Entrevista

«Las cabinas de bronceado deberían prohibirse por su relación con el cáncer de piel»

Magdalena de Troya, dermatóloga y directora del Plan Integral de Salud y Fotoprotección en Andalucía (PISFA)
Por Francisco Cañizares de Baya 6 de noviembre de 2025
Magdalena de Troya dermatóloga
En 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS), basándose en la evidencia científica, clasificó las cabinas de rayos UVA como cancerígenas. Aun así, no supuso su retirada del mercado en la mayoría de los países. En España la única restricción que se impuso fue la prohibición de uso a menores de 18 años. Además, los dermatólogos creen que los controles que establece la norma que las regula no se cumplen y dudan de que se informe en los centros de estética donde se ubican del vínculo de la radiación ultravioleta con el cáncer de piel. Los especialistas piensan que, dado su impacto en la salud pública, hay que dar un paso más: prohibirlas. Así lo ha pedido un grupo de oncólogos británicos liderado por Paul Lorigan en un artículo en el British Medical Journal (BMJ), donde alerta de la relación directa entre la moda creciente de broncearse en estas cabinas y el aumento de casos de melanoma en el Reino Unido. Magdalena de Troya, dermatóloga y directora del Plan Integral de Salud y Fotoprotección en Andalucía (PISFA), corrobora esta petición y sostiene que su utilización debería limitarse para tratar algunas patologías. 

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¿Qué usos médicos tienen los rayos UVA?

En medicina se usan para el tratamiento de diversas enfermedades inflamatorias, como la psoriasis o la dermatitis atópica. También se emplean en enfermedades neoplásicas, como algunos tipos de linfomas cutáneos. Hay que precisar que en cada caso se calcula la dosis que tiene que recibir el paciente en función de la patología y de la susceptibilidad individual. Este uso médico no está exento del riesgo de cáncer de piel, pero a veces hay que ponderar los beneficios y los riesgos, y pesan más los primeros. 

Al margen de su utilidad médica, ¿hay algún beneficio en el uso estético de las cabinas de bronceado?

Ninguno. Basándonos en la evidencia sobre sus efectos, por su relación con el cáncer de piel, las cabinas de bronceado deberían prohibirse. Si no se prohíben, dejas que la publicidad más o menos agresiva se convierta en una herramienta de las casas comerciales que ocasiona un daño a la población que busca activamente un bronceado sin conocer sus consecuencias. 

¿Se han prohibido en algún país?

Por ejemplo, en Australia este mismo año. Allí el uso de estas cabinas es casi testimonial, menos del 1 % de la población recurre a ellas. Sin embargo, en países como Reino Unido el porcentaje se dispara hasta el 40 % entre la población más joven. La generación Z es la más vulnerable porque busca mucho el bronceado sin valorar el riesgo que corre. 

¿Esa prohibición en Australia se ha reflejado en una reducción de melanomas?

La reducción de casos se debe a una estrategia aplicada en las últimas cuatro décadas que incluye muchas medidas, entre otras, la prohibición de las cabinas de rayos UVA. En Australia aplican programas de fotoprotección en las escuelas, en los lugares de trabajo, en los espacios de ocio al aire libre o en los sectores sanitarios. Además de conseguir que las cabinas no se usen, han logrado reducir los tiempos de exposición solar y la tasa de quemaduras solares.

¿Se conoce cuántos casos de melanoma pueden atribuirse a las cabinas de rayos UVA y cuántos a la radiación solar?

Podría establecerse si tuviéramos un mapa completo de los hábitos de la población. Según los estudios realizados, en España emplea habitualmente estas cabinas en torno al 6 % de la población. Aquí se usan menos porque tenemos sol natural. 

¿Hay algún tipo de control sobre los centros con cabinas de bronceado y el personal que las atiende?

Todo apunta a que la legislación no se cumple, entre otras cosas, porque los controles de las máquinas y la formación continuada de los profesionales tendría un coste. Por otra parte, el profesional debería informar de los riesgos que tiene el uso de la radiación ultravioleta en la salud, y eso podría ser disuasorio para muchas personas. 

¿Qué consecuencias puede tener una cabina que no se revise periódicamente?

La máquina puede estar emitiendo una mayor cantidad de radiación de la permitida, o incluso puede no tener bien los filtros y emitir radiación ultravioleta B, mucho más cancerígena que la A. 

riesgos de las cabinas de bronceado
Imagen: kzenon / iStock
¿Qué personas no deberían emplearlas nunca?

Aquellas que estén en tratamiento con medicamentos fotosensibles, independientemente de su edad, no deben utilizarlas. Tampoco aquellas que tienen riesgo de desarrollar cáncer de piel o las que tienen antecedentes en su familia. No tendría ningún sentido que se metiera en una cabina de bronceado una persona con más de 50 lunares atípicos. 

¿Quienes las usan deben tomar alguna precaución especial?

Tienen que saber que en su vida normal tienen que protegerse muchísimo más, porque a los efectos de la radiación ultravioleta se suman los de la radiación solar. Por eso, cuando salgan a la luz natural tienen que extremar las medidas de fotoprotección. 

¿Las cabinas de bronceado preparan la piel para el verano?

Sí y no. Si recibes radiación ultravioleta, tu piel se va a poner más morena y en ese sentido se reduce la probabilidad de quemadura solar. Pero repito que el efecto de la radiación solar y de los rayos UVA es una suma. Las cabinas no te preparan para reducir el riesgo de daño solar que posteriormente pueda tener una persona. Ocurre al contrario: estás sumando daño a la piel. 

¿Las personas que recurren a estas cabinas deben ir a revisiones dermatológicas más habitualmente?

Por supuesto, están introduciendo un factor más de agresión de la piel. De la misma manera que decimos que las personas que trabajan al aire libre tienen que tener revisiones regulares porque tienen más riesgo de desarrollar cáncer de piel, las que van regularmente a cabinas de bronceado también. 

¿Más allá del riesgo de cáncer de piel, una piel más bronceada tiene algún beneficio?

El fin cosmético es un error porque una piel más bronceada es una piel más fotoenvejecida, es una piel dañada. Aunque tú veas tu piel más bonita, en realidad a medio plazo lo que va a traerte son más arrugas y manchas, y pérdida de elasticidad. Una piel sometida a los efectos de la radiación se convierte en cuero, y eso no tiene solución porque los tratamientos estéticos tienen un mejor rendimiento en pieles en buenas condiciones. 

«Una piel sometida a los efectos de la radiación se convierte en cuero, y eso no tiene solución»

¿Podemos hablar de un bronceado seguro?

Una persona con una piel muy clara difícilmente va a tener un bronceado seguro porque coge ese tono a expensas de dañarse. Hay que recordar que el bronceado es una consecuencia del daño que se ha producido en el ADN. La agresión que genera la radiación produce una serie de reacciones en cadena que terminan con una mayor producción de melanina para proteger las células que han sido dañadas. Con esa perspectiva biológica de lo que ocurre detrás de un bronceado, difícilmente podemos pensar que sea saludable.

¿Y en las pieles más oscuras?

Esas personas tienen mucha facilidad para sintetizar melanina sin dañarse tanto el ADN. En ellas el bronceado podía ser algo más seguro, pero siempre estamos hablando de que detrás tienes que asumir un riesgo de daño producido por la radiación.

¿Producen los rayos UVA y la radiación solar el mismo efecto en todas las etapas de la vida?

Las pieles más vulnerables son las pieles más jóvenes, sobre todo en la infancia. Es el caso de los bebés, que tienen una piel absolutamente transparente, inmadura. Sus células, además, son más vulnerables y sus mecanismos de reparación están menos preparados. Uno de los efectos que tiene la radiación ultravioleta en la piel es la generación de radicales libres y para barrerlos dispone de antioxidantes. El problema es que, si hay una sobreexposición, se consumen esos antioxidantes. En los niños el problema se agrava porque tienen menos capacidad para producirlos.

¿Qué ocurre en las personas mayores?

Su piel no procesa del todo bien la radiación ultravioleta porque sus mecanismos de defensa están agotados. Lógicamente, la capacidad de producir melanina de una piel añosa ya no es la misma, ni la de generar antioxidantes tampoco. Por otra parte, sus enzimas reparadoras del daño del ADN llevan toda la vida trabajando y no funcionan de la misma manera. Las personas muy mayores también tienen una piel más vulnerable, y pequeños excesos de radiación ultravioleta producen un daño más acelerado. 

¿Hay alimentos ricos en antioxidantes que puedan contrarrestar los efectos de los radicales libres que genera exponer la piel a la radiación ultravioleta? 

Sí, sin duda alguna. Y, además, uno de los aspectos más novedosos que tenemos en fotoprotección es la fotoprotección oral. Pueden utilizarse suplementos orales, pero empecemos por la alimentación normal, ¿no? Las frutas y las verduras, en términos generales, son alimentos muy ricos en antioxidantes. Cada uno tiene un antioxidante distinto, por eso es bueno mezclarlos, para reforzar todos los sistemas de antioxidación. 

En ese sentido, ¿un batido de frutas o de verduras es una fórmula perfecta?

O un gazpacho, que tiene una mezcla de gran cantidad de antioxidantes. Merece la pena conocer los alimentos y utilizar los de temporada. La naturaleza es sabia y pone a nuestra disposición aquellos que mejor sirven para combatir los riesgos de la radiación.

¿En este caso el alimento es la mejor medicina?

En dermatología repetimos mucho esa frase de Hipócrates: “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea el alimento”. Es muy interesante que todo el mundo conozca que puede reforzar la capacidad para defenserse de la radiación ultravioleta, reparar el daño, prevenir el fotoenvejecimiento y también el cáncer de piel a través de una buena alimentación. 

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