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Cinco consejos para evitar errores al pintar las paredes

Al pintar paredes, hay que tener en cuenta elementos básicos como la cantidad apropiada de pintura y la correcta preparación de las superficies

Imagen: Caitlin Regan

Pintar paredes es un trabajo simple pero que a veces puede presentar algunas dudas e inconvenientes, sobre todo para quien afronta por primera vez una tarea de tales características. Este artículo enumera cinco consejos para evitar errores de principiante al momento de pintar las paredes de la casa, desde los fallos habituales al cargar la brocha o el rodillo con pintura demasiado escasa o abundante, hasta la importancia de preparar las superficies de forma adecuada y dejar secar la pintura el tiempo suficiente.

Pintar las paredes no es una tarea compleja. No requiere de conocimientos específicos ni de una gran habilidad. Pero sí puede ocurrir que, durante el desarrollo del trabajo, surjan algunas dudas relacionadas con problemas o contratiempos inesperados. Estos, a menudo, se deben a pequeños errores o faltas de previsión, sobre todo a causa de la falta de experiencia. De todos modos son, en general, sencillos de evitar.

1. No cargar en exceso la brocha o el rodillo

Este es un error que suele estar ocasionado por las prisas o la ansiedad por terminar rápido el trabajo. El resultado es que el aspecto que presenta la pintura sobre la pared no es liso, sino como si tuviera pliegues o estuviese "arrugada". Por eso, no se debe cargar la herramienta de trabajo en exceso.

Imagen: s nada

El método correcto consiste, tras mojar la brocha o rodillo en la pintura, en dejar escurrir bien para que el sobrante caiga y no sea llevado a la pared. Si se usa brocha, se puede pasar ambos lados por el borde del bote o cubo de pintura, para quitar el exceso. Si en cambio la herramienta empleada es un rodillo, se recomienda la utilización de las bandejas diseñadas para facilitar el trabajo y optimizar el rendimiento de la pintura.

Una señal de que se está cargando demasiado la brocha o rodillo de pintura es que se salpique demasiado pintura al suelo. Algunas salpicaduras son normales, pero si cada vez que se moja la herramienta en la pintura se provocan nuevas manchas, habrá que tomar mayores precauciones.

2. No cargar demasiado poco la brocha o el rodillo

Este es el problema opuesto al descrito antes. Puede estar originado por la sensación (o la certeza) de que la pintura disponible no será suficiente para completar el trabajo, o por el simple ánimo de ahorrar. Lo que se obtiene es una pared donde la pintura queda con canales o marcas, sobre todo cuando se pinta con brocha, ya que hay cerdas que quedan al descubierto (secas) y rayan la superficie.

Es importante, por lo tanto, para obtener buenos resultados, usar la cantidad de pintura adecuada. Y si no se cuenta con bastante como para cubrir toda la superficie que se desea pintar, lo mejor es reducir el área de trabajo (puede ser pintando solo una pared en lugar de dos) o bien esperar a poder disponer de todo el material necesario.

3. Preparar bien las superficies antes de pintar

Tan importante como la forma en que se aplica la pintura es el acondicionamiento previo de la superficie sobre la que se ha de trabajar. Para esto son fundamentales varios pasos: decapar y lijar bien las paredes, sobre todo si tenían una pintura muy antigua; aplicar una buena capa de imprimación; y asegurarse de que las paredes estén secas. Si no se toman estas precauciones, el pintor tendrá la sensación de que la pintura no se adhiere, la terminación no se verá del todo bien y, después de no mucho tiempo, es probable que la pintura comience a levantarse.

4. Prestar atención a las compatibilidades entre los productos utilizados

Esta cuestión puede parecer menor o pasar inadvertida, pero si la imprimación, los selladores, pinturas, lacas, barnices, etc., son incompatibles entre sí, una o varias de esas capas acabará por cuartearse y en la superficie se harán visibles hendiduras y otras irregularidades.

5. Dejar secar la pintura el tiempo suficiente

Parece obvio, pero a menudo la falta de paciencia lleva a dar una mano de pintura sobre una anterior que todavía no está del todo seca. Esto sucede por simple prisa, o porque ya ha pasado el tiempo indicado como recomendable pero sin embargo, por algún factor, la pintura no se ha secado lo suficiente. También puede intervenir el desconocimiento de creer que se puede aplicar la nueva capa y que luego se secarán las dos juntas.

Aunque sea algo básico, a menudo no se deja secar la pintura el tiempo suficiente, por falta de paciencia o desconocimiento

La pintura seca con lentitud. Es imprescindible saberlo y obrar en consecuencia. Los motivos por los que una mano de pintura puede tardar más de lo normal en secarse son variados: haber aplicado una capa muy espesa, haber empleado un disolvente inadecuado, un exceso de humedad o de frío o falta de ventilación en la estancia donde se ha pintado, etc. Las mejores épocas para pintar son el otoño y la primavera, cuando las temperaturas son templadas y se pueden dejar abiertas las puertas y ventanas. En cualquier caso, en suma, es preferible pecar por dejarla secar durante un tiempo excesivo, que no por apresurarse.


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