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Una guía ofrece consejos a familias, profesionales de atención primaria y docentes para mejorar la dieta y el desarrollo de los bebés

La alimentación en la primera infancia tiene sus singularidades y requerimientos nutricionales. En esta franja de edad, de 0 a 3 años, se debe proporcionar al bebé la energía suficiente para mantener las funciones vitales y cubrir las necesidades relacionadas con el crecimiento y la maduración. Hay que garantizar las condiciones que permitan la adquisición progresiva de unos hábitos alimentarios saludables, ya que es probable que se mantengan a lo largo de la vida. Una guía elaborada por expertos en nutrición, pediatría y docencia ofrece recomendaciones alimentarias específicas.
En la primera infancia deben tenerse en cuenta ciertos aspectos nutricionales. Hay que prestar atención a la distribución de las comidas a lo largo del día, el abordaje desde las guarderías, fijar un calendario orientativo que marque la incorporación de nuevos alimentos, respetar la sensación de apetito del bebé, la higiene en todo el proceso de preparación de los alimentos y los consejos para la lactancia materna en los centros infantiles. Estos apartados se incluyen en la guía "Recomendaciones para la alimentación en la primera infancia (de 0-3 años)", elaborada por la Generalitat de Cataluña.
La guía aborda las consideraciones alimentarias específicas para cada grupo de edad, con ejemplos de propuestas concretas de menús diarios y programaciones semanales. Se proponen cinco grupos:
De 0 a 6 meses: el único alimento recomendado para el bebé es la leche materna a demanda. Si la lactancia no es posible o si la madre así lo desea, se puede optar por una leche adaptada de fórmula.
De 6 a 10 meses: sin dejar la lactancia materna, se empezará a complementar con otros alimentos como purés variados de frutas, verduras, arroz y patata. Luego se comenzará con el trigo, la carne (20-30 g/día) y, a partir de los nueve meses, se alternará alguna toma de carne con pescado blanco (30-40 g/día).
De 10 a 12 meses: además de la incorporación de algunos alimentos nuevos, en este período las texturas empezarán a ser menos finas (sopas de pasta fina, arroz, trozos pequeños o picados de carne).
De 12 a 18 meses: la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda continuar con la lactancia materna a demanda hasta los dos años o más. Sin embargo, a partir del primer año, se estructurarán los horarios de las comidas principales para adaptarlos a las del resto de la familia, ya que el niño puede comer la mayoría de los alimentos.
De 18 meses a 3 años: sólo resta incorporar el pescado azul, tipo sardina, atún o caballa (sin piel ni espinas) y las verduras flatulentas como las coles, las alcachofas o los espárragos.
Productos lácteos:
Fruta:
Cereales:
Verduras y hortalizas:
Carne, pescado y huevos:
Legumbres:
Grasas:
Otros (no necesarios desde el punto de vista nutricional):
Acciones como la nueva guía editada se enmarcan en la estrategia PAAS, "Plan integral para la promoción de la salud mediante la Actividad Física y la Alimentación Saludable". Éste se desarrolla en colaboración con la estrategia NAOS del Ministerio de Sanidad y Política Social, que integra acciones en el ámbito educativo. Algunas de éstas pasan por no colocar máquinas expendedoras de alimentos cerca de los colegios o mejorar la calidad alimentaria de los menús de restaurantes y los menús de empresa.
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