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Estas asociaciones, cuya moneda es la hora, fomentan el intercambio de habilidades entre sus miembros
- Imagen: Pedro Simão -
Dispone de sucursales, ejecutivos de cuentas y en él se realizan transacciones, pero no es un banco convencional. La moneda de cambio no es el dinero, sino la hora. Sesenta minutos por colgar una lámpara valen lo mismo que recoger a un niño del colegio o coser una cremallera en una falda. Sólo importa el tiempo que se invierte en cada actividad. Ésta es la filosofía de los bancos del tiempo, entidades donde los socios ofrecen unos servicios y, a cambio, solicitan otras actividades cuando las necesitan. Estas asociaciones sin ánimo de lucro suponen otra forma de relacionarse y de organizarse.
Cualquier persona puede ser miembro de un banco del tiempo. No importa la formación o la edad. El único requisito es el deseo de participar y de intercambiar habilidades. Cada nuevo socio debe rellenar una ficha de inscripción en la que especifica los servicios que desea brindar a la comunidad y las actividades que podría demandar. Se le asigna un número, recibe un talonario de horas para que pueda realizar las transacciones y se le envía -a través de correo electrónico- el listado con los servicios que ofrecen todos los socios y los datos de contacto. En caso de demandar una actividad, el socio llama a la persona que puede ayudarle, sin necesidad de intermediarios.
No se puede acumular una diferencia superior a 20 horas entre el tiempo que se da y los servicios que se demandan
Quien recibe el servicio paga con un cheque en el que apunta el tiempo invertido. El beneficiario dispondrá de estas horas para solicitar otro servicio cuando lo necesite. En la Secretaría del Banco se ocupan de anotar los intercambios y actualizar el saldo de la cuenta corriente de tiempo de los socios. Cada tres meses, se envía a los participantes el estado de su cuenta corriente, junto con el boletín actualizado de los servicios que se pueden permutar, que cambia en función de los nuevos socios. Desde la Secretaría se avisa a quienes tengan desequilibrios de tiempo, ya sea porque no han dado demasiado o porque han recibido poco. En principio, no se puede acumular una diferencia superior a 20 horas entre el tiempo que se da y los servicios que se demandan. En algunos bancos, si una persona no ha utilizado sus créditos de recepción podrá transferirlos a otro miembro.
Los servicios que se canjean en los bancos del tiempo son muchos y muy variados. Desde el cuidado de niños, personas con discapacidad o mayores, hasta la realización de tareas domésticas, de bricolaje o jardinería. No importa que varios miembros compartan servicio. En este caso, se intenta que tengan un horario diferente para que cualquier socio tenga varias opciones. Una de la claves de estas asociaciones es que todas las actividades tienen el mismo valor, porque atienden la necesidad de una persona.
Los servicios que se canjean van desde el cuidado de niños a la realización de tareas domésticas, de bricolaje o jardinería
En el listado de actividades que reciben los miembros, organizado por temas, destacan servicios como:
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