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Comprar un coche en el extranjero: los trámites a seguir

No es un proceso sencillo, pero el ahorro es considerable en el mercado de segunda mano

  • Autor: Por ROSA CUEVAS
  • Fecha de publicación: 22 de octubre de 2008

Objetivo: Alemania

Imagen: Phillip Capper

La incertidumbre sobre qué nos depara el futuro económico ha provocado una merma considerable en la compra de vehículos. De hecho, la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) estima que durante el mes de septiembre las matriculaciones cayeron un 32,2% con respecto al año pasado. Y es que si en épocas anteriores, y no muy lejanas, gran parte de la ciudadanía podía permitirse cambiar de vehículo sin pensárselo demasiado, ahora se busca estirar un poco más el ciclo de vida de los utilitarios. Es en este momento en el que la idea de importar un coche se presenta como una opción tentadora. La aventura de viajar a otro país de la Unión Europea para comprar allí un vehículo es una alternativa que puede reportar sustanciosos beneficios económicos al bolsillo del comprador.

El país que suele ser objetivo de este tipo de operaciones es Alemania. Aunque está claro que en ningún lugar dan duros a cuatro pesetas, por regla general es rentable comprar coches de marcas alemanas de hasta seis años de antigüedad. El ahorro en el precio, aun añadiendo los gastos de viaje y estancia, es considerable por la gran oferta de vehículos que hay allí. Otro punto a sumar es que los alemanes tienden a hacer un mejor uso de sus máquinas, respecto a otros vecinos europeos. Pero el comprador audaz que se lance a la aventura de viajar a Alemania en busca del vehículo de sus sueños, sin conocer los entresijos de la operación, pude ser víctima de la mala fe de algún vendedor.

Preparativos del viaje

Lo primero que se debe hacer es localizar varios vehículos que puedan cumplir las expectativas del comprador. Para evitar que la gran cantidad de anuncios que pueblan webs y revistas especializadas en este sector llegue a saturar, lo mejor es acotar la búsqueda en función de la marca, el año de matriculación y los kilómetros recorridos y, por supuesto, tener en cuenta el precio máximo que el comprador desea desembolsar. Una vez que se han seleccionado los coches, el comprador debe ponerse en contacto con el vendedor vía correo electrónico o teléfono, y solicitar todo el material que se considere necesario: fotos del vehículo, dirección del punto de venta, explicaciones para llegar a él, etc.

Resulta muy rentable comprar coches de marcas alemanas de hasta seis años de antigüedad

Realizada ya la toma de contacto, es hora de planificar el viaje. Hay un gran número de compañías aéreas de bajo coste que vuelan diariamente a Alemania; realizar el trayecto de ida en avión es la forma más rápida y económica, si todo se planea a medio plazo, de llegar al país germano. La vuelta suele hacerse empleando el coche que se acaba de adquirir, pero habrá quien prefiera contratar los servicios de una empresa internacional de transportes.

Otra de las cuestiones que deben quedar cerradas antes de iniciar el viaje, para evitar contratiempos de última hora, es el alojamiento. El número de noches que se reserven dependerá de la cantidad de vehículos que se vayan a ver, y de los kilómetros que separen a unos de otros. Pero el comprador debe tener en cuenta que, como mínimo y en el mejor de los casos, deberá reservar dos noches de hotel.

¿Cómo pagar la compra?

Una de las formas más empleadas es la de viajar con el dinero en metálico, pero no está exenta de riesgos. Para evitarlos, se puede utilizar un procedimiento denominado "transferencia swift". No es más que un sistema de comunicación interbancaria, que otorga mucha seguridad al vendedor, ya que una vez que se da la orden de ejecutar la transferencia no se puede anular bajo ningún supuesto. Está sujeta al cobro de comisiones, gasto que puede ser asumido entre vendedor y comprador o íntegramente por este último. Eso sí, requiere que antes de emprender el viaje el comprador acuda a su entidad bancaria, donde tiene depositada la cantidad que vaya a transferir, y firme el modelo de solicitud "swift". Se rubrica en blanco puesto que en ese momento no se conoce ni el destinatario ni la cuantía de la transferencia. Una vez que el acuerdo se cierre, el comprador debe llamar a su banco en España para facilitar los datos y solicitar que la operación se ejecute. La entidad mandará por fax al banco receptor la hoja "swift" que certifica que la transferencia está produciéndose.

Los cheques pueden ser otro instrumento de pago, pero suelen levantar ciertas dudas en el vendedor ya que tardan entre 10 y 15 días en hacerse efectivos. Y en ese periodo de tiempo, una vez de vuelta a casa, el comprador podría anular la cuenta sin que el vendedor llegue a recibir su dinero. Por ello, los cheques de viaje se presentan como una alternativa interesante. Prácticamente es como viajar con el dinero encima, con la seguridad de que sólo su titular puede liquidar su importe en cualquier entidad bancaria extranjera.

No sólo coches germanos

En el imaginario colectivo Alemania se sitúa como el país referente en la importación de vehículos, pero lo cierto es que Bélgica es otro de los destinos al que los españoles acuden en busca de vehículos de segunda mano, o de utilitarios nuevos de alta gama donde la rebaja del precio con respecto a nuestro mercado es considerable.

Los trámites que se deben seguir en España son exactamente los mismos, con independencia del país de origen en el que se haya cerrado la compra. Lo que varía es la denominación de parte de la documentación que hay que presentar. Así, el "fahrzeugbrief" alemán es sustituido por la "carta gris belga", que al igual que el documento teutón es lo que aquí se conoce como el permiso de circulación del vehículo.

Como sucede en Alemania, la legislación belga también persigue acabar con la manipulación en los cuentakilómetros. Es por ello por lo que se ha creado un organismo oficial, llamado Car Pass, que centraliza toda la información de los vehículos que circulan por el país. El trámite, que cuesta alrededor de 8 euros, se gestiona en las estaciones de inspección técnica belgas. De esta manera, los vendedores de coches, ya sean profesionales o particulares, están obligados entregar este certificado en el que figure el kilometraje en el momento de la compra y un resumen histórico de las operaciones que ha experimentado el vehículo en cuestión. Es un procedimiento totalmente independiente, en el que ni comprador ni vendedor pueden influir de forma alguna.

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