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Planes de pensiones de empleo

Los planes de pensiones de empleo pueden utilizarse fiscalmente para reducir el pago de impuestos

  • Autor: Por GRACIA TERRÓN
  • Fecha de publicación: 19 de diciembre de 2007

 Los planes de pensiones de empleo comienzan a ganar interés en España. En 2006, más de 1.500 empresas pusieron en marcha un fondo de pensiones para sus empleados, con el fin de ayudarles a complementar su pensión de jubilación pública. La cifra supone un crecimiento del 22% respecto al año anterior. A cierre del ejercicio, más de 6.700 empresas contaban con un plan de pensiones de este tipo. Aunque el dato resulta todavía insignificante si se compara con el gran tejido empresarial español (que cuenta con más de tres millones de sociedades), vislumbra una tendencia alcista. De hecho, son muchas las instituciones que promueven una mayor creación de planes de empleo como instrumento eficaz para planificar el ahorro de cara a la jubilación. Para los partícipes, se trata de un producto con interesantes ventajas, entre las que destaca su fiscalidad, ya que permiten rebajar la base imponible del contribuyente. Además, frente a los planes de pensiones individuales son interesantes porque, por lo general, tienen menores comisiones, pero iguales perspectivas de rentabilidad.

Inversiones a largo plazo

Los planes de pensiones de empleo son un producto de inversión a largo plazo. Su peculiaridad, frente a los planes de pensiones del sistema individual (que se pueden contratar libremente en el mercado, en la entidad que uno decida), es que el promotor de los planes de empleo es una empresa o empresario. Es decir, que sólo los empleados de esa determinada empresa podrán beneficiarse de los planes de empleo creados en su favor. Por tanto, si la empresa en la que uno trabaja no tiene constituido un plan de pensiones de estas características, el trabajador no podrá contratarlo en otra ni disfrutar de sus ventajas.

En algunos casos, la constitución de este tipo de planes puede ser una obligación para la empresa derivada de la exteriorización de sus compromisos por pensiones recogidos en el convenio colectivo, en el sectorial o en acuerdos individuales. En los últimos años, sin embargo, las empresas están creando este tipo de planes por voluntad propia, como forma de incentivar y fidelizar a sus empleados. De hecho, desde algunas entidades bancarias afirman que el plan de pensiones de empleo es un incentivo de menor coste que una mejora salarial, ya que las aportaciones al plan no están sujetas a la cotización de la Seguridad Social.

Ventajas de los planes de empleo

Una de las principales ventajas de los planes de empleo para los ahorradores es su fiscalidad. Los contribuyentes de hasta 50 años pueden deducirse de su base imponible hasta 10.000 euros de las aportaciones realizadas a estos productos o el 30% de la suma de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas percibidas individualmente en cada ejercicio. A partir de los 52 años, el límite deducible es de 12.500 euros o el 50% de sus rendimientos de trabajo. Esta cifra, sin embargo, es conjunta para planes de empleo individuales y de empresa. Es decir, entre ambos instrumentos, como mucho se podrán desgravar por las cantidades mencionadas. Si el límite se agota con el plan de empleo, las aportaciones realizadas a planes individuales no disfrutarán de beneficio fiscal.

Además, los partícipes de más de 65 años, incluidos los jubilados, podrán realizar aportaciones (hasta 12.500 euros anuales) para su propia jubilación o dependencia, siempre que no hayan iniciado el cobro de la prestación. Ésta es una de las novedades de la reforma fiscal que entró en vigor en enero de este año, ya que, hasta 2006 los jubilados sólo podían realizar sus aportaciones a favor de sus herederos.

Una de las ventajas de estos productos es que las comisiones suelen ser menores que las que aplican los planes de pensiones individuales

En el sistema de empleo, las aportaciones las pueden realizar tanto la empresa como los empleados. De este modo, para poder calcular las ventajas fiscales, los trabajadores deben informarse sobre cuánto ascienden las aportaciones que realiza anualmente la empresa a su favor. Los planes de pensiones de empleo son, por tanto, un buen instrumento con el que optimizar la planificación fiscal. El partícipe puede realizar aportaciones a estos productos en cualquier momento para complementar su pensión pública de jubilación. En todos los casos, los planes de empleo son un elemento diferenciador entre empresas y de fidelización de los empleados.

Otra de las ventajas de los planes de empleo es que sus comisiones suelen ser menores que las que aplican los planes de pensiones individuales porque a la hora de constituirse, el promotor ya sabe de antemano que va a contar con un número determinado de partícipes.

Inconvenientes

 Una de las desventajas de los planes de empleo es que el partícipe no puede decidir en qué tipo de plan le gustaría entrar. Cuando un ahorrador contrata un plan de pensiones individual, debe decidir entre una amplia oferta de productos (que en la actualidad supera los 1.800 planes). Entre esta numerosa gama se encuentran planes que invierten en bolsa, en renta fija, mixtos, garantizados... de modo que el partícipe puede optar por el que mejor se adecúe a su perfil de inversión, su aversión al riesgo y su edad. En el caso de los planes de empleo, es la empresa la que impone el producto, con lo que el partícipe no puede decidir.

Tampoco podrá, por tanto, traspasar su dinero (lo que se denominan derechos consolidados) a otro plan de pensiones que le guste más, como sí se puede hacer, sin coste fiscal, entre planes de pensiones individuales.

En el caso de cambiar de trabajo, el plan de empleo dejará de aumentar su volumen de ahorro ya que ni la empresa ni el antiguo empleado realizarán nuevas aportaciones. En cualquier caso, las aportaciones a los planes de pensiones sistema de empleo son un salario diferido al momento de la jubilación que, al igual que el resto del sueldo, pertenece en todo caso al trabajador. Los derechos adquiridos se mantendrán intactos, de modo que el trabajador podrá rescatar su ahorro del plan de pensiones de empleo en el momento de su jubilación.

Características de los planes de empleo:

  • Además de la empresa, el ahorrador puede hacer aportaciones voluntarias para completar su pensión pública de jubilación de la Seguridad Social.
  • Son un instrumento para optimizar la planificación fiscal ya que permiten reducir impuestos.
  • Al margen de estos productos, el partícipe puede contratar cuantos planes de pensiones individuales quiera.
  • El trabajador no puede traspasar el dinero aportado de un plan de empleo a otro plan, como sí se puede hacer con los planes de pensiones individuales.

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