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Siete consejos para la limpieza del lavavajillas

Una correcta limpieza, junto con algunas técnicas de uso, garantiza el buen rendimiento del lavavajillas

Imagen: Bart Everson

El lavavajillas ha ganado cada vez más lugar en los hogares, y resulta un aliado de mucha utilidad sobre todo para familias numerosas o casas en las que viven varias personas. En este artículo se enumeran siete consejos y recomendaciones para tener en cuenta al momento de cuidar la limpieza del aparato, lo cual redundará en un mejor rendimiento y la optimización de su vida útil.

La limpieza del lavavajillas

El lavavajillas es un electrodoméstico que ha ganado mucho lugar en los últimos años en los hogares españoles. Su uso es una verdadera ayuda, sobre todo en casas en las que viven varias personas y más si realizan allí dos comidas fuertes (o más). A cambio del tiempo y el trabajo que ahorra, este aparato exige pocas cosas: la fundamental, mantener su higiene. Si no se cuida, se corre el riesgo de que la calidad de su tarea se deteriore y que con el tiempo sufra desperfectos. Por eso, se destacan a continuación una serie de consejos y recomendaciones para cuidar la limpieza del lavavajillas.

1) Quitar los restos. Antes que nada, una cuestión lógica pero en la que muchas veces no se piensa: el lavavajillas no hace desaparecer los restos de comida, grasa, cal, etc. Solo los quita de los platos y otros recipientes, pero luego los desecha a través de determinados conductos y un filtro. Esos restos pueden acumularse y llegar a obstruir esas partes del sistema. Por eso es importante limpiar el aparato con bastante frecuencia: los conductos una vez a la semana, con los productos recomendados por el fabricante, y los filtros (pese a que los lavavajillas modernos incluyen un sistema de autolimpieza de filtros) al menos una vez cada tres meses.

Hay cargar al máximo el lavavajillas, pero con cuidado de que quede espacio suficiente para que el agua alcance a todos los objetos

2) La vajilla, antes por el grifo. Conviene pasar la vajilla por el grifo antes de meterla en el lavavajillas, para quitarles de ese modo los restos más grandes que hubieran quedado adheridos. Por cierto, también es importante, para optimizar el funcionamiento del aparato, la correcta colocación de platos, vasos, utensilios y demás objetos en su interior. Siempre se recomienda cargar al máximo este electrodoméstico para ahorrar agua y energía, pero se debe tener cuidado de que quede suficiente espacio entre los platos para que el agua los alcance. Y para el cuidado de platos, vajillas y demás elementos, también es aconsejable retirarlos en cuanto se termina el lavado, ya que dejarlos dentro afecta a sus materiales.

3) El agua, caliente. Algo muy simple pero beneficioso: antes de poner en marcha el lavavajillas, dejar correr un poco de agua caliente en el grifo del fregadero. Esto asegurará que el aparato trabaje desde el primer momento con agua a alta temperatura, lo cual favorece la limpieza y por tanto optimiza su rendimiento.

4) Vinagre para sacar brillo. Hay un truco muy simple y ecológico para sacar brillo al interior del lavavajillas: el uso de vinagre blanco. Solo hay que verter el equivalente a media taza o medio vaso en el interior del aparato, en la parte inferior, en torno al agujero por donde se desagota el agua del lavado, y ponerlo a funcionar a máxima temperatura durante un ciclo entero. Una vez completado, se podrá comprobar que el interior del aparato está limpio y brillante.

5) Eliminar la humedad. Si se detecta la presencia de moho en el interior del lavavajillas, se recomiendan dos medidas. La primera, ejecutar un ciclo completo de lavado solo con blanqueador, sin mezclarlo con otros productos. La segunda, procurar que, después de cada ciclo de lavado, el aparato quede un poco abierto durante un rato, para evitar que se concentre la humedad en su interior.

Conviene usar con frecuencia el lavavajillas, ya que esto contribuye con su propia limpieza

6) Usarlo con frecuencia. Lo más apropiado para el buen funcionamiento del lavavajillas es usarlo con relativa frecuencia. Esto contribuye con la propia limpieza del aparato. Si se deja inactivo durante algún tiempo (como podría ocurrir debido a un viaje más o menos largo), en el momento de volver a utilizarlo será conveniente realizar un prelavado, para quitar la suciedad interna que se hubiera resecado.

7) Limpiar los rincones. Cada cierto tiempo también se hace necesario limpiar el lavavajillas en sus partes menos exploradas, como los orificios de sus brazos giratorios, las uniones, los bordes y la parte inferior de la puerta y el desagüe. En estos rincones la suciedad se acumula de manera casi imperceptible, pero después de una temporada ya resultan visibles, además de que puede afectar al funcionamiento y reducir la vida útil del electrodoméstico. Para higienizar estas partes, los elementos más idóneos son un paño húmedo, pequeñas pinzas, cepillos de dientes, etc., según el área de que se trate.

Cuidados para el lavavajillas

Además de estas indicaciones, hay un par de advertencias importantes que hacer al pensar en los productos que se empleen tanto para la limpieza del lavavajillas como para su utilización.

La primera, tener en cuenta que nunca se deben mezclar distintos productos limpiadores. Si se lo hace, existe el riesgo de que la combinación de químicos derive en resultados perjudiciales para la vajilla o el propio electrodoméstico.

Y la segunda, que para el correcto funcionamiento del lavavajillas se deben utilizar productos diseñados para esta clase de aparatos. Es decir, en ningún caso se puede usar el detergente normal que se emplea para fregar platos y utensilios a mano, puesto que su abundante espuma causaría graves daños a la máquina.


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