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La nube musical

Diversos servicios se apoyan en Internet para permitir un nuevo consumo de la música

Imagen: Aidan Wojtas

La música en sí misma es intangible. Se trata de sonidos producidos por diferentes instrumentos que llevan un ritmo y una melodía determinados. La industria musical, primero con el vinilo y más tarde con formatos como el CD y el DVD, había confinado este arte a un soporte. Pero gracias a Internet, la música vuelve a fluir, esta vez en forma de datos y hacia los ordenadores o los reproductores portátiles.

La nube que envuelve de música la Red

La idea de nube informática parte de que Internet se ha convertido en un ente casi omnipresente gracias a la proliferación de terminales móviles y ordenadores. Esta capacidad de conexión en cualquier lugar se une a la explosión de las aplicaciones web, que permiten trabajar y editar textos, imágenes o vídeos indistintamente en los sitios web o el ordenador, y ambos factores facilitan a los usuarios la utilización diversos programas sin necesidad de depender de una sola máquina, como antaño. La nube es una metáfora que representa la disolución de los límites entre la Red y el soporte a través del cual el usuario se conecta a ella. Ya no se sabe dónde termina el ordenador y dónde empieza Internet.

La música se ha adaptado a esta nueva realidad antes que los demás contenidos. Cualquier melómano dispone de la oportunidad de que su colección de canciones se pueda escuchar en cualquier aparato con conexión a la Red. Antes, el oyente se debía limitar a su propia máquina y a los discos de su estantería, y la única forma de transportar los temas para que los escucharan otros oyentes consistía en grabarlos en discos o casetes.

La nube es una metáfora que representa la disolución de los límites entre la Red y el soporte a través del cual el usuario se conecta a ella

Ahora, ni siquiera es necesario que el melómano atesore en discos sus temas favoritos, ya que puede encontrarlos en numerosos servicios de la Red que han firmado acuerdos con las grandes firmas de la industria musical para poner su catálogo a disposición de los internautas en streaming. Así, ya es posible escuchar miles de álbumes con sólo hacer clic en un botón. También puede recomendar a otros usuarios, hacerles selecciones y recopilaciones que estos podrán escuchar también con un golpe de ratón.

Last.fm, que pretende cobrar tres euros mensuales por su utilización, ejemplifica bien esta tendencia, que se caracteriza por nuevas formas de compartir, consumir y descubrir música. Fue uno de los primeros servicios que demostró que era viable el streaming como forma de difusión de la música. Su funcionamiento se basa en predecir los gustos musicales de los oyentes a partir de la selección de un artista determinado. Para ello Last.fm emplea un sistema que ha denominado "Audioscrobbler", que analiza las preferencias de otros usuarios que han elegido los mismos grupos.

Ahora ni siquiera es necesario que el melómano atesore en discos sus temas favoritos, ya que puede encontrarlos en numerosos servicios de la Red

De este servicio ha surgido todo un ecosistema que provoca que, mediante los complementos adecuados, la información de la música escuchada en Last.fm se pueda mostrar en diversas aplicaciones, y lo mismo suceda en sentido contrario con el envío de lo que se oye desde otras aplicaciones a Last.fm. Así, se interrelaciona con Skype, con el cliente multiprotocolo de mensajería instantánea Pidgin, con el reproductor multimedia iTunes, con Twitter o con Facebook, por citar algunos ejemplos.

Por otra parte, también se pueden crear diferentes widgets que muestran los gustos musicales en redes sociales y blogs y se han diseñado aplicaciones que trasladan este servicio a los teléfonos móviles, como sucede en el caso de varios Nokia de Vodafone o con el iPhone, en los que se puede escuchar la música de Last.fm mediante conexión wifi.

Otros servicios de la nube musical

Existen numerosos servicios que permiten disfrutar de la nube musical. Por ejemplo, Pandora, que es similar a Last.fm y cuyo uso se restringe de momento a los usuarios estadounidenses. Blip.fm ha aplicado a la música la idea del microblogging que inauguró Twitter. Sus usuarios pueden subir canciones o utilizar las que ya están cargadas para escribir pequeñas actualizaciones que sirven para presentar la canción y que avisan a sus contactos de la nueva elección.

Este servicio se interrelaciona con el propio Twitter y con otras redes sociales como Facebook. En un primer momento, Blip.fm albergaba en sus servidores las canciones remitidas por los usuarios, pero para evitar problemas legales en estos momentos les obliga a cargarlas a un tercer servidor, desde el que las enlazan. En ese sentido funciona de manera similar a Radio.blog.club, pero aplica toda la flexibilidad del microblogging y además ayuda a descubrir nuevos artistas a partir de las recomendaciones.

La música de la nube no se graba en disco

Desde el punto de vista del usuario, uno de los grandes inconvenientes de esta tendencia radica en que la música no se puede grabar en un soporte físico o pasar a un reproductor portátil como el iPod. Se necesita una conexión a Internet y las canciones han de escucharse en streaming, es decir, mientras se descargan, pero no se almacenan en el ordenador. En este sentido, la nube beneficia a la industria musical porque la música se utiliza como vehículo promocional que el oyente disfruta pero no posee, de forma que no colisiona con su negocio principal de vender discos o descargas.

El factor limitador ya no es el poder adquisitivo o la capacidad de almacenaje de los discos duros, sino la conectividad de cada individuo

Sin embargo, dada la elevada disponibilidad de temas y la ubicuidad cada vez mayor de la Red, el problema de la acumulación de canciones se antoja una entelequia, ya que no tiene sentido guardar algo que otro puede almacenar con mucha mayor capacidad y que ofrece al internauta de forma totalmente gratuita. Por ejemplo, no se puede guardar una canción en un iPhone, pero sí se la puede escuchar tantas veces como se quiera siempre que se posea conexión a Internet.

Así, el factor limitador ya no es el poder adquisitivo o la capacidad de almacenaje de los discos duros, sino la conectividad de cada individuo. En este sentido están trabajando diversas operadoras y fabricantes de móviles, como Nokia, ya que proponen estrategias de servicio basadas en el pago de tarifas planas por el acceso a la nube musical, no por la descarga de archivos.

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