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Bruxismo

Cuando se aprietan los dientes de forma inconsciente

Dolores de cabeza, molestias en la mandíbula a primera hora de la mañana y pérdida de brillo e intensidad en los dientes, son los síntomas más evidentes del bruxismo o acción inconsciente e incesante de rechinar o apretar los dientes intensamente. Una de cada tres personas sufre esta parafunción de manera habitual y los especialistas aseguran que todos la hemos padecido alguna vez.

Diagnóstico, síntomas y causas

El bruxismo se puede clasificar en cinco categorías, dependiendo de la forma en que se fuercen los dientes:

Bruxismo diurno. Se define como el apretamiento o frotamiento de los dientes, a veces inconsciente, pero, generalmente, consciente. Suele estar relacionado con otros tics o manías como comerse las uñas o morderse los labios, y es frecuente que se produzca cuando se está concentrado: trabajando, estudiando e incluso conduciendo.

Bruxismo nocturno. Totalmente inconsciente. Se produce mientras se duerme. Puede tener lugar por apretamiento o friccionamiento y es el causante del cansancio muscular o dolor de cabeza que aparece al levantarse de la cama.

Bruxismo céntrico o de apretamiento. Se aprietan los dientes por una contracción muscular. Estos no llegan a desgastarse, pero la mandíbula tiende a cargarse en exceso, provocando las molestias y dolores.

Bruxismo excéntrico o de frotamiento. Los dientes rechinan produciendo un desgaste dentario mayor, aunque los dolores de tipo muscular apenas son apreciables.

Bruxismo diurno y nocturno: Tiene lugar en cualquier momento del día.

La principal dificultad de esta parafunción es su diagnóstico. Al tratarse de un acto inconsciente, que se realiza al margen de las habituales acciones en las que se mastica o se deglute y, en la mayoría de los casos, durante las primeras horas de sueño, muchas veces no se pone remedio hasta que los daños en la cavidad bucal son evidentes. "Su prevención es difícil, pero sí se pueden evitar sus consecuencias tratándolo a tiempo", explica Ángel Rodríguez, presidente de la Sociedad Española de Estomatología y Odontología.

Las personas que sufren esta enfermedad se dividen en dos grupos:

  • Bruxistas: los que aprietan los dientes durante la noche sin darse cuenta.
  • Bruxómanos: quienes lo hacen por el día y son conscientes de ello.

También hay quien lo sufre de noche y de día. Según las últimas investigaciones realizadas en torno a este tema, el diurno es más frecuente en los hombres y el nocturno lo es entre las mujeres. "Por cada tres hombres, siete mujeres sufren de ello".

En Estados Unidos cerca de diez millones de personas padecen bruxismo crónico, aunque prácticamente todas las personas lo sufren en algún momento de su vida, normalmente sin mayor importancia. No obstante, se ha comprobado que afecta sobremanera a las personas con Síndrome de Down y a quienes sufren alteraciones del sistema nervioso central.

Sus síntomas son varios y a menudo no se relacionan con esta molestia hasta que se ha visitado a varios profesionales de diferentes especialidades. Los más frecuentes son:

  • Dolor de cabeza
  • Dolor facial
  • Dolor de espalda y cuello
  • Dientes sensibles al frío o calor
  • Fracturas en las piezas dentales
  • Muelas planas
  • Alteraciones en el esmalte dental
  • Heridas en las encías

Generalmente, la causa de esta patología se encuentra "en problemas psicológicos, que van más allá de problemas bucales", explica el doctor Alberto Cabo de la Clínica Cabo Marcos & Asociados. Sus orígenes también pueden encontrarse en un desajuste en los dientes a la hora de abrir y cerrar la boca, el estrés, el nerviosismo, las tensiones diarias y otros factores como el alcohol o, simplemente, la postura en que se duerme.

Tal y como comenta el presidente de la Sociedad Española de Estomatología y Odontología, además de ser causa indirecta de otras enfermedades dentales, como la gingivitis y posteriormente la periodontitis, el bruxismo puede provocar daños más complejos en los enfermos. Puede producir un aumento del volumen de los músculos masticatorios incidiendo en la fisonomía del paciente, quien al perder piezas puede modificar su forma de hablar o reír ante los demás por vergüenza.

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