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Las nuevas tecnologías aportan numerosos desarrollos eficaces a la hora de mejorar el trabajo de los servicios de prevención de catástrofes y emergencias
Evitar incendios, prevenir inundaciones, sacar vivas a personas enterradas entre los escombros, restablecer una red de telecomunicaciones tras un terremoto que permita conectarse con pueblos aislados, localizar a personas accidentadas en zonas remotas... Todas estas acciones y otras más se han simplificado enormemente con la aparición de las nuevas tecnologías. Éstas están siendo aplicadas a diario, e intensivamente, desde los diversos centros de prevención y emergencias, tanto para educar como para controlar y actuar en caso de que así lo requiera la situación.
El primer paso para evitar un desastre natural es saber anticiparse al mismo
Que las catástrofes naturales son en muchas ocasiones inevitables es casi un axioma, pero también lo es que su daño será menor cuanto más se esmere el ser humano en vigilar su evolución y en estar preparado para paliar sus efectos. Por lo tanto, el primer paso para evitar un desastre natural es anticiparse a él.
Son numerosas las tecnologías que se vienen desarrollando tanto para prevenir emergencias de gran calado como otras de corto alcance, como simples accidentes; entran tanto en el campo de la educación de las personas para prepararlas para actuar, como en el de las tecnologías más sofisticadas de control y monitorización de los parámetros ambientales (luz, temperatura, humedad, etc.) con el fin de que cualquier cambio en ellos sirva de alerta.
En el primer apartado cabe destacar el papel de la Dirección General de la Protección Civil, que a través de su página Inforriesgos.es informa a diaro de los riesgos de incendio, tormentas, inundaciones, vientos, sequía y terremotos que existen en las distintas partes del territorio. La información diaria viene dada en una escala de colores que van del verde (normalidad) al rojo (alto riesgo). Además, Inforriesgos también alerta de los niveles de peligrosidad ante posibles accidentes tecnológicos, como pueda ser el vertido de productos químicos al cauce de un río o una nube tóxica...
También la ONU ha lanzado una creativa página llamada Stopdisastersgame en la que ofrece un interesante y completo videojuego en el que el usuario puede escoger un desastre natural e intentar prevenirlo lo mejor posible. Para ello contará con un presupuesto limitado que deberá invertir en la construcción de defensas naturales o artificiales para prevenir el fenómeno. El jugador, finalmente, puede activar el desastre y comprobar la eficacia de su estrategia.
La intención del juego es tanto concienciar de la importancia que tiene en muchas ocasiones la preservación del medio ambiente para aminorar los efectos devastadores, como mostrar el modo en que se combate un desastre natural y las consecuencias que el mismo tiene sobre la población.
El operador de telefonía móvil Movistar también se ha implicado en la formación para prevenir accidentes desde su videojuego para móviles Emergencias112. En dicho juego, que se puede descargar, previo pago de nueve euros, desde la página de la compañía, se enseña cómo actuar en caso de diferentes incidencias, como un accidente, un paro cardiorespiratorio o un herido con diversas roturas.
Por su parte Telefónica ha desarrollado el Servicio Integral de Cardioprotección, que consiste en una columna instalada en diferentes espacios públicos, de ocio, deportivos y laborales. La columna contiene en su interior un desfibrilador cardíaco para los casos de paros cardíacos. Su objetivo es reducir el número de muertes súbitas por esta causa. El sistema cuenta con un sensor que detecta la extracción del desfibrilador de su caja y avisa automáticamente al servicio de urgencias más cercano.
En el apartado de la prevención contra desastres naturales destaca el uso de sofisticados sensores que se sitúan en puntos claves de un área y envían continuamente datos sobre diferentes parámetros, de modo que por su evolución se pueda conocer el riesgo de desastre.
En la sierra litoral de Collserola, especialmente controlada por estar en la retaguardia de la ciudad de Barcelona, se han instalado numerosas cámaras dispersas entre los bosques de pinos y robles con el objetivo de que dibujen un mapa de temperaturas de la zona. Cualquier elevación brusca de la temperatura en una determinada zona se dibujará inmediatamente en el mapa como una anomalía (un principio de incencio) y podrá ser controlada con eficacia y rapidez.
En otras zonas usan microchips con sensores múltiples y antenas emisoras de rayos infrarrojos, que son capaces de captar datos sobre el terreno de diferentes parámetros y además establecen una red de comunicaciones entre ellos para hacer llegar dichos datos a un ordenador central. Estos microprocesadores se dispersan uniformemente por las zonas que se quieren controlar y se conocen como 'polvo inteligente'.
Otra opción es utilizar los datos que captan los satélites de una determinada zona, como por ejemplo Centroamérica, con el fin de usarlos para la prevención de grandes lluvias e inundaciones. Esto es lo que se hace desde la Universidad de San Diego, California, con las imágenes procedentes del satélite geoestacionario GOES, que permiten estimar (PDF) la cantidad de lluvia prevista basándose en la temperatura de las nubes y de este modo, conocer en tiempo real la distribución de las precipitaciones.
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