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Dar a luz en cuclillas ofrece múltiples beneficios físicos y emocionales para la mujer y el bebé
- Imagen: oriol martinez -Se le considera una postura alternativa y, sin embargo, es (o fue) la más natural para parir. Hasta el siglo XVII y la irrupción de la obstetricia 'moderna' en Europa, ponerse en cuclillas para dar a luz era el modo habitual de afrontar el momento del parto. No obstante, las costumbres sociales y los avances médicos de la época introdujeron dos cambios notables, que han perdurado hasta hoy: las mujeres comenzaron a parir casi acostadas y los partos fueron más instrumentales. En la actualidad, numerosos especialistas defienden un 'regreso a los orígenes'; esto es, un tipo de parto más natural y humanizado, donde la futura mamá tenga derecho a elegir la posición en la que se halle más cómoda. El parto en cuclillas ofrece numerosos beneficios y es, por ello, uno de los más solicitados.
Cuando se piensa en un parto, la primera imagen que surge es la de una mujer acostada boca arriba, apenas inclinada hacia adelante, que siente contracciones y empuja. Esta idea no es errada ni casual, ya que miles de mujeres han traído (y traen) así a sus hijos al mundo, en posición ginecológica o decúbito dorsal. Sin embargo, esta no es la postura natural. Lo instintivo, en opinión de los expertos, es que la futura mamá adopte posiciones verticales, más fisiológicas y en las que pueda ejercer más control sobre su cuerpo; ya sea de pie, de rodillas o en cuclillas.
La horizontalidad (tan practicada en los últimos siglos) es contraproducente para la madre, el desarrollo del parto y el feto. Cuando la mujer está acostada, la dilatación es más lenta. La expulsión del bebé también se ralentiza y exige a la madre un mayor esfuerzo ya que, en esta posición, el canal de parto forma una curvatura ascendente que dificulta la salida del niño. Lo mismo ocurre con la expulsión de la placenta. Además, se desaprovecha buena parte de la fuerza muscular de la mujer; en especial, la de las piernas, porque están suspendidas sin un punto de apoyo (o insensibilizadas, si ha recibido analgesia epidural).
A estas razones físicas, el ginecólogo y obstetra Moyses Paciornik, autor de 'El parto en cuclillas', añade un fundamento emocional. En su opinión, la posición acostada "disocia completamente a la mujer de la llegada de su hijo", pues ella permanece "mirando al techo, totalmente desinformada de lo que sucede en su esfera genital. No ve nada, apenas imagina, y por eso con frecuencia se angustia, sufre y se desespera".
Paciornik, que se interesó por las costumbres indígenas del Brasil, observó que las mujeres pertenecientes a las tribus tenían un mejor estado genital que las mujeres 'civilizadas' de la ciudad, pese a haber parido más veces. La explicación del médico para este fenómeno remite a la postura que adoptan unas y otras al momento de dar a luz. En sus libros, el ginecólogo defiende que las mujeres sanas, si no están condicionadas por enseñanzas artificiales, adoptan espontáneamente la posición en cuclillas para tener a sus hijos. "Para ellas es más lógica y, desde el punto de vista médico, más acertada y fisiológica": parir en cuclillas es más natural y menos agresivo para el cuerpo que hacerlo acostada.
En los últimos años, los profesionales de la salud se han ocupado de "rescatar" las antiguas tradiciones para revalorizar su importancia y acierto. Ginecólogos, obstetras, matronas y fisioterapeutas insisten en los numerosos beneficios de los partos poco o nada instrumentalizados, donde la mujer tiene un papel protagonista, activo y de dirección. Por supuesto, no se trata de prescindir de los avances médicos o tecnológicos, sino de usarlos cuando son realmente necesarios. Esto tampoco significa dejar sola a la mujer, sino asistirla de manera específica y profesional en el momento en que lo requiera, asesorándola sobre las distintas posiciones y señalándole cuáles pueden ser las más convenientes para ella.
La posición vertical y, en concreto, el parto en cuclillas ofrece unas cuantas ventajas:
El parto en cuclillas tiene más beneficios que desventajas, aunque también es importante conocer estas últimas para tomar una decisión bien informada sobre cómo dar a luz a los hijos. Los problemas principales de esta postura son los siguientes:
Estas desventajas pueden parecer insalvables o resultar muy intimidatorias. Sin embargo, existen otras posturas de parto naturales que se pueden combinar con esta para minimizar los riesgos. Al respecto, la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME), aconseja evitar la posición supina -en especial, la de litotomía-, abandonar el uso de la mesa obstétrica tradicional y favorecer la posición vertical. Y si el deseo de la mujer es dar a luz en una cama, recomienda la posición de Sims o decúbito lateral; esto es, de costado. Desde el punto de vista estadístico, dicha posición es la que registra la mayor tasa de perinés intactos.
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