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Consentimiento informado

El consentimiento informado otorga al paciente el derecho a decidir libremente sobre su tratamiento

  • Autor: Por MONTSE ARBOIX
  • Última actualización: 2 de noviembre de 2006

Una intervención dentro del ámbito sanitario sólo puede realizarse si la persona afectada ha dado su libre consentimiento. Si el afectado no está capacitado para tomar decisiones, la Ley obliga a obtener el consentimiento de sus familiares o personas vinculadas. Pero existen diversas excepciones en las que la salud pública está por encima del derecho individual. Además, no es una opción inalterable; en cualquier momento puede modificarse si así se cree conveniente. Aunque este documento excluye al profesional médico de responsabilidad por consecuencias previsibles, no lo redime por negligencia o imprudencia en sus obligaciones.

Requisitos del consentimiento informado

Cuando una persona se convierte en paciente tiene el derecho a decidir si quiere o no someterse a determinados procesos diagnósticos o terapéuticos relacionados con su enfermedad, e incluso decidir sobre el pronóstico y la finalidad docente e investigadora concernientes a su salud. Así lo ampara la Ley General de Sanidad. Por consentimiento informado se entiende la aceptación firmada por el enfermo o familiares de determinadas actuaciones médicas después de tener la suficiente información sobre su conveniencia, ventajas, riesgos y alternativas. Este documento carece de valor sin la información previa pertinente.

La información debe ser comprensible para quien la recibe y completa, incluyendo objetivos, beneficios y riesgos

El consentimiento informado debe reunir al menos tres requisitos fundamentales. La voluntariedad del individuo le permite decidir libremente y sin coacción si quiere someterse a un estudio o tratamiento. Este carácter voluntario se incumple cuando se solicita desde la autoridad o no se brinda el tiempo necesario para que el paciente o sus familiares puedan reflexionar y tomar una decisión. Además se debería brindar la posibilidad de contar con el asesoramiento de una persona experta en la materia. La función de la información es proporcionar los datos adecuados y necesarios a quien debe tomar una elección para que pueda hacerlo sin sesgos. El tipo de información debe ser comprensible y completa, y debe incluir los objetivos, los beneficios, los riesgos reales o potenciales que se puedan derivar y la opción claramente especificada de rechazar el tratamiento o estudio en cualquier momento sin que por ello le afecte en otros tratamientos.

Joana Gabriele Muñiz, investigadora de la Fundación Biblioteca Josep Laporte de Barcelona y responsable de webpacientes, explica que «aunque es un tema recurrente, la remisión positiva a los derechos del paciente en el contexto del sistema sanitario español continúa siendo una asignatura pendiente lo relativo al conocimiento, comprensión y correcta interpretación de tales derechos».

La información terapéutica

Una información clara y adecuada es fundamental para que se establezca una relación médico-paciente de calidad y para que el paciente reconozca y acepte su enfermedad y pueda adecuarse a la situación patológica que padece. Está demostrado que una buena información médica contribuye a un mejor seguimiento de la terapia y refuerza la colaboración del paciente en todo el proceso, mejorando la calidad asistencial. Indalecio Morán, médico intensivista del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, opina que la información clara y concisa evita problemas posteriores de entendimiento. «Es una parte primordial de la atención médica y a veces no se le presta la importancia debida», añade el especialista.

En la Ley de autonomía del paciente de 2002 se explicita que la información ha de ser completa, verbal y escrita y, sobre todo, mediante términos comprensibles, tanto para el propio paciente como para sus familiares y personas vinculadas. Este proceso informativo es, principalmente, un proceso verbal y continuado, que se debe prestar en todas y cada una de las actuaciones asistenciales. La información terapéutica debe incluir diagnóstico, pronóstico y alternativas de tratamiento, así como sus riesgos y consecuencias. También incluye la formulación del derecho a la información epidemiológica debido a la importancia que ha tomado la salud pública.

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