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Preparar la madera antes de pintarla

Para obtener el mejor acabado de la madera, se deben eliminar las irregularidades de la superficie y asegurar su limpieza

Imagen: Vedran Jukic

Pintar la madera es un proceso que comienza mucho antes de extender la primera gota de pintura sobre la superficie que se tratará. Para obtener un buen resultado, se debe preparar la madera según diferentes pasos. Estos dependen de que la madera sea nueva o se haya pintado con anterioridad. En este artículo, se explica en detalle el tratamiento previo que se debe dar a la madera en cada situación.

Preparar la madera nueva

Si la madera es nueva, apenas estará sucia, pero sí puede registrar irregularidades, pequeños agujeros, etc. Estos deben cubrirse con alguna pasta de madera, masilla o enduido. Una vez que esta sustancia se haya secado, bastará con pasar una lija más o menos gruesa, en función de la suavidad previa de la superficie y la que se desee alcanzar. Luego se retira el polvo con un paño limpio y poco humedecido.

Con la preparación descrita, la madera ya estaría lista para pintarse, pero si se buscan resultados óptimos, antes de la propia pintura conviene aplicar dos sustancias: primero, un preservador de madera, que garantizará la salud del material a largo plazo y que se debe secar bien durante al menos 24 horas; segundo, un sellador universal para maderas, que asegure la adherencia de la pintura.

En lugar del sellador, una alternativa es dar una primera mano de la pintura que se utilizará, de forma definitiva. Pero en tal caso, la pintura se debe rebajar bastante con agua. Después de aplicar esa primera capa, se debe pasar de nuevo una lija fina, para después aplicar la pintura sin rebajar.

Preparar la madera ya pintada

Preparar una superficie de madera ya pintada con anterioridad exige un poco más de trabajo, ya que primero habrá que quitar los restos de pintura antigua con la aplicación de un removedor de pintura. Conviene efectuar esta tarea con un pincel y con las manos protegidas por guantes de goma, ya que es una sustancia corrosiva. Por el mismo motivo, se debe procurar no tocar con ella ningún herraje. Después hay que quitar la pintura antigua con una espátula de metal.

Antes de aplicar la pintura a la madera, conviene dar una capa de preservador y otra de sellador universal para maderas

Para limpiar la superficie después de tratarla con la espátula, se debe pasar un trapo empapado en alcohol de 95 grados o en una mezcla de agua y detergente. Luego se aclara bien la superficie, a ser posible, con agua caliente y una esponja.

Terminado este proceso, es muy posible que la superficie tenga muchas irregularidades, por lo que será imprescindible pasar primero una lija gruesa para alisarla y, después, una lija de grano más fino, para dar la terminación deseada. En caso de formarse huecos, hay que emplear masilla o pasta de madera y volver a lijar.

Después, al igual que para la madera nueva, es conveniente recurrir a sustancias que aseguren la calidad del acabado final: el preservador de maderas y el sellador universal.

Cómo lijar la madera

Lijar la madera es un proceso fundamental en la preparación para poder pintarla, ya que se debe realizar varias veces en distintos momentos. Del acabado que se logre con la lija dependerá, en buena medida, el resultado final del trabajo.

El estado de la madera que se limpiará determina el uso de una lija de grano grueso, medio o fino

Si la superficie sobre la que se trabajará cuenta con muchas irregularidades, está sin cepillar o se ha pintado con anterioridad, se debe pasar una lija de grano grueso, que permita emparejarla. Si las irregularidades son pocas, o como fase intermedia en la tarea, se puede emplear una lija de grano medio. La de grano fino se reserva para un acabado delicado, es decir, para dar suavidad a una superficie de la cual se ha eliminado la rugosidad mayor.

Una clave para obtener la mayor calidad en el lijado es seguir la dirección de la veta de la madera. De esa manera, la superficie quedará más suave y se reducirán los riesgos de rayaduras. Para asegurar un trabajo parejo, se puede usar un taco de madera, en torno al cual se envuelve la lija. Esto proporciona una superficie lisa y reduce las diferencias de presión que se pueden producir al pasarla solo con la mano.

También se recomienda cambiar el papel de lija con cierta frecuencia, para que toda la madera se someta a un lijado de similar calidad y se evite rayar con el serrín que se podría acumular entre los granos.

Etiquetas:

lijar, madera, pintura, preparar


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