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Recuperación de los bosques incendiados

La regeneración tras un incendio es una labor compleja que puede durar décadas y que no siempre obtiene los resultados deseados

Los incendios forestales de 2006, especialmente los producidos en Galicia, han sido los peores del último decenio, tanto en superficie arbolada quemada como en zonas forestales afectadas, según datos del Ministerio de Medio Ambiente.

Imagen: Wakalani

Tras las labores de extinción, el siguiente paso consiste en la recuperación de la superficie quemada. Según el Colegio de Biólogos de Galicia, los primeros signos de reconstitución vegetal de las áreas incendiadas, un proceso que consiste en el desarrollo natural de la cobertura y biomasa similares a las calcinadas, pueden tardar en apreciarse entre seis y ocho años, dependiendo de las características del ecosistema afectado.

El proceso de regeneración completa de una arboleda requiere un plazo de unos 50 años e inversiones de varios millones de euros

En cuanto al proceso de regeneración completa de una arboleda, la organización conservacionista WWF/Adena estima un plazo de unos 50 años, para el que se requieren inversiones de varios millones de euros. Según los responsables de esta ONG ecologista, hay que tener en cuenta múltiples factores, como el tipo de bosque afectado, el clima de la zona, la inclinación del terreno o el daño producido.

Algunos científicos aconsejan la regeneración espontánea siempre que sea posible, puesto que la propia naturaleza es capaz de recuperarse de un pequeño incendio: muchas plantas sobreviven y los árboles afectados pueden rebrotar de cepa o raíz. Asimismo, otros expertos subrayan el papel de las arañas, los primeros colonizadores de estos espacios arrasados, al favorecer la llegada de nuevas especies de fauna y flora.

Sin embargo, en el caso de un gran siniestro o si se produce en reiteradas ocasiones, el daño es irreversible, por lo que será necesaria la intervención humana. Según WWF/Adena, se trata de una labor compleja que puede durar décadas y que no siempre garantiza la recuperación total. Además, la acción de un nuevo incendio puede arruinar todo el trabajo realizado.

Por otra parte, las zonas de pendiente complican aún más la recuperación natural del terreno, porque los nutrientes presentes en las cenizas son arrastrados por el agua y el viento. Las lluvias intensas que puedan producirse favorecen la erosión directa del suelo, lo que supone una peor regeneración del terreno y un mayor arrastre de las cenizas a los ríos y al mar. Como consecuencia de ello, la pesca y sobre todo la cría de moluscos podría verse afectada, algo especialmente preocupante en el caso de Galicia.

El trabajo de repoblar un bosque comienza con la retirada de la madera quemada, para evitar diversos problemas, como la generación de plagas. A continuación, la elección de la especie arbórea para reponer el terreno es uno de los pasos más decisivos. Según Greenpeace, en España es frecuente utilizar árboles no autóctonos para lograr una repoblación rápida e industrial. El eucalipto es una especie que crece rápido y tiene una gran capacidad de recuperación, pero consume muchos recursos del suelo e inhibe el crecimiento de otras especies.

Por ello, se recomienda la utilización de especies pinaceas, como pinos y abetos, y fragaceas - robles, encinas, hayas o alcornoques-, así como la introducción de matorral y plantas herbáceas para devolver la riqueza al sustrato. El ganado o los excursionistas pueden arruinar la replantación con sus pisadas, por lo que se aconseja el uso de retoños verdes extraídos de viveros.

Una vez mejorada la calidad del suelo, un trabajo que precisa entre uno y cinco años, comienza la plantación, bien de manera manual o mecanizada, distribuyendo de forma regular los brotes de los árboles por las laderas. El incendio no sólo afecta a la vegetación superficial, sino también a las raíces y semillas, que también se pierden en gran cantidad por la erosión. Sin embargo, según WWF/Adena, la utilización de semillas está poco extendida en España, al requerir de una vigilancia y un mantenimiento especial.

Esfuerzos insuficientes de recuperación

Imagen: Sin la Venia

La Xunta de Galicia daba a conocer recientemente un plan de recuperación forestal y ambiental para esta comunidad, que recoge un conjunto de medidas de regeneración y prevención con una inversión hasta 2009 de 126 millones de euros.

A pesar de ello, WWF/Adena advierte de que no se regenera ni la mitad de la tierra incendiada al año y llama la atención sobre la falta de personal especializado en estas labores. Asimismo, subrayan los ecologistas, sería necesario que los gobiernos autonómicos desarrollaran políticas de recuperación a largo plazo, algo complicado con los movimientos de las diferentes legislaturas.

Por ello, algunas asociaciones ecologistas apuestan por procesos más modestos de reforestación privada. Por ejemplo la Fundación Natura ha desarrollado en Internet la campaña "Planta tu árbol", para obtener fondos que ayuden a repoblar la sierra de Cuberes, en el prepirineo catalán.




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