Violencia, hambre y enfermedades
La violencia, ya grave de por sí en Sudán, se ha visto recrudecida por una combinación letal de otros factores, como la hambruna o los brotes de enfermedades como el cólera o el dengue, que se extienden rápidamente como consecuencia de la contaminación del agua, el saneamiento deficiente y los desplazamientos masivos de la población.
Y es que la crisis en Sudán es hoy una de las crisis humanitarias y de desplazamiento infantil más graves del mundo y, también, una de las más olvidadas. Tres años de conflicto incesante han desplazado a más de cinco millones de niños y niñas, a medida que las líneas del frente han ido cambiado y la violencia se ha extendido.
Entre enero y marzo de este año, al menos 160 niños y niñas han muerto y 85 han sufrido mutilaciones en todo el país, lo que supone un aumento del 50 % respecto al mismo periodo de 2025. El mayor número de víctimas se ha registrado en Darfur y en los estados de Kordofán, donde la violencia persistente ha llevado a las comunidades al límite.

Violaciones graves contra la infancia en Sudán
En las zonas más afectadas, los ataques continuos siguen destruyendo viviendas, escuelas, mercados y hospitales. Además, los nuevos métodos de guerra son cada vez más dañinos: el 78 % de las víctimas infantiles registradas se deben a ataques con drones.
En los tres años de conflicto desde que empezara la guerra en Sudán, las Naciones Unidas han verificado más de 5.700 violaciones graves contra la infancia en el país, afectando al menos a 5.100 niños y niñas, de los cuales más de 4.300 han muerto o han resultado heridos. Las violaciones graves contra la infancia incluyen: asesinato y mutilación; secuestro; reclutamiento y utilización; violación y otras formas de violencia sexual; ataques contra escuelas y hospitales; y la denegación de acceso humanitario.
El impacto real es mucho mayor, pero la inseguridad y el acceso limitado a las zonas afectadas dificultan el seguimiento y la verificación de forma sostenida.
El 70 % de la población necesita ayuda humanitaria urgente
Actualmente hay 33,7 millones de personas en Sudán —el 70 % de la población— que necesitan ayuda urgente. Más de 17,3 millones son niños y niñas. Las familias viven en condiciones de hacinamiento y extrema fragilidad, mientras los servicios básicos están al límite de su capacidad.
Amplias zonas de Sudán siguen aisladas de la asistencia humanitaria debido a la inseguridad, los daños en infraestructuras y las restricciones administrativas. Al menos 8 millones de niños y niñas llevan tres años sin poder ir a la escuela, una cifra que, para ponerla en perspectiva, equivale a todos los escolares de España.
Hambruna y desnutrición
El hambre, las enfermedades y el riesgo de hambruna se están extendiendo, impulsados por la violencia, los desplazamientos repetidos y las graves limitaciones al acceso humanitario. A medida que las familias huyen, se interrumpen los medios de vida, los mercados colapsan y los servicios básicos siguen deteriorándose. La hambruna ya ha sido confirmada en Al Fasher y Kadugli, con un riesgo creciente de expansión en Um Baru y Kernoi.
El impacto alarmante se refleja en el número de niños y niñas con desnutrición. En todo Sudán, se estima que 4,2 millones de menores sufrirán desnutrición aguda en 2026, incluidos más de 825.000 casos graves, que pueden ser mortales si no se tratan con urgencia.
A pesar de los extraordinarios retos, UNICEF y sus aliados siguen prestando asistencia vital en Sudán y los países vecinos. Proporcionan educación, agua potable y saneamiento, tratan a los niños y niñas con desnutrición aguda grave, apoyan los servicios de salud móviles, ofrecen apoyo psicosocial y crean espacios seguros para la infancia.
UNICEF insta a las partes en conflicto a: respetar el derecho internacional y proteger a la población civil, incluidos los niños y niñas; garantizar el acceso humanitario seguro y sin trabas; y poner fin a las violaciones graves contra la infancia, así como poner el foco en su prevención.


