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Escuelas de voluntariado

La prestación de un servicio de calidad exige a los voluntarios una formación adecuada en competencias sociales y humanas

Voluntarios "a la carta"

Imagen: carf

La profesionalización de los voluntarios ha llevado a que, según Carmen Laviña, algunas organizaciones pidan voluntarios a la carta, personas con un perfil específico y unos determinados estudios. Se solicitan profesionales especializados en psicología, sociología, derecho o económicas, entre otros. Sin embargo, esta práctica puede llevar a la confusión. "El voluntario está para apoyar, no para ocupar puestos de trabajo", indica Laviña, para quien tampoco se puede colaborar sin motivación o con la intención de encontrar un empleo. "Algunas personas piensan que entrar como voluntario en una organización es una manera de 'meter la cabeza' para luego conseguir un contrato, pero nada más lejos de la realidad", resalta.

A pesar de todo, en los últimos tiempos han surgido nuevas formas de voluntariado basadas en la profesionalidad. Las nuevas tecnologías ha impulsado la más destacada en este ámbito: el voluntariado on line. Esta modalidad se dirige, sobre todo, a personas que carecen de tiempo para acudir a la sede de la organización y prefieren trabajar como voluntarias desde casa, con un ordenador. "También ocurre que en las propias sedes no siempre hay ordenadores y mesas para todos los voluntarios o que personas con problemas de movilidad o amas de casa no se pueden desplazar o no disponen de un tiempo libre fijo todas las semanas", explica Carmen Laviña.

Determinadas tareas requieren conocimientos muy específicos y se busca a profesionales que los dominen

La finalidad de esta iniciativa es aprovechar los ratos libres que quedan al final de la jornada o el fin de semana para realizar traducciones de textos, labores de búsqueda de información, diseño de folletos o páginas web, asesoramiento, elaboración de bases de datos, redacción de artículos para sus publicaciones o petición de subvenciones para la organización. Determinadas tareas requieren conocimientos muy específicos, mientras que en otras el nivel de conocimiento exigido es menor, pero siempre es necesaria cierta formación en el manejo de ordenadores, Internet y el correo electrónico.

Aunque más flexible que el voluntariado presencial, esta modalidad se corresponde también con una dedicación constante, que se mide por objetivos más que por horas de trabajo. Estas tareas están coordinadas por un técnico de gestión, con formación previa en este tipo de voluntariado, que responde a las dudas de los colaboradores on-line y, cada cierto tiempo, organiza encuentros (si es posible) para que los voluntarios se conozcan y no se sientan solos en esta labor. Cada vez son más las ONG que se han sumado a esta iniciativa, si bien no todas cuentan con esta posibilidad, ya que se requieren unos medios de los que carecen.

El voluntariado corporativo también aprovecha la experiencia del personal de las empresas, el tiempo y el talento de la plantilla para desarrollar proyectos a favor de una acción de interés social. Puede ocurrir que las organizaciones soliciten ayuda profesional a las empresas o que éstas la ofrezcan. Es posible ayudar a restablecer el sistema de alumbrado después de una catástrofe, prestar asesoramiento jurídico a personas inmigrantes o donar material médico. Para César García-Rincón, con este voluntariado "se abre una nueva línea muy interesante, puesto que la empresa se convierte en un elemento de apoyo a los colectivos sociales más necesitados".

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