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Prestarse dinero entre amigos

Las comunidades autofinanciadas son redes de ciudadanos con escasos recursos que se unen para afrontar gastos puntuales

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 16 diciembre de 2008

Una vez al mes, un grupo de amigos, vecinos y familiares se reúne para prestarse dinero. Forman una red en la que cada miembro aporta entre 20 y 150 euros, con derecho a recibir un préstamo hasta cuatro veces superior. Cuando un miembro del grupo tiene una necesidad, la plantea y, entre todos, deciden si se le concede o no un microcrédito. Lo que menos les preocupa es si el dinero volverá a sus manos. Saben que lo hará en el modo y tiempo acordado. Tienen confianza entre ellos. Forman parte de una comunidad autofinanciada.

La confianza es el pilar básico de las comunidades autofinanciadas (CAF), grupos formados por entre 10 y 30 personas de escasos recursos económicos que se prestan dinero entre ellas para afrontar cualquier contratiempo. A cada miembro del grupo se le exige tener unos ingresos mínimos y aportar una cuota inicial de 20 a 150 euros, según las posibilidades de cada uno. Esta cantidad da derecho a recibir un préstamo hasta cuatro veces superior a la cantidad aportada y se puede recuperar si en algún momento se abandona la comunidad.

La iniciativa está respaldada por la Asociación CAF, una organización sin ánimo de lucro especializada en el desarrollo de organizaciones comunitarias. Su tarea consiste en "crear redes de ciudadanos en barrios con escasos recursos, para fomentar la confianza y unir a la comunidad", explica Jean Claude Rodríguez-Ferrera, presidente de la asociación. Esta entidad presta apoyo para la formación del grupo, le instruye en contabilidad básica, colabora en la elaboración del reglamento y le acompaña en el proceso de gestión. "Pero son los miembros de cada grupo quienes realmente lo llevan adelante", precisa Rodríguez-Ferrera.

Los grupos están formados, en un 80%, por personas inmigrantes, de escasos recursos o con necesidades. Gracias a estos fondos, evitan el papeleo tradicional de las entidades bancarias y reciben el dinero al momento. Si la comunidad lo aprueba, el préstamo se concede el mismo día que se solicita. Cada miembro cuenta con una red mínima de personas a su alrededor que confían en él.

Funcionamiento

En total, la Asociación CAF ha facilitado la creación de 22 grupos en Barcelona y otros dos en Madrid, aunque la metodología ha sido importada de Latinoamérica, donde en la actualidad funcionan unas 800 comunidades. Además, hace dos años comenzó a implantarse en países de África como Senegal. Un equipo de expertos viajó hasta allí para explicar el modo de gestión de las redes e impulsar la ayuda entre hombres y mujeres. "Queremos que nadie se quede fuera", añade el presidente de la asociación.

Todo el grupo establece las condiciones en que se concede el crédito, el tipo de interés y el tiempo de devolución

Una vez al mes, los miembros de cada grupo se reúnen, exponen sus necesidades y entre todos deciden a quién se concede un crédito. Éste suele rondar una media de 350 euros que sirven para cubrir necesidades inmediatas: facturas pendientes, remesas al país de origen, viajes, libros del colegio... "La gente realmente no tiene que explicar para qué lo pide", apunta Rodríguez-Ferrera.

Todo el grupo establece las condiciones en que se concede el crédito, el tipo de interés y el tiempo de devolución. De esta forma se asegura una gestión correcta de la operación y se intenta que ningún miembro llegue a una situación de sobreendeudamiento. Si el grupo cree que el préstamo solicitado es extraordinario, se estudian en profundidad todos los detalles. "A veces, con el microcrédito la gente se puede llegar a sobreendeudar y eso es muy peligroso", advierte Rodríguez-Ferrera. "Algunas personas quieren vivir por encima de sus posibilidades, pero los microcréditos no están para eso, sino para afrontar una emergencia", añade.

El líder: figura clave

Las piezas claves de las comunidades autofinanciadas son los líderes. Cada comunidad cuenta con uno. El líder es una persona capaz de movilizar a un grupo de gente, crear una red de confianza y ganarse el respeto de todos sus miembros. Tiene credibilidad e iniciativa. Su elección es la parte más difícil del proyecto. “De hecho, sin ellos sería imposible”, reconoce Jean Claude Rodríguez-Ferrera.

El líder es capaz de movilizar a un grupo, crear una red de confianza y ganarse el respeto de sus miembros

Los líderes no se comparten. Tan sólo pueden pertenecer a un grupo. Son un socio más que aporta dinero y puede recibir microcréditos. Con carácter anual, se nombra una junta directiva y se aprueban los cargos -incluido el de presidente- para ese año. Así se consigue que todos los miembros conozcan el funcionamiento del grupo, participen y aprendan mejor a organizar una comunidad, ahorrar dinero, pedir un crédito y devolverlo.

El líder del grupo es quien lo forma a partir de seis o siete personas de su confianza. Más tarde, se acepta la llegada de nuevos miembros y la salida de los antiguos. La única condición es aportar una cuota inicial o saldar las deudas, si las hubiera. Al basarse en la confianza, cuando no se devuelve el dinero se falla a todo el grupo. A los amigos, a los vecinos y a los familiares más cercanos.

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