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Los lunares y el sol

Los excesos de exposición solar y las quemaduras pueden provocar que los lunares se transformen en melanomas

  • Autor: Por MARÍA LANDA PARA CONSUMER.ES
  • Fecha de publicación: 7 de septiembre de 2004

Muchas personas tienen lunares en el cuerpo sin que su presencia sea motivo de alarma. El problema surge cuando los lunares comienzan a sufrir alguna variación en el color, el borde o la forma, y cuando pican o sangran. Estos cambios podrían ser un signo de que el lunar se ha transformado en melanoma o cáncer de piel, y en estos casos es muy importante acudir con rapidez al dermatólogo para poder extraerlo quirúrgicamente. El sol es uno de los factores que más influye en la aparición del melanoma en la piel, por eso las personas con muchos lunares o con factores de riesgo deben reducir su exposición al sol y hacerlo tomando una serie de precauciones.

Cómo distinguir los lunares malos

Los lunares, también conocidos como nevus, son unas manchas que aparecen en la piel debido a la acumulación de melanocitos, unas células que el cuerpo produce para defenderse del exceso de luz. Pueden ser de todos los tamaños y suelen salir en cualquier parte del cuerpo, pero lo más habitual es que estén en el tronco, espalda o brazos. Aunque no se conoce con certeza por qué salen, sí se sabe que el sol puede provocar su aparición y sobre todo puede acelerar su transformación en melanoma, un tipo de cáncer de piel. De ahí la importancia de que todas las personas acudan al menos una vez en su vida a la consulta del dermatólogo para poder controlar la evolución de los lunares, ya que el melanoma es uno de los cánceres que más ha aumentado su frecuencia, según afirman los especialistas.

Los dermatólogos distinguen dos tipos de lunares: los congénitos, que son de nacimiento, y los adquiridos, que pueden aparecer a lo largo de la vida por un factor genético o por un exceso de exposición solar. "Los congénitos se caracterizan porque son de gran tamaño y pueden ocupar hasta la mitad del cuerpo, pero parece que el sol no influye en su transformación en melanoma. Suelen ser otras circunstancias las que provocan su desarrollo durante los primeros años de vida del niño. De todas formas es muy raro que un nevus congénito se transforme en melanoma. Sin embargo según algunas estadísticas, alrededor del 40% de estos cánceres se desarrollan sobre el nevus adquirido, así que hay que tener muy presente que el sol puede ser perjudicial", explica José Luis Díaz, presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología.

Los lunares no son hereditarios, tal y como explica Miguel Aizpun, dermatólogo y portavoz de la Academia. "Lo que se hereda es un tipo de piel concreto predispuesto a que aparezcan. Las personas no deben asustarse por tener lunares, porque lo difícil es encontrar a alguien que no tenga, pero es muy importante controlarlos y observar los posibles cambios", apunta. La duda que puede surgir es cómo saber cuando un lunar es malo. En general no hay que preocuparse de los lunares redondos y de tamaño y color homogéneo, pero conviene desconfiar de los que sufren algún cambio y son irregulares. Los dermatólogos recomiendan seguir algunas pautas para estudiar los lunares y saber si son malignos:

  • Asimetría: se debe sospechar de los lunares que no son redondos del todo y tienen ángulos asimétricos.
  • Bordes: cuanto más irregular es el borde, más hay que vigilarlo.
  • Color: suelen ser malos los que tienen más de un tono de color, por ejemplo, una parte marrón y otra negra o rojiza. Los lunares de un color marrón homogéneo suelen ser benignos.
  • Diámetro: si el lunar tiene más de 6 milímetros de diámetro puede ser un melanoma y hay que vigilarlo.
  • Si se inflama o cambia de textura puede ser peligroso.
  • Si el lunar pica, duele o sangre es necesario acudir al médico.

Cualquier lunar que tenga alguna de estas características debe ser analizado por un especialista. Pero, además, Pablo Fernández, adjunto de Dermatología del Hospital Universitario de La Princesa de Madrid, recomienda que todo el que tenga más de diez lunares acuda a la consulta. "Y todas las personas deben visitar a un especialista de la piel al menos una vez en su vida. Es algo que habitualmente no se hace porque no se le da importancia. Sin embargo, en el cáncer de piel el problema es que no existen muchos síntomas que avisen de su aparición como ocurre en otras enfermedades. Lo primero son los cambios de color, tamaño y forma, y después suele ser el dolor o el picor en el lunar", advierte.

Aunque el lunar se distingue con facilidad de la peca, el doctor Díaz explica su diferencia para evitar posibles confusiones. "La peca es lisa y no es palpable, pero el lunar siempre se puede palpar. Además, la peca se hace más prominente durante el verano porque aumenta la intensidad del color, mientras que el lunar permanece estable. Por otro lado está el lentigo, que es un tipo de lunar parecido a la peca pero de color más intensamente oscuro", especifica.

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