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Alergia a los ácaros

En los países desarrollados la higiene contribuye a que el sistema inmunológico se haga perezoso y a producir anticuerpos que propician la alergia

Uno de cada cinco españoles -cerca de 8 millones de personas- padece algún tipo de alergia, según un estudio de la sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica. Tras el polen, son los ácaros del polvo los alergenos más frecuentes. La alergia puede aparecer en cualquier momento de la vida, pero la máxima incidencia se produce durante la infancia y la juventud. Los padres y madres de niños alérgicos a los ácaros deben tomar ciertas medidas de precaución, pues tanto en la infancia como en la adolescencia esta enfermedad puede deteriorar la calidad de vida de forma considerable.

Antecedentes familiares

Las personas más propensas a sufrir alergia a los ácaros son las que tienen antecedentes de familiares alérgicos. "Para padecer la alergia se necesita una predisposición hereditaria que se suma a la exposición ambiental", señala el especialista Pedro Ojeda, vocal de la Sociedad de Alergología e Inmunología Clínica de Madrid-Castilla La Mancha. Por lo general, la alergia se desarrolla en la infancia aunque también puede aparecer en la edad adulta. Ello dependerá de la carga genética que se tenga. Sin embargo, algunas personas pueden heredar la predisposición alérgica y no desarrollarla. "¿Por qué unas personas padecen la alergia y otras no? Eso no se sabe. Se desconoce el momento en el que se abre la puerta", indica el doctor Manuel Boquete Paris, Jefe de la Sección de Alergología del complejo hospitalario Xeral-Calde de Lugo.

Lo normal es que la alergia a los ácaros se manifieste durante los primeros cinco años de vida. Los síntomas suelen ser estornudos, picor en la nariz, hidrorrea (agüilla en la nariz), ruido en el pecho y disnea (asfixia), afirma el médico Juan Jesús García González, Jefe de Sección del Servicio de Alergología del hospital Carlos Haya de Málaga. Lo primero que hay que hacer en estos casos, señala García González, es descartar que se trate de un simple catarro. Tiene que detectarse con una cierta temporalidad, debe ser cíclico. Si los síntomas no mejoran conviene ir al alergólogo.

Cuando se produce asma bronquial como consecuencia de la exposición a los ácaros, conviene seguir tres pasos fundamentales, según explica el doctor Javier Subiza, coordinador del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic). El primero y más importante es la educación, tanto del paciente afectado como de sus padres, en el caso de los niños. Quien cuida del pequeño debe saber qué factores producen la alergia, qué otros la agravan y lo que tiene que hacer en caso de que el problema se agudice. En las clínicas especializadas se imparten cursos para padres y madres de niños con problemas de alergia. El segundo paso consiste en evitar la exposición ambiental al alergeno, y el tercero es el denominado "escalón farmacológico" o toma de medicamentos.

¿Por qué en los países occidentales hay más incidencia de alergias? Según el especialista Subiza, cada vez cobra más fuerza la hipótesis del exceso de higiene. En los países desarrollados, explica este especialista, los niños nacen en quirófanos y reciben una alimentación esterilizada que a la postre hace que el sistema inmunológico esté "parado" y que no tenga demasiada necesidad de producir anticuerpos. Así, se ha llegado a decir que las probabilidades de tener alergia a los ácaros es menor en aquellas personas que hayan sufrido enfermedades infantiles como el sarampión o la hepatitis A. Como en los países desarrollados esas enfermedades están prácticamente erradicadas, los investigadores han descubierto que el sistema inmunológico está "perezoso" y que produce otros anticuerpos que propician la alergia.

Tanto en el caso de los ácaros como en el de otro tipo de alergenos (por ejemplo el polen), hay distintos grados de alergia. En algunos niños se puede producir una alergia leve y en otros casos una muy grave. Pero para que un niño sufra un tipo de asma que se considere grave no sólo debe estar sensibilizado a los ácaros, sino que también debe presentar una exposición muy elevada a éstos. Así, por ejemplo, un pequeño con alergia a los ácaros puede no tener demasiados problemas si se encuentra en Los Alpes, pero los tendrá si vive en las Islas Canarias, donde la presencia de estos insectos es mayor.

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