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Alimentos con efecto alucinógeno

Además de ciertas setas, otros alimentos comunes como las patatas pueden contener principios activos con efectos en el sistema nervioso

Imagen: vladvitek

Las setas han sido uno de los alimentos que más se han relacionado con intoxicaciones y alucinaciones. Una de ellas es la Amanita muscaria, tóxica para el intestino y el hígado y también alucinógena. Pero hay otros alimentos que también pueden tener propiedades alucinógenas, como las patatas con brotes, la cafeína o algunos peces como el Sarpa salpa. Sin embargo, para que aparezcan estos efectos las dosis tienen que ser muy elevadas, por lo tanto, en un consumo habitual normal no hay riesgos, excepto en el caso de ciertas setas tóxicas. El artículo explica cuáles son los principales alimentos con efectos alucinógenos y qué tóxicos naturales es posible encontrarse en los alimentos.

Alimentos comunes alucinógenos

  • Patatas, tomates o berenjenas. Las plantas del género Solanum, entre las que se incluyen las patatas (Solanum tuberosum), los tomates (Solanum lycopersicum) y las berenjenas (Solanum melongera) contienen una sustancia, la solanina, un alcaloide irritante para la mucosa gastrointestinal con efectos en el sistema nervioso. Si se ingiere, además de provocar irritación en la boca y la faringe, también genera náuseas, vómitos, diarreas, apatía, alucinaciones, temblores y parálisis. Debe tenerse en cuenta que estos alcaloides tóxicos se acumulan en las zonas no comestibles como las franjas verdes de la planta. No es aconsejable, por tanto, consumir estas partes ni tampoco patatas con brotes o muchas bandas verdes, ya que la concentración de solanina aumenta en estas zonas. En los tomates, el tóxico es más abundante en los que están verdes.
  • Cafeína. Café y refrescos como el té, el guaraná o los de cola contienen cafeína. Se sabe que esta sustancia actúa sobre el sistema nervioso, lo que hace que facilite el trabajo intelectual y la actividad muscular. Sin embargo, cuando su consumo es excesivo, pueden aparecer efectos no beneficiosos, como ansiedad, insomnio, delirio, temblores y alucinaciones.

  • Peces como Sarpa salpa, una especie de besugo. Este pez crece en el Mediterráneo y a lo largo de las costas oeste y sur de África. No está claro el origen, aunque algunas investigaciones apuntan que las toxinas son producidas por los propios peces o por las algas marinas en su dieta. Otros estudios sugieren que podrían proceder de las toxinas de las macroalgas que se acumulan en la carne de pescado.

  • Nuez moscada. La nuez moscada perteneciente al género Myristica contiene miristicina, un compuesto químico orgánico natural presente en pequeñas cantidades en el aceite esencial de la nuez moscada y, aunque en menor proporción, en otras especies como el perejil. Esta sustancia tiene posibles efectos de neurotoxina sobre células y tiene propiedades psicoactivas en dosis más altas que las culinarias. Solo en dosis excesivas de nuez moscada puede producirse una intoxicación con náuseas, vómitos, ansiedad, dolor de cabeza y alucinaciones.

  • Setas. La intoxicación por hongos alucinógenos se debe sobre todo a los géneros Psilocybe y Amanita; el primero posee el principio activo iboténico y el segundo, la psilocibina.

Tóxicos naturales en los alimentos

Cuando se habla de alimentos y toxicidad, por lo general se asocia a sustancias químicas como pesticidas, aditivos u otro tipo de sustancia que se agrega al alimento. Sin embargo, también debe tenerse en cuenta que los alimentos, tanto los de origen vegetal como animal, pueden contener de forma natural tóxicos con efectos en la salud humana.

En los de origen vegetal, algunas de las sustancias implicadas son:

  • Alcaloides tóxicos y micotoxinas. En ocasiones, en los alimentos crecen ciertos hongos que generan pequeñas cantidades de toxinas denominadas micotoxinas, consideradas hongos venenosos. Aunque la mayoría son inofensivos, otros, como Aspergillus flavus, son perjudiciales porque producen una micotoxina dañina denominada aflatoxina. Una vez que el hongo se desarrolla en una planta (frutas, verduras, cereales y frutos secos), produce la aflatoxina, que es estable al calor (de ahí su difícil eliminación).

  • Nitratos y nitritos. El nitrato es un compuesto natural de las verduras como espinacas o verduras. Aunque el nitrato por sí solo no es tóxico, sí lo son las sustancias que derivan de él, como el nitrito, que puede causar efectos nocivos en la salud. En concentraciones elevadas, puede provocar problemas que afectan al crecimiento. La exposición a la sustancia, para que se desarrolle la enfermedad, debe ser muy elevada.

  • Glucósidos cianógenos. La parte más carnosa de algunas frutas como peras, manzanas o melocotones contiene un precursor del cianuro, aunque en cantidades muy pequeñas. El cianuro es un veneno que afecta al sistema respiratorio.

En los productos de origen animal, es posible encontrar:

  • Aminas biógenas. Se hallan en productos como queso, carne, pescado, huevos y setas. Se forman en alimentos que se han sometido a un proceso de fermentación o que se han expuesto a la contaminación microbiana durante el almacenamiento. Presentes de forma natural en alimentos y bebidas fermentadas, en bajas concentraciones tienen un papel importante en el desarrollo de funciones metabólicas y fisiológicas.

  • Cicuta. La intoxicación por cicuta está provocada por el consumo de perdices o codornices que han comido semillas de plantas que la contienen.

Contaminantes químicos como el mercurio en alimentos

El mercurio se encuentra en el medio de forma natural como consecuencia de distintos factores, como emisiones volcánicas o actividades humanas como combustión de petróleo o fabricación de cemento. Su toxicidad depende de la forma química en la que está presente.

El metilmercurio es la forma más tóxica y se clasifica como uno de los seis componentes químicos más tóxicos en el medio ambiente, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se acumula sobre todo en los organismos marinos, especialmente en peces como el atún o el pez espada. También se halla en plantas como el maíz, el trigo y las legumbres, aunque en niveles muy bajos. El mercurio afecta al sistema nervioso, los riñones y el hígado. Entre los efectos neurológicos, asociados sobre todo al metilmercurio, se observan daños sensoriales y alteraciones del cerebro y del sistema nervioso que se manifiestan en insomnio, pérdida de memoria o alucinaciones.


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