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Robots buenos

Lejos de resultar amenazantes para la existencia humana, los robots realizan numerosas tareas importantes en los más variados campos

  • Autor: Por MARTA PEIRANO
  • Última actualización: 19 de abril de 2006

Los ludditas (movimiento del siglo XIX de oposición a toda clase de tecnología) perdieron la guerra contra los robots, pero la suspicacia hacia ellos sobrevivió entre muchos occidentales. La máquina no come, no duerme, no protesta, no cobra. No experimenta sentimientos de culpa, ni para bien ni para mal. En el mundo occidental, tanta infalibilidad despierta sospecha. En Asia, sin embargo, a las personas les gustan más las máquinas que la gente. Porque cuidan de los enfermos, acompañan a los ancianos, recogen la basura, cuidan de la casa y hasta indican a los turistas perdidos el camino de vuelta al hotel sin equivocarse ni perder la paciencia. Los robots no tienen por qué ser malos.

Robots que curan

A los 'robodocs' (conjunción de robot y doctor) no les tiembla el pulso, no respiran ni estornudan ni se ponen nerviosos; pueden hacer más en menos tiempo, realizar giros imposibles con los brazos y muñecas y su grado de precisión es inigualable. Son auténticos artistas de la endoscopia, un tipo de cirugía que se realiza a través de una reducida incisión en el paciente por la que se introduce un endoscopio, un pequeño instrumento de fibra óptica que navega y opera gracias a unas cámaras y un sistema de monitorización.

El médico puede estar en la habitación, en la planta de arriba o al otro lado del Atlántico y practicar la operación; en un monitor puede ver al paciente a través de dos cámaras dirigidas por brazos robóticos que le ofrecen una visión tridimensional del campo de cirugía y que le obedecen con la voz. El 'robodoc' más famoso y popular es Da Vinci.

Contratar a Da Vinci cuesta un millón de dólares, pero los especialistas opinan que merece la pena. Tiene tres componentes: un robot de cinco pies de alto con brazos mecánicos articulados, un centro de comando y un monitor. Aunque empezó como asistente en cirugía abdominal, estuvo estancado unos años debido a la lentitud en la transmisión de vídeo, que hacía las intervenciones mucho más largas de lo deseable. Sin embargo, sus competencias han crecido desde junio de 2000; ahora realiza operaciones de corazón y transplante de órganos sin mayores problemas.

El éxito de Da Vinci ha impulsado a los investigadores a crear toda una nueva generación de robots para la mesa de operaciones, capaces de realizar desde intervenciones de próstata hasta la cirugía ocular. Tal es el caso de Pathfinder (no confundir con el robot astronauta 'Mars Pathfinder'), que realizó sus primeras operaciones de neurocirugía en el Queen's Medical Centre de Nottingham, en el norte de Inglaterra.

La programación del brazo robótico de Pathfinder se realiza a partir de una tomografía (un método para obtener imágenes corporales similares a las radiografías) de la cabeza del paciente. Los médicos han puesto muchas esperanzas en Pathfinder, especialmente para casos en los que la intervención suele ser tanto o más peligrosa que la enfermedad, como el cáncer cerebral, el síndrome de Parkinson o algunos tipos de epilepsia.

Microrobots

La tecnología todavía no permite miniaturizar personas, como sucede en 'Viaje alucinante', un cuento de Isaac Asimov en el que una pequeña nave tripulada por un equipo de médicos navega por el cuerpo de un importante científico en coma para curar un coágulo en su cerebro.

Sin embargo, sí es posible crear microrobots que cumplan la misma función. Paolo Dario, decano del departamento de robótica médica en la escuela superior Santa Ana de Pisa, presentó el pasado año un microrobot capaz de introducirse en el cuerpo humano y explorarlo en profundidad.

Se ingiere como una pastilla y utiliza sus patas plegables para moverse de manera independiente. El microrobot utiliza su inteligencia artificial para adaptarse automáticamente al entorno y obedecer puntualmente las órdenes del médico. Puede cambiar de posición, adelantarse o detenerse en las zonas de conflicto. Su habilidad quirúrgica está todavía en desarrollo, pero se espera que en poco tiempo pueda realizar intervenciones a distancia sin necesidad de sutura u hospitalización.

También en el campo de batalla

La capacidad de los 'robodocs' para trabajar a distancia ha llamado la atención del Departamento de Defensa americano, que mantiene cientos de miles de soldados en situaciones de conflicto, principalmente en Irak y Afganistán. Un proyecto de doce millones de dólares llevará al cirujano Da Vinci al campo de batalla, con la capacidad de intervenir quirúrgicamente a los heridos donde quiera que estén y evacuarlos de la línea de fuego sin poner en peligro más vidas.

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