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Claves para utilizar el compost en el jardín

El compost que se produce con los residuos orgánicos permite abonar el suelo del jardín y la tierra de las macetas

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 27 julio de 2004

El compostaje, el procedimiento que consiste en tratar los residuos orgánicos para obtener un producto que permite abonar el suelo del jardín, brinda muchas ventajas tanto para el medio ambiente como en el plano económico. Pero existen ciertas claves que hay que conocer para utilizar el compost de manera correcta. Este artículo detalla cómo aplicar el compost en el jardín y explica los usos de los diversos tipos (fresco o semimaduro y del maduro), además del ahorro económico que se puede obtener gracias al compostaje.

Cómo aplicar el compost en el jardín

El compostaje posee muchas ventajas. Si se pueden aprovechar los residuos orgánicos (que componen alrededor del 40% de todos los desechos urbanos), en lugar de arrojarlos a vertederos o incineradoras, las consecuencias positivas para el medio ambiente y el ahorro económico son notables. El compost se puede emplear sobre todo para abonar el suelo del jardín y el sustrato de las macetas. Pero ¿cómo se debe aplicar?

En el jardín, su uso más frecuente es como acolchado o "mulching" en la tierra. De este modo, tiene todos los beneficios del acolchado que se realiza con otros materiales (mantiene la humedad del suelo, preserva las raíces de temperaturas extremas, protege de la erosión, evita la proliferación de malas hierbas, etc.), pero con un aporte nutritivo mucho mayor.

El compost se puede utilizar en dos etapas diferentes: por un lado, cuando está fresco o semimaduro, y por el otro, cuando ha alcanzado su punto de madurez. El primer estado llega, en general, entre 4 y 6 meses después de comenzado el proceso de compostaje. Se caracteriza porque todavía es posible distinguir sus componentes orgánicos originales. El compost maduro, por su parte, se consigue después de 8 meses. Toda la materia se ha convertido en humus y presenta un aspecto homogéneo como de tierra negruzca, esponjosa y de grano fino.

Usos del compost fresco o semimaduro

El compost fresco o semimaduro tiene dos usos recomendados. El primero, para acolchar el suelo alrededor de árboles frutales. Se debe efectuar en otoño: se echa una capa de unos 2 centímetros y luego se mezcla ligeramente con un rastrillo alrededor del tronco.

El compost semimaduro se recomienda para huertos, porque posee nutrientes más fáciles de asimilar

El segundo es el destinado a huertos de espinacas, pepinos, patatas, apio, maíz, etc. Como este compost tiene un alto porcentaje de nutrientes fáciles de asimilar, genera un crecimiento más rápido de estas plantas. Se recomienda cubrir el suelo con entre 3 y 4 litros de compost por metro cuadrado, y luego labrar con un rastrillo o azada de forma suave. Es recomendable efectuarlo en otoño o a comienzos de la primavera.

Aplicación del compost maduro

Para los demás empleos en el jardín, conviene el compost maduro, que mejora la estructura del suelo en varios aspectos (retención de humedad, oxigenación y desarrollo de las raíces). Permite abonar el terreno cubierto de césped, para lo cual se debe tamizar -aunque los fragmentos de compost puedan ser de hasta 1,5 centímetros- y distribuir del modo más parecido posible sobre la superficie. La cantidad apropiada es de 1 litro por metro cuadrado, y es más adecuado hacerlo en primavera o principios del verano.

El compost proporciona al suelo nutrientes extra, por lo cual se debe evitar la aplicación al mismo tiempo de otras sustancias

Si se desea utilizar el compost para abonar el sustrato de las macetas, es posible echarlo sobre la superficie, pero resulta mejor si se mezcla con la tierra del recipiente. Las proporciones de la mezcla deben ser de una parte de compost por cada tres de tierra. Los momentos más convenientes para hacerlo son al trasplantar el ejemplar de un tiesto a otro de mayor tamaño o para cultivar semillas.

Hay que tener en cuenta que no conviene excederse con los fertilizantes para las plantas, ni abonarlas de más, ya que esto podría ocasionar, además de un perjuicio para los ejemplares del jardín, una contaminación de las napas de agua subterráneas. Por eso, como el compost cumple el papel de proporcionar nutrientes extra, se debe evitar la aplicación simultánea con otras sustancias.

Ahorro gracias al compostaje

El informe “Las ventajas del compostaje“, publicado por la ONG Amigos de la Tierra en 2011, además de señalar los beneficios ambientales y sociales del compostaje, explica su viabilidad económica. El trabajo supone un proyecto que englobe a 200 familias que producirían unos 350 kilos de residuos orgánicos por día. Esto equivale a 127.750 kilos anuales.

Como el coste promedio del tratamiento de estos residuos (que incluye recogida, transporte y depósito en vertedero) es de 6 céntimos por kilo, el gasto representa 7.665 euros por año. Como la inversión para un proyecto de compostaje es de 30.000 euros, el proyecto tardaría menos de cuatro años en amortizarse y, a partir de entonces, permitiría un ahorro de 7.665 euros anuales.

Más aún: el compost producido, si no se emplea en los propios jardines y cultivos de las familias, podría venderse durante un tiempo. El precio de mercado es de 20 céntimos por kilo. Parece poco, pero si se produce en grandes cantidades, sería una cifra que se sumaría al ahorro ya obtenido. Y si el número de familias involucradas en el proyecto creciera, los beneficios serían todavía mayores.

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