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Adoptar medidas de prevención frente a la ola de calor evita graves problemas de salud
Aunque las previsiones que realizan los meteorólogos advierten de la llegada de una ola de calor, la realidad es que solo se puede pronosticar con exactitud cuatro o cinco días antes de que suceda. Por este motivo, es conveniente saber, antes de que sea demasiado tarde, qué recomendaciones hay que seguir para evitar lipotimias, mareos y casos de deshidratación, que se pueden agravar hasta provocar golpes de calor. Además, hay que extremar el cuidado en personas más susceptibles a sus efectos, como los mayores, los niños pequeños y quienes sufren enfermedades crónicas, que deben tomar precauciones específicas.
- Imagen: Zsolt Dreher - Cada año, con la llegada del verano, el Ministerio de Sanidad y Política Social lanza campañas informativas con recomendaciones y medidas de prevención. El Plan de Prevención oficial, en el que se recogen los protocolos de actuación para casos de temperaturas muy altas, también incluye documentación sobre el uso de los medicamentos en estas situaciones. Estos protocolos se elaboran en colaboración con diversas sociedades científicas como la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, la Sociedad Española de Sanidad Ambiental y la Sociedad Española de Epidemiología.
Los planes de actuaciones están enfocados a cuidar la salud de toda la población pero, sobre todo, de los tres grupos de mayor riesgo que se pueden ver afectados por el exceso de calor: los menores de cuatro años, los ancianos, más si viven solos o son dependientes, personas con enfermedades crónicas (como cardiopatías, enfermedades respiratorias o diabetes) o que toman medicación y quienes realizan esfuerzos físicos en el exterior, ya sea por trabajo o por deporte.
En la calle:
Dentro de casa:
Cuidado personal:
Cruz Roja tiene un teléfono de Atención al Ciudadano (900 22 22 99), disponible 24 horas al día, donde se ofrecen recomendaciones para prevenir los efectos de las altas temperaturas. Se aconseja poner especial atención a síntomas como el cansancio y signos de deshidratación. Si la situación del enfermo empeora, se puede llegar al llamado "golpe de calor", con cefalea intensa, náuseas, somnolencia, convulsiones e, incluso, pérdida de conocimiento y muerte.
La amenaza de una ola de calor semejante a la que sufrió gran parte de Europa en 2003 ha provocado que los organismos oficiales lancen, cada año, planes de prevención y emergencia que ayuden a controlar los efectos de la misma. Y es que, pese a lo que pueda parecer, la ola de calor no es uno de los fenómenos más difíciles de predecir. Hace unos años, Ángel Rivera, jefe del Área de Predicción y Aplicaciones del Instituto Nacional de Meteorología, ya advertía de que era posible saber si tendrá lugar una ola de calor con cinco o seis días de antelación.
En cualquier caso, el Instituto Nacional de Meteorología vigila de forma continúa la posibilidad de fenómenos adversos o que se salgan fuera de los límites habituales. El Instituto Nacional de Meteorología (INM) ha diseñado e implementado un Plan Nacional de Predicción y Vigilancia de Fenómenos Meteorológicos Adversos con el que se han determinado los umbrales de peligrosidad, acordados con responsables de Protección Oficial y que permiten que cuando se llegue a unos niveles establecidos, se active este plan y se puedan tomar las medidas adecuadas.
A través de las predicciones meteorológicas se activan los distintos niveles de alerta, que van del nivel 0 (verde), ausencia de riesgo; nivel 1 (amarillo), bajo riesgo; nivel 2 (naranja), riesgo medio; hasta el nivel 3 (rojo), que significa riesgo elevado.
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