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Cazatendencias

Las empresas contratan "coolhunters" para fabricar o adaptar productos conforme a los gustos cambiantes de los usuarios

Trabajar de incógnito


- Imagen: Robby -

En muchos casos, el "coolhunter" realiza el trabajo de campo en el más completo anonimato. Por ejemplo, se suele mover por las tiendas como si fuera un cliente más. En otras ocasiones, los observadores caminan por las calles con la cámara de fotos y el cuaderno y anotan cualquier novedad que les llame la atención y que estimen relevante para su estudio: un bar que se pone muy de moda, un determinado tipo de peinado que causa furor entre los jóvenes, un deporte emergente que tiene cada vez más adeptos, o un dato tan banal como que los adolescentes no se atan las zapatillas.

Situación de la profesión en España

El "coolhunter" está comenzando a ser un profesional cada vez más valorado, según señala Laura Eceiza, quien añade que el hecho de contar con profesionales "conectados con la realidad y capaces de establecer un diálogo con el mercado comienza a ser un valor empresarial muy importante", según aclara.

La de "coolhunter" es una profesión al alza, y cada vez más empresas e institutos de mercado contratan sus servicios

Es una profesión en alza y con la que sucederá exactamente igual que a la de marketing, como asegura Patricia Rosales; en un principio, las empresas no veían la necesidad de contar con estos profesionales, y actualmente no hay empresa que no tenga su propio departamento de marketing. ¿Y cuál es el tipo de empresa que contrata los servicios de un "coolhunter"? Según los expertos, el perfil de empresas que puede contratar a un cazatendencias es muy variado, aunque priman las de sectores relacionados con la moda, las nuevas tecnologías, los estilos de vida, el interiorismo, la música, la publicidad o la restauración, entre otras. Ejemplos de grandes empresas que utilizan los servicios de los cazatendencias son Nokia, Coca Cola, Inditex, Burberry, Disney, etc.

Los salarios

Al tratarse de una actividad muy reciente, no hay aún una tabla salarial más o menos definida. El sueldo de un "coolhunter" depende de una serie de factores, como la complejidad del estudio que realice, el tiempo destinado a ello, la dificultad para acceder al público que se debe analizar y la empresa que le contrate. Un estudio completo encargado por una empresa (desde el concepto hasta la materialización del mismo) puede suponer una cifra a partir de 15.000 euros por proyecto. Estos precios pueden oscilar al alza en función del tipo de especialización requerida.

Un "coolhunter profesional" es el que forma parte de los departamentos de marketing de empresas, de institutos de investigación de mercados o de agencias especializadas. Normalmente, tienen una remuneración acorde con su valía y su experiencia, que se suele situar por encima de los 1.200 euros al mes.

Los "coolhunters" semiprofesionales realizan esta actividad como complemento a otro trabajo más o menos relacionado y forman parte de las redes de cazatendencias que algunas grandes empresas o institutos de investigación de mercado tienen desplegadas por distintas ciudades. Lo habitual es que estos colaboradores envíen periódicamente informes por los que suelen percibir unos 200 euros. El perfil de estos colaboradores responde al de periodistas especializados en moda, técnicos en publicidad, diseñadores o expertos en tecnología.

Muchas veces determinados tipos de estudios requieren la colaboración de una serie de personas para que recopilen información detallada a pie de calle. Se trata de jóvenes que, por estas colaboraciones puntuales, pueden cobrar una cantidad en dinero o bien en forma de cheques regalo u otros pagos en especie como teléfonos móviles, ropa, etc.

HISTORIA DE LA PROFESIÓN

El término "coolhunter" fue acuñado en los años 90 por la revista norteamericana New Yorker para referirse a la actividad realiza por Dee Gordon, pionera en esta labor y fundadora de la primera agencia de tendencias del mundo. Se trata, por tanto, de una profesión todavía muy joven y que, en cierta forma, está en fase de asentamiento. De hecho, no existe una formación reglada de carácter universitario para trabajar como cazatendencias pero, a medida que esta profesión se ha ido haciendo más conocida y ha comenzado a tener mayor demanda, se han empezado a ofrecer diversos cursos y máster.

Dentro de la profesión de cazatendencias, hay diversas categorías, con diferentes niveles de compromiso y experiencia:

  • Los gurús: son profesionales con una gran experiencia dentro de un mercado determinado. Suelen haber ocupado importantes cargos en los departamentos de marketing de grandes firmas, o trabajar como profesores de destacadas universidades. Son quienes más dinero pueden llegar a ganar vendiendo sus informes a multinacionales y grandes empresas.

  • Los profesionales: se trata de personas que realizan esta actividad dentro de los departamentos de marketing de grandes empresas, trabajando para institutos de investigación de mercado o dentro de agencias especializadas en "coolhunting". En la práctica, son ellos quienes están impulsando esta nueva profesión.

  • Los colaboradores: son los informantes que, a pie de calle, participan en proyectos determinados realizando informes, o bien quienes de forma semiprofesional, debido a su profesión o a los ambientes en que se mueven, tienen el conocimiento suficiente sobre un determinado tema como para elaborar informes mensuales sobre distintas novedades.

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