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Preparar el soporte sobre el que pintar

Es imprescindible sanear y reparar cualquier desperfecto que presenten las superficies

Una buena preparación del soporte es la clave para conseguir que una superficie quede correctamente al pintar. Si la base no está en buenas condiciones, la pared quedará con fallos que serán más visibles al aplicar el color. Por ello, antes de utilizar la brocha o el rodillo hay que examinar las paredes o techos que se quieran pintar y prepararlos.

Hay que localizar pequeñas faltas o grietas y sellarlas. Los acabados de albañilería, en ocasiones, presentan fallos que se deben subsanar y proteger. En el caso de acabados en madera o metal, por su parte, conviene la aplicación de un tapa poros que garantice la adherencia del producto de acabado.

Trabajos de albañilería

La mayoría de las paredes y techos están acabados en yeso. Cuando éste es nuevo, antes de pintarlo hay que esperar a que esté completamente seco. En caso contrario, hay que reparar cualquier defecto para que no deteriore el resultado.

Si existen grietas en la superficie, hay que rascar con una espátula, humedecer la zona con una brocha e introducir en la grieta un poco de masa de yeso con una espátula. A continuación, se deja sacar la zona reparada y, una vez seca, se lija para nivelarla y retirar el sobrante de masa.

Otros soportes

Cuando la superficie que se quiere pintar está compuesta por materiales diferentes al yeso, el proceso de trabajo también varía. En el caso de la madera, se trata de un material que requiere un tratamiento especial, puesto que sus características también lo son. Si no se trata, la madera se hincha con la humedad y se contrae con el calor.

Estos movimientos contribuyen a agrietar la pintura, sobre todo en ambientes de exterior. Hay que sellar los poros para impedir estos movimientos y protegerla a la vez frente al ataque de insectos como la carcoma.

Es importante sanear la madera antes de pintarla, tratarla para que la humedad no la estropee ni la pudra y asegurarse de que carece de polvo, grasa o ataque de insectos. Si no se hace así, queda vulnerable a cualquiera de estas agresiones, que pueden atacarla en la capa inmediatamente inferior a la pintura y provocar su desprendimiento.


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