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El filodendro, una planta para interiores a prueba de descuidos

Esta planta, que proviene de climas tropicales, necesita bastante humedad, pero a cambio es resistente y sus hojas, muy atractivas

Imagen: Wikimedia

El filodendro se corresponde con un género de plantas cada vez más comunes en interiores, ya que se adaptan sin problemas a diferentes entornos, son bonitas, decorativas y muy resistentes a los descuidos. Proceden de regiones selváticas de América Latina, donde crecen alrededor de los árboles: sus raíces aéreas los utilizan como soporte o respaldo. De ahí su nombre, que significa "amigo de los árboles".

El género del philodendron reúne varios cientos de especies. Los especialistas no han logrado establecer con exactitud esta cifra: mientras se asegura que hay al menos 300, se estima que incluso existen más de 700 especies, muchas de las cuales aún no se han descrito y clasificado.

Las más comunes en las casas españolas tienen en general grandes hojas de color verde oscuro, en muchos casos brillantes y, en ocasiones, con pequeñas manchas blancas, si bien varían mucho de tono y forma según la especie. No obstante, por muy grandes que puedan ser, su tamaño no llega a las dimensiones que adquieren en su hábitat natural, donde un filodendro alcanza hasta cuatro metros de altura.

Un dato importante: nunca se debe usar ningún producto para lustrar o sacar brillo a las hojas. Si estas deben brillar, lo harán de manera natural. Esos productos artificiales solo obstruyen los estomas (el equivalente a los "poros" en la piel de la planta) y afectan a la salud del ejemplar.

Nunca se debe usar ningún producto para lustrar las hojas de las plantas: si estas deben brillar, lo harán de forma natural

Sus flores, al contrario que las hojas, son casi imperceptibles. Solo brotan en ejemplares muy maduros y desarrollados, y es casi imposible que florezcan en interiores (incluso es muy difícil que lo hagan en invernaderos, cultivadas en condiciones óptimas). Además, en caso de que la planta florezca, es muy difícil establecer cuándo lo hará, debido a que esto depende de varios factores, como la edad de la planta y el grado de luz y de calor que recibe. Respecto a las flores, son muy pequeñas y poco atractivas. En resumen: si se cultiva un filodendro, lo mejor es gozar de sus hojas y no ilusionarse demasiado con sus flores.

Dos grupos de filodendros: arbustivos y trepadores

Las distintas especies del género del filodendro -que a su vez forma parte de la familia de las aráceas- se dividen en dos grandes grupos: arbustivos y trepadores. Los ejemplares del primer grupo se caracterizan por su baja altura, mientras que los del segundo son los más populares, ya que cuentan con mayores posibilidades de crecer y desarrollarse en interiores. Sus raíces aéreas hacen necesario que, al cultivarse dentro de casa, se les provea de sorportes para poder crecer; en lo posible, esos soportes deben estar rodeados de musgo.

En cuanto al suelo, si bien no se requiere un tipo especial de sustrato, el que más favorece su correcto desarrollo contiene turba y es arcilloso. De ser posible, se debe añadir de forma periódica algún fertilizante rico en hierro.

Si recibe la suficiente humedad, el filodendro es capaz de resistir muy altas temperaturas

Si se desea trasplantar el filodendro, la época idónea para hacerlo comprende de febrero a marzo. La multiplicación, por su parte, se puede hacer por esquejes, a poder ser, en los meses de primavera, en tierra arenosa o bien por medio del hidrocultivo, es decir, tras introducir la base del tallo cortado en un recipiente con agua.

La planta se debe ubicar en un lugar luminoso, que no reciba la incidencia directa de los rayos del sol, y necesita bastante riego, dada su procedencia de climas tropicales y muy húmedos. La planta agradece mucho que, en épocas de calor, se rocíe agua sobre sus hojas. A cambio, es muy resistente: con una humedad ambiental de al menos un 90%, aguanta temperaturas superiores a 40º C.

Una planta amiga de los árboles

El filodendro es una planta originaria de las selvas tropicales de América Latina, en particular, de Brasil, Colombia, México y Centroamérica. En estos países, la planta puede alcanzar dimensiones casi gigantescas, al trepar con la ayuda de los árboles (también enormes). Su nombre deriva de esa característica: proviene del griego "filos", que significa "amigo", y "dendro", que quiere decir "árbol". Es decir, es una planta "amiga de los árboles", por la cual muchas personas también pueden sentir parecidos sentimientos de amistad.


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