas de la Fundación, que durante una semana graduamos la vista a los niños y adultos de varios pueblos, como Mbackombel, Nianiar y Louly, cerca de Mbour, al sur de Dakar. Estuvimos una semana y graduamos la vista a casi 800 personas, la mayoría niños de las escuelas.

En general, ¿cómo se cuida la vista de los niños en los lugares que han visitado?

Cerca de allí hay un dispensario donde les atienden, pero no hay especialistas. En general, son cooperantes que solo están durante un tiempo. En algunas zonas no tienen acceso a servicios de atención visual o sanitaria de ningún tipo. Por lo tanto, salvo en casos como estos, mucha gente está desatendida.

¿Cree que en las zonas donde han trabajado hay conciencia de la necesidad de proteger la salud visual?

“La educación y la salud no son prioridad en África, les importa tener algo para comer hoy”

No demasiada. Sus prioridades son otras bien distintas, se preocupan más del día a día. La educación y la salud en general no son su prioridad y, mucho menos, la prevención. Les importa tener algo para comer hoy, aunque poco a poco eso cambia. Allí trabajamos con la ONG Por una sonrisa en África (PUSE), que gestiona varias escuelas y nos animaron a visitarlas para revisar la vista a los niños, conscientes de lo importante que es la educación para tener un futuro y, a su vez la visión, para tener una buena educación.

¿Cuántos niños de los que han atendido han requerido algún tratamiento?

Revisamos a 757 personas y enviamos 210 gafas, aproximadamente, algunas de ellas de sol.

¿Hay niños a quienes nunca se atenderá, por diversas circunstancias?

Muchísimos. Nosotros atendimos a todos estos niños porque la ONG catalana PUSE tiene mucho interés en hacer revisiones cada ciertos años. De hecho, ya habíamos colaborado con ellos en otra ocasión. Sin embargo, para el resto de niños de poblaciones cercanas es muy difícil acceder a un control sanitario mínimo.

Después de detectar que un menor necesita gafas graduadas, ¿cómo las consiguen?

“Apuntamos las graduaciones que se necesitan y, cuando volvemos a nuestro país, montamos las gafas y las enviamos”

Apuntamos las graduaciones de todas las personas que necesitan gafas y, cuando volvemos a nuestro país, las montamos con la graduación de cada uno y las enviamos a su nombre. La persona encargada allí las reparte, aunque en alguna ocasión hemos viajado otra vez hasta el lugar para entregarlas nosotros mismos.

¿De qué manera mejora su calidad de vida después de conseguir unas gafas?

Son zonas en pleno desarrollo y, para poder tener un futuro, es imprescindible una buena educación. Allí no todos los niños tienen la posibilidad de acceder a una educación mínima, aunque eso está cambiando. Por lo tanto, es muy importante que si tienen la oportunidad de acceder a la educación puedan aprovecharla al máximo. Ha habido muchos casos en los que, al detectar algún problema visual que podía afectar al proceso de aprendizaje y comentarlo con los profesores, nos decían que creían que, simplemente, el niño no quería trabajar y le habían considerado un caso perdido. En este tipo de circunstancias, detectar un problema visual puede cambiar completamente el futuro de ese niño.

Ha indicado antes que, en ocasiones, también envían gafas de sol. ¿Qué ocurre si no se usan?

“En África, gran parte de la población no tiene posibilidad de operarse de cataratas, lo que hace que sean ciegos”

La radiación solar en las zonas que visitamos es mucho mayor que la recibida por nosotros. Además, las personas pasan más tiempo en la calle, por lo que es imprescindible una buena protección. Tienen muchos problemas derivados de la radiación, entre ellos, las cataratas. El porcentaje de personas que padecen cataratas es mucho más alto que en nuestro país, donde una operación de cataratas es sencilla, mientras que en África gran parte de la población no tiene posibilidad de operarse, lo que hace que sean ciegos. La protección solar es imprescindible.

¿Las consecuencias para los niños son las mismas?

Como he dicho antes, uno de los efectos más importantes de no utilizar gafas de sol es la posibilidad de desarrollar cataratas mucho antes y, al no poder operarse, también los niños pueden llegar a padecer ceguera.

¿La Fundación se compromete a realizar revisiones periódicas a estos niños?

Como todas la Fundaciones, dependemos mucho de las subvenciones. Por lo tanto, es difícil planear con tiempo los viajes, siempre en función de la necesidad de la zona vamos cada año o cada dos años para que no sea una colaboración aislada. En este tipo de cooperaciones, es importante la continuidad.

En sus acciones, ¿asesoran a profesionales locales para que se cuente con personal formado en la propia región?

La idea es que con el tiempo sean autosuficientes, que no dependan de la ayuda externa. Creemos que es la mejor forma de ayudarles. Tratamos de instalar talleres y gabinetes de optometría en los proyectos en los que sea viable. En varios proyectos se ha preparado a gente y se ha montado un taller y un gabinete de optometría que ya están en funcionamiento. En el proyecto de Senegal es algo que planeamos hacer, pero son procesos largos. Hay que encontrar a personas que se comprometan allí con el proyecto y que vayan a continuarlo.

¿Qué recibimiento les dieron los niños?

El recibimiento fue muy bueno en todas las escuelas que visitamos. Venían muy ilusionados, era una novedad para ellos, salvo para los más pequeños, que entraban bastante asustados al ver a esa gente tan extraña que les miraba los ojos desde tan cerca… Se portaron muy bien. Los niños se sentaban en la silla y no se movían hasta que no les dijeras que podían irse.

¿Cómo pueden colaborar los ciudadanos con la Fundación? ¿Pueden donar las gafas que ya no usen?

Todas las gafas que envía la Fundación son nuevas. Una buena forma de colaborar es hacerse socio de la Fundación, a través de la página web www.fundacionrutadelaluz.es.


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