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Prevenir la humedad interior

Asegurar la estanqueidad de la red de agua y controlar la aparición de condensación en las estancias son algunas medidas

Imagen: Ghotep

En algunos hogares, la humedad se convierte en un eterno enemigo. En ocasiones, el origen del problema procede del exterior de la vivienda: agua de lluvia que se filtra por las cubiertas, la obra de albañilería o de carpintería e, incluso, por el suelo sobre el que se cimienta el inmueble (humedad por capilaridad). Cuando procede del interior de las habitaciones, las fuentes de humedad están relacionadas con una estanqueidad defectuosa en tuberías, fregaderos y lavabos o bien con la condensación en ventanas y paredes. Para evitar estas situaciones, es fundamental localizar el origen de la humedad interior y actuar de inmediato antes de que los daños se agraven.

Precauciones

Para minimizar los riesgos de filtración o goteo de agua en las estancias se deben tomar ciertas precauciones. Es primordial asegurar la estanqueidad de la instalación del agua: vigilar que las conexiones, las juntas y las masillas estén en buen estado y que no haya ninguna discontinuidad. En especial, se debe atender a la junta entre la bañera y el alicatado. Ante cualquier indicio de moho, es conveniente sustituirla por masilla fungicida o por perfiles de plástico.

Siempre que sea posible, es apropiado situar los puntos de agua (lavabos, ducha, fregadero y bañera) a cierta distancia de la pared. Otra alternativa consiste en instalar una hilera de baldosas de yeso hidrófugo para delimitar y evitar las filtraciones de agua. Aunque el revestimiento más resistente para los baños es el alicatado, es posible reforzarlo con una hoja de poliestireno aislante.

El revestimiento de baños más seguro frente a las filtraciones es el alicatado

Si la habitación tiene tabiques de yeso y la humedad se infiltra en ellos, será necesario reparar el revestimiento. En esos casos, es aconsejable optar por paneles de yeso hidrófugos. Se reconocen por su color, a medio camino entre verde y azulado, que es posible pintar, empapelar o embaldosar. Estos tabiques proporcionan una protección óptima frente a las fugas y, por su porosidad, regulan la humedad ambiente.

Controlar la condensación

La condensación es un inconveniente que aparece por igual en espacios pequeños, baños y cocinas que carecen de ventilación, como en viviendas de grandes dimensiones. Es un fenómeno que se origina por la diferencia de temperatura que se produce cuando el aire caliente se encuentra con una ventana, unas baldosas o con una pared fría. A la larga, la concentración del vapor de agua que se ocasiona crea manchas negruzcas y moho sobre las superficies.

Para evitarlo, se deben revisar en primer lugar los sistemas de ventilación y después, la calefacción de las estancias. Para impedir que el aire se cargue de humedad es fundamental que circule y se renueve con frecuencia. Las rejillas de ventilación que se colocan en las paredes son las medidas mínimas que se deben adoptar. Como complemento es posible instalar sistemas de ventilación controlada más complejos. La extracción se realiza con la ayuda de un ventilador mecánico que, entre otras cosas, permite que el aire acceda con más facilidad por las rejillas de ventilación.

La concentración del vapor de agua crea manchas negruzcas y moho sobre las superficies

En ocasiones, la calefacción origina la condensación, que se traduce en un exceso de vaho en cristales, puertas y paredes. En la medida de lo posible, se deben evitar los cambios bruscos de temperatura entre el interior y el exterior de la vivienda. El aislamiento térmico del inmueble también desempeña un papel importante para paliar los efectos de la humedad. Cuanto menos frio entre desde el exterior, menor será la diferencia de temperaturas y, por tanto, el riesgo de condensación. Sin embargo, es conveniente saber que mejorar el aislamiento supone aumentar la ventilación del espacio.

Eliminar el moho de las paredes

Imagen: Matti Mattila

El moho es el síntoma inequívoco que delata la aparición de humedad. Pero aunque se ponga remedio, las manchas negruzcas originadas con anterioridad permanecen sobre la superficie. La forma de eliminarlas varía en función del tipo de revestimiento. El papel pintado debe arrancarse, el yeso o el mortero se rasca y cepilla mientras que la pintura plástica se lava con lejía y detergente. Si las manchas perduran, es necesario aplicar productos antimoho o, incluso, quemar los hongos y sus esporas con un soplete.

Cuando sea necesario instalar un revestimiento nuevo, se aconseja aplicar una solución fungicida para tratar y reparar la superficie. Se deben aplicar dos o tres capas de producto y, si el moho ya ha impregnado la pared, es conveniente inyectarlo. Para ello, se deben realizar pequeñas perforaciones cada 30 cm de superficie e introducir por ellas el fungicida.


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