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Historia de Internet

Aunque parezca un fenómeno reciente, los inicios de Internet se remontan 35 años atrás

La gran red de redes no es un invento reciente. Dio sus primeros pasos en 1969 y durante más de dos décadas tuvo un uso meramente científico, hasta que hace unos diez años comenzó a ser conocida por el gran público. Desde entonces, esta ‘pequeña’ gran revolución ha modificado las costumbres de muchas personas, pues Internet no es sólo un medio de comunicación, sino también una herramienta de trabajo y una vía para las relaciones sociales y el ocio. Para llegar hasta nuestros días, Internet se ha ido desarrollando poco a poco, a lo largo de varias fases.

Nacimiento

Al contrario de lo que piensa mucha gente, Internet ni lo inventó Bill Gates, ni surgió como una red para militares que resistiese un ataque nuclear de la URSS. En realidad nació como resultado de las investigaciones que la agencia gubernamental ARPA (Agencia para Proyectos de Investigación Avanzados, hoy en día DARPA) y un grupo de científicos de varias universidades estadounidenses. Este grupo se unió en la década de los 60 con el objetivo de sacar mayor partido a los escasos, incompatibles y caros ordenadores de la época.

En aquellos tiempos, los ordenadores eran enormes máquinas que ocupaban varios metros cuadrados, y que, para ser utilizados, necesitaban de un terminal de conexión (un ‘ordenador tonto’ cuya única función era enviar datos al ‘verdadero ordenador’ y mostrar los que recibía del mismo). Cada fabricante producía equipos que eran incompatibles entre sí, ya que su funcionamiento interno y la forma de trabajar con ellos era distinta. Así, por ejemplo, para poder conectarse a tres ordenadores, también eran necesarios otros tantos terminales, cada uno con una forma de trabajo diferente. Como solución a este problema, se vio que era necesario implementar una red que interconectase los diferentes ordenadores de una forma estándar.

Además de tener grandes dimensiones y de ser dispares en su funcionamiento, estos ‘primitivos’ ordenadores eran, sobre todo, caros. De ahí que no fuese posible adquirir uno de estos equipos para cada grupo de investigadores dispersos por el país. Así que, en vez de comprar ordenadores para cada equipo de científicos, la solución pasaba por adquirir unos pocos, pero muy potentes, y concentrarlos físicamente en unos pocos puntos. De esta forma, los investigadores de diferentes lugares podrían compartir los recursos de estos potentes ordenadores conectándose a ellos por red.

Estas son las verdaderas razones que dieron lugar al origen de Internet. La idea más extendida, aunque no sea cierta, explica que Internet surgió para defenderse ante un posible ataque nuclear de la URSS, que podría inutilizar las comunicaciones militares si conseguía destruir un solo nodo o centro de control. Las razones de esta confusión fueron dos:

1.- En primer lugar, el proyecto estaba impulsado por ARPA, agencia gubernamental que pertenecía al Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Sin embargo, esta agencia se dedicaba a financiar proyectos que mantuviesen al país en la vanguardia del desarrollo tecnológico, independientemente de que tuviesen o no una aplicación militar.

2.- En segundo lugar, sus creadores aplicaron las ideas de varios investigadores acerca de cómo conseguir una red descentralizada y tolerante a los fallos de sus centros de control. Uno de estos investigadores, Paul Baran, aportó sus ideas con el objetivo de conseguir una red que siguiese funcionando a pesar de que un ataque nuclear de la URSS destruyese los centros de mando. Sin embargo, el resto de investigadores y el espíritu del proyecto en sí, nunca tuvieron en mente este hipotético escenario ‘termonuclear’ como acicate para sus investigaciones.

ARPANET

Como resultado de estas investigaciones, se creó una red, de nombre ARPANET, que fue el embrión de lo que hoy se conoce como Internet. El 2 de septiembre de 1969, en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), se conectó el primer ordenador a esta primitiva red. En pocos meses se unieron más equipos de distintas universidades, convirtiéndose así en una magnífica herramienta de comunicación para los investigadores.

Con el tiempo, fueron surgiendo otras redes paralelas a ARPANET. Sin embargo, todas eran cerradas e incompatibles entre sí. Así que, siguiendo la máxima de “yo uso tu red y tú puedes usar la mía”, se creó una ‘lingua franca’ que permitiese a las dispares redes interconectarse y hablar entre sí (para poder, de esta manera, reutilizar los caros y escasos ordenadores que entonces existían). Esta ‘lingua franca’ es un protocolo (el lenguaje que usan los ordenadores para comunicarse), de nombre TCP/IP. A pesar de tener más de 30 años (se creó en 1973), este protocolo todavía sigue usándose en la actualidad.

Esta gran red de redes (resultado de la interconexión de todas esas redes) en la que se convirtió Internet fue el verdadero punto de partida que permitía obtener todo tipo de información, de cualquier parte del mundo y en todo momento. Sin embargo, Internet todavía tardó mucho en madurar y durante casi dos décadas pasó totalmente desapercibido para el gran público. Fue en los ámbitos universitarios y científicos dónde se le sacó mayor provecho, mediante el uso del correo electrónico, la transferencia de ficheros (FTP) o la publicación de mensajes en las ‘news’ (los primigenios foros de discusión en Internet, aún en activo pero en desuso). También existían sistemas como gopher o BBS, considerados los antecesores de las páginas web actuales y que permitían el acceso a la información de forma más primitivas. Y es que la World Wide Web, es decir, las páginas web, tan comunes ahora (y que son sólo una parte de Internet), surgieron hace escasamente 15 años, en 1989.

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