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Tipos de contenidos: Alimentación

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Religión y alimentación en Navidad

Las costumbres religiosas también determinan la oferta gastronómica

Al lado de las comidas propias de las tradiciones religiosas, los distintos credos condicionan el consumo de determinados alimentos. Los católicos no pueden comer carnes rojas los viernes de Cuaresma, los judíos y musulmanes tienen prohibido consumir cerdo y beber alcohol y los tres grandes credos monoteístas prevén el ayuno como penitencia en ciertas partes del año. Conocer y entender los condicionamientos religiosos en el plano de la alimentación es una forma más de acrecentar las nociones sobre las creencias y costumbres de los pueblos.

Diversidad de costumbres según las religiones

La gastronomía está muy unida a las celebraciones religiosas; cada una de las creencias establece, por precepto o tradición, comidas para cada época del año. En Bolivia, por ejemplo, después del brindis navideño se sirve un plato denominado picana, que consiste en una especie de caldo casi picante con sabor dulce, choclo, elote o maíz, pedazos de carne de vaca y pollo, zanahoria, tomate, cebolla, papas, vino seco y otros ingredientes. En Panamá, se come el maíz crudo, una expresión que nombra a un bizcocho hecho de maíz y otros ingredientes, que es cocinado en un horno de leña para darle más consistencia a la masa. El postre típico argentino es el «pan dulce» o panettone, una tradición italiana que consiste en elaborar una masa dulce con frutas secas, nueces, piñones y frutas abrillantadas y que se come después de la cena navideña, junto con una copa de cava.

Otra costumbre navideña que se practica en México y Honduras, entre otros lugares, es la posada, que se realiza durante doce días antes del 24 de diciembre para recordar el peregrinaje por Belén de San José y la Virgen María buscando albergue para la llegada del Niño Jesús. Según la tradición, en los barrios o urbanizaciones, cada hogar anfitrión recibe a los vecinos y amistades en su casa, convidándoles con «ponche infernal», café, galletitas, dulces y cantando canciones alusivas a la Navidad.

Pero junto con tradiciones, comidas y celebraciones, la religión católica, al igual que otros credos, establece ciertas prohibiciones sobre el consumo de determinados alimentos. Las diferentes religiones, además de ofrecer a sus creyentes líneas de orientación espiritual, social, familiar y personal, condicionan aspectos centrales de la vida cotidiana como el tipo y el modo de alimentación, que debe ajustarse a un conjunto de normas según la fe que se profese.

El padre dominico Luis Miguel García Palacios explica que la legislación actual de la Iglesia Católica en materia de alimentación se basa en el Código de Derecho Canónico. La normativa "es muy sencilla aunque quizá desconocida en algunos matices", pues el Canon 1.251 indica que se debe realizar abstinencia de carne todos los viernes del año, "a no ser que coincidan con una solemnidad". También se determina que el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo se debe guardar ayuno y abstinencia. "Quizá lo más desconocido es que la abstinencia de carnes rojas está marcada para todos los viernes -aclaró el padre García Palacios-, pero esta práctica está en desuso y se reduce a los viernes de Cuaresma. Los religiosos, monjes y otros consagrados tienen este precepto establecido en sus reglas, constituciones o directorios. Nosotros los dominicos así lo hacemos".

"Respecto a la carne -aclaró el sacerdote-, se debe entender todo lo que no es pescado, vegetal, lácteos o sus derivados, con lo que nos quedan las carnes de todo tipo, incluso las aves, así como carnes preparadas -embutidos o fiambres-". Sobre el ayuno, el Código de Derecho Canónico de 1.917 establece que "la ley del ayuno prescribe que no se haga una sola comida al día; pero no prohíbe tomar algún alimento por la mañana y por la tarde, con tal que se observe, en cuanto a la cantidad y a la calidad, la costumbre aprobada en cada lugar".

La ley de abstinencia obliga cumplirla a los que han cumplido catorce años; la del ayuno a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido los cincuenta y nueve. Cabe aclarar que quedan dispensados de ayuno y abstinencia los enfermos durante el tiempo de su enfermedad o bien quienes por prescripción médica deban tomar carnes o no se les permita ayunar. Por otra parte, añade el padre García Palacios, la Conferencia Episcopal puede determinar con más detalle el modo de observar el ayuno y la abstinencia y también sustituirlos en todo o en parte por otras formas de penitencia, como obras de caridad y prácticas de piedad.

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