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Nuevos habitantes urbanos: los pobres

Un informe elaborado por el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFA) revela que en 2008, por primera vez, más de la mitad de la población mundial vivirá en zonas urbanas, donde se concentrará gran parte de la pobreza

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  • Fecha de publicación: martes 10 julio de 2007

La agencia de cooperación internacional para el desarrollo, que forma parte del Fondo de Población de las Naciones Unidas, (UNFA) tiene, entre sus principales cometidos, apoyar a los países en la utilización de datos socio-demográficos para la formulación de políticas y programas de reducción de la pobreza. Con este fin ha elaborado un minucioso estudio en el que anuncia que el próximo año el mundo alcanzará un hito visible pero trascendental: por primera vez, más de la mitad de su población humana, 3.300 millones de personas, vivirá en zonas urbanas. Se prevé que para 2030, esa cantidad llegue a casi 5.000 millones. Y de los nuevos habitantes urbanos, muchos serán pobres. "Su futuro, el futuro de las ciudades de los países en desarrollo, y el futuro de la propia humanidad dependen, en gran medida, de las decisiones que se adopten de inmediato en previsión de dicho crecimiento", reza el estudio.

Se prevé que para 2030 la población urbana ascenderá a casi 5.000 millones de personas

Aunque en los últimos años ya viene experimentándose un crecimiento urbano -en el siglo XX la población urbana mundial aumentó pasó de 220 millones a 2.800 millones-, en los próximos decenios se asistirá a un crecimiento urbano sin precedentes. Este aumento será particularmente notable en África y en Asia, donde la población urbana se duplicará entre 2000 y 2030. Una fecha en la que las ciudades de los países en desarrollo albergarán al 80% de la población urbana del mundo. El principal problema de esta situación es que las personas empobrecidas constituirán una gran proporción del aumento de la población urbana, y la mayor parte del crecimiento de las ciudades será consecuencia del incremento vegetativo y no de la inmigración. En este sentido, Rogelio Fernández, director de la División de Apoyo Técnico del Fondo de Población de Naciones Unidas, tiene claro que nada va a detener el crecimiento urbano. "Ahí es donde se hallan los sectores más dinámicos de la economía, de manera que se deben aplicar las políticas viables para prever el crecimiento futuro, además de abordar las necesidades actuales", explica.

Enfrentar la situación

Ante esta situación, el UNFPA propone una serie de iniciativas a seguir por los gobiernos e instituciones:

  • Respeto de los derechos de los pobres en la ciudad. Los preparativos para un futuro urbano requieren, como mínimo, que se respeten los derechos de los pobres en la ciudad. Muchos responsables políticos siguen tratando de prevenir el crecimiento urbano, desalentando la migración desde el campo hacia la ciudad, con tácticas como el desalojo de ocupantes sin título y la denegación de servicios. "Estos intentos de prevenir la migración son inútiles, contraproducentes y, sobre todo, erróneos, además de constituir una violación de los derechos de las personas", recoge el texto. Si los encargados de formular políticas -continúa- piensan que las tasas de crecimiento urbano son demasiado altas, disponen de opciones eficaces que, al mismo tiempo, respetan los derechos humanos. Los avances en materia de desarrollo social, como la promoción de la equidad de género y la igualdad entre hombres y mujeres, el acceso a la educación universal y la satisfacción de las necesidades de salud reproductiva, son importantes por sí mismas. Pero también posibilitarán que las mujeres eviten una fecundidad no deseada y reduzcan así el principal factor en el aumento de la población urbana: el crecimiento vegetativo.

  • Control del espacio urbano. Las ciudades necesitan un horizonte más amplio y a más largo plazo del uso del espacio urbano para reducir la pobreza y promover la sostenibilidad. Esto incluye una explícita preocupación por las necesidades de los pobres en materia de suelo. Para las familias pobres es imprescindible disponer de un lote con suficiente superficie ?además de acceso al abastecimiento de agua, saneamiento higiénico, energía eléctrica y transportes- donde construir su vivienda y mejorar así su vida. Para ofrecer todo esto es preciso un enfoque nuevo y proactivo, donde se tengan presentes los múltiples papeles y las necesidades de las mujeres pobres.

  • Apoyo institucional, comunitario y social. Las instituciones y los especialistas en población pueden y deben desempeñar un papel fundamental en el apoyo a las organizaciones comunitarias, los movimientos sociales, los gobiernos y la comunidad internacional. De esta manera se mejorará la naturaleza y las modalidades de la futura expansión urbana, reforzándose así sus posibilidades de reducir la pobreza y promover la sostenibilidad del medio ambiente. "En este momento crítico, tiene una importancia crucial lograr una acción internacional concertada para clarificar las opciones en materia de políticas públicas y proporcionar información y análisis para apoyar las estrategias encaminadas a mejorar nuestro futuro urbano", concluye el informe.

    Informe de la ONU

    La pobreza sigue presidiendo el 90% de los textos elaborados por la Organización de las Naciones Unidas. El último que acaba de presentar este organismo revela que el porcentaje de la población mundial que vive en la extrema pobreza se ha reducido en los últimos 14 años, pasando del 32% -una de cada tres personas- al 19% -una de cada cinco-, según la evaluación del llamado Objetivo del Milenio que la pasada semana se dio a conocer en Ginebra. En este punto el informe presentado por la ONU indica que las personas en extrema pobreza -las que viven con un dólar diario- han pasado de 1.250 millones a 980 millones entre 1990 y 2004, lo que supone una disminución del 13%. Pese a estos avances, el informe también advierte de que el nivel de consumo de los más pobres se ha reducido porque se están agudizando las desigualdades. Así, América Latina, Caribe y África Subsahariana son las zonas más afectadas por esta mala repartición del crecimiento. Dicho esto, no sorprende que la principal meta de la ONU para 2015 siga siendo combinar la eliminación de la extrema pobreza, la universalización de la enseñanza primaria, la igualdad de sexos y la autonomía de mujeres, así como las garantías para la salud y el medio ambiente.

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