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Ventajas y desventajas del parto en cuclillas

Dar a luz en cuclillas ofrece múltiples beneficios físicos y emocionales para la mujer y el bebé

  • Autor: Por LAURA CAORSI
  • Fecha de publicación: 2 de febrero de 2012
Imagen: oriol martinez

Se le considera una postura alternativa y, sin embargo, es (o fue) la más natural para parir. Hasta el siglo XVII y la irrupción de la obstetricia 'moderna' en Europa, ponerse en cuclillas para dar a luz era el modo habitual de afrontar el momento del parto. No obstante, las costumbres sociales y los avances médicos de la época introdujeron dos cambios notables, que han perdurado hasta hoy: las mujeres comenzaron a parir casi acostadas y los partos fueron más instrumentales. En la actualidad, numerosos especialistas defienden un 'regreso a los orígenes'; esto es, un tipo de parto más natural y humanizado, donde la futura mamá tenga derecho a elegir la posición en la que se halle más cómoda. El parto en cuclillas ofrece numerosos beneficios y es, por ello, uno de los más solicitados.

Mejor vertical que horizontal

Cuando se piensa en un parto, la primera imagen que surge es la de una mujer acostada boca arriba, apenas inclinada hacia adelante, que siente contracciones y empuja. Esta idea no es errada ni casual, ya que miles de mujeres han traído (y traen) así a sus hijos al mundo, en posición ginecológica o decúbito dorsal. Sin embargo, esta no es la postura natural. Lo instintivo, en opinión de los expertos, es que la futura mamá adopte posiciones verticales, más fisiológicas y en las que pueda ejercer más control sobre su cuerpo; ya sea de pie, de rodillas o en cuclillas.

La horizontalidad (tan practicada en los últimos siglos) es contraproducente para la madre, el desarrollo del parto y el feto. Cuando la mujer está acostada, la dilatación es más lenta. La expulsión del bebé también se ralentiza y exige a la madre un mayor esfuerzo ya que, en esta posición, el canal de parto forma una curvatura ascendente que dificulta la salida del niño. Lo mismo ocurre con la expulsión de la placenta. Además, se desaprovecha buena parte de la fuerza muscular de la mujer; en especial, la de las piernas, porque están suspendidas sin un punto de apoyo (o insensibilizadas, si ha recibido analgesia epidural).

A estas razones físicas, el ginecólogo y obstetra Moyses Paciornik, autor de 'El parto en cuclillas', añade un fundamento emocional. En su opinión, la posición acostada "disocia completamente a la mujer de la llegada de su hijo", pues ella permanece "mirando al techo, totalmente desinformada de lo que sucede en su esfera genital. No ve nada, apenas imagina, y por eso con frecuencia se angustia, sufre y se desespera".

Paciornik, que se interesó por las costumbres indígenas del Brasil, observó que las mujeres pertenecientes a las tribus tenían un mejor estado genital que las mujeres 'civilizadas' de la ciudad, pese a haber parido más veces. La explicación del médico para este fenómeno remite a la postura que adoptan unas y otras al momento de dar a luz. En sus libros, el ginecólogo defiende que las mujeres sanas, si no están condicionadas por enseñanzas artificiales, adoptan espontáneamente la posición en cuclillas para tener a sus hijos. "Para ellas es más lógica y, desde el punto de vista médico, más acertada y fisiológica": parir en cuclillas es más natural y menos agresivo para el cuerpo que hacerlo acostada.

Más ventajas que desventajas

En los últimos años, los profesionales de la salud se han ocupado de "rescatar" las antiguas tradiciones para revalorizar su importancia y acierto. Ginecólogos, obstetras, matronas y fisioterapeutas insisten en los numerosos beneficios de los partos poco o nada instrumentalizados, donde la mujer tiene un papel protagonista, activo y de dirección. Por supuesto, no se trata de prescindir de los avances médicos o tecnológicos, sino de usarlos cuando son realmente necesarios. Esto tampoco significa dejar sola a la mujer, sino asistirla de manera específica y profesional en el momento en que lo requiera, asesorándola sobre las distintas posiciones y señalándole cuáles pueden ser las más convenientes para ella.

La posición vertical y, en concreto, el parto en cuclillas ofrece unas cuantas ventajas:

  • La fuerza de gravedad actúa a favor de la mujer. El diámetro de la pelvis se amplía más, con mayor facilidad, y la dilatación necesaria para el parto se alcanza en menos tiempo. Esto se traduce en un acortamiento del trabajo de parto, tanto en casos de mujeres primíparas como en las que son multíparas.
  • El feto sufre menos y está más oxigenado. Al evitar la posición horizontal, los vasos sanguíneos de la pelvis tienen menos posibilidades de comprimirse. Mejora la circulación de la madre y, por tanto, la frecuencia cardiaca del bebé.
  • Las contracciones son más frecuentes y eficaces. Al estar en cuclillas, se favorece que el feto presione el cuello del útero de manera adecuada, sin tener que remontar el promontorio del sacro (como sucede cuando la mujer está en posición horizontal).
  • El dolor disminuye y, con él, la necesidad de administrar analgésicos. Dar a luz en cuclillas supone que, durante el trabajo de parto, la mujer puede adoptar las posiciones que le resulten más cómodas. Las posturas verticales reducen las molestias lumbares y el dolor de las contracciones. Se liberan más endorfinas -las "hormonas de la felicidad"-, que ejercen un poderoso efecto calmante en el organismo.
  • Reducción de malas posiciones fetales. Cuando la futura mamá está en cuclillas, la cabeza del feto se alinea mejor con el canal de parto. Esto facilita el parto natural, disminuye la utilización de instrumentos médicos y reduce el índice de cesáreas y episiotomías, con todo lo que ello supone.

El parto en cuclillas tiene más beneficios que desventajas, aunque también es importante conocer estas últimas para tomar una decisión bien informada sobre cómo dar a luz a los hijos. Los problemas principales de esta postura son los siguientes:

  • Puede producirse un aumento del sangrado
  • Hay un mayor porcentaje de desgarros de segundo grado
  • El periné de las mujeres primíparas puede sufrir más lesiones en esta posición
  • Para mantener el control de la fuerza y el movimiento corporal (sobre todo, de las piernas), es necesario renunciar a la anestesia epidural.

Estas desventajas pueden parecer insalvables o resultar muy intimidatorias. Sin embargo, existen otras posturas de parto naturales que se pueden combinar con esta para minimizar los riesgos. Al respecto, la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME), aconseja evitar la posición supina -en especial, la de litotomía-, abandonar el uso de la mesa obstétrica tradicional y favorecer la posición vertical. Y si el deseo de la mujer es dar a luz en una cama, recomienda la posición de Sims o decúbito lateral; esto es, de costado. Desde el punto de vista estadístico, dicha posición es la que registra la mayor tasa de perinés intactos.


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