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Al menos una de cada cien personas padecerá un melanoma en el futuro
Nadie duda de que el sol es fuente de salud y que la acción de los rayos en la piel favorece tanto un buen estado de ánimo como la producción de vitamina D, que regula, entre otras cosas, la concentración de calcio en los huesos y la sangre. Sin embargo, tomado en exceso puede llegar a causar serios problemas y la aparición de melanomas, un tumor maligno de gran agresividad que, en poco tiempo, puede extenderse a otros órganos del cuerpo. Se calcula que una de cada cien personas padecerá un melanoma en el futuro por no protegerse adecuadamente del sol y sus efectos, pero el afán por estar bronceados aún impera y son muchos los que se exponen al sol sin protección o en las horas de mayor intensidad. Tener la piel clara o gran cantidad de lunares son dos situaciones que favorecen la aparición de un melanoma, aunque también puede darse de forma espontánea, por lo que conviene acudir al dermatólogo ante la menor sospecha.
En los últimos cien años los casos de cáncer de piel se han multiplicado por doce, sobre todo, en las personas que tienen ahora entre 45 y 65 años. "La generación que no se protegió adecuadamente del sol en la infancia y juventud, probablemente por la desinformación que había, es la que presenta una mayor incidencia debido a las quemaduras que padecieron entonces. Así lo asegura el portavoz de la Academia Española de Dermatología, Miguel Aizpun, quien matiza que la edad de mayor protección frente al sol se sitúa entre los tres y los dieciocho años, "puesto que nunca se debe exponer a un bebé menor de tres años a los rayos del sol".
Es por esta razón que las posibilidades de desarrollar cáncer de piel o no dependen en gran medida de la actitud de cada persona, puesto que siguiendo unos sencillos consejos se pueden evitar consecuencias, en algunos casos, irreversibles. En este sentido, los dermatólogos distinguen <<b>dos tipos de cáncer de piel: el tipo no melanoma, más frecuente y con un índice de supervivencia alto y el tipo melanoma, menos común y más grave:
Cáncer de tipo NO melanoma. En este grupo se incluyen todos los tumores que no son melanomas y que se dan principalmente entre quienes tienen la piel blanca o han pasado muchas horas expuestos al sol. Lo más frecuente es que se localice en la cara, el cuello, las manos o los brazos, aunque también puede aparecer en cualquier otra parte. Las variedades más habituales son el:
Cáncer de tipo melanoma. En este caso, el menos común y más grave, el tumor se origina en los melanocitos o productores de melanina que se encuentran en la epidermis y puede extenderse, a través de la sangre o el sistema linfático, a otras partes del cuerpo. El melanoma surge a partir de un nuevo lunar o de otros ya existentes que cambian de forma o color. Sobre su localización, en los hombres se da con más frecuencia en el tronco, mientras que en las mujeres lo hace en la parte inferior de las piernas. Supone el 4% de todos los tipos de cáncer de piel y a él se deben ocho de cada diez muertes producidas por esta enfermedad.
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