Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Viajes > Derechos y trámites burocráticos

Tipos de contenidos: Viajes

^

Negarse a volar, ¿un derecho incuestionable?

Viajar sin equipaje facilita que un pasajero pueda abandonar un avión sin problemas

Imagen: Philip Choi

Un ataque de pánico, un retraso en la hora prevista de llegada, o una infortunada llamada telefónica momentos antes del despegue son algunos de los motivos alegados por los pasajeros que se niegan a volar. Situaciones inusuales que cuestionan un derecho empañado por circunstancias complicadas, desamparado por un vacío legal y sujeto a muchos condicionantes. El comandante de la aeronave tiene la última palabra, pero hay un dato esclarecedor: viajar sin equipaje puede ser la clave que haga oscilar la balanza a favor del viajero.

Una decisión complicada

El derecho de una persona a no volar es incuestionable, pero en la práctica se trata de una decisión complicada con importantes consecuencias para todos los implicados. Las compañías aéreas informan extensamente a sus pasajeros acerca de sus derechos, describiendo supuestos que contemplan todo tipo de compensaciones. Además, desde febrero de 2004, Europa cuenta con un Reglamento Comunitario en el que el Parlamento y Consejo Europeo establece normas comunes a todos los países comunitarios sobre compensación y asistencia al pasajero aéreo en casos determinados.

Las indemnizaciones pasan por ofrecer un transporte alternativo, servicio de comida y comunicaciones, facilitar alojamiento para el perjudicado o compensaciones económicas que incluso prevén el reembolso íntegro del importe del billete en determinadas ocasiones. Estas atenciones, sin embargo, se limitan en exclusiva a los supuestos de denegación de embarque, retrasos importantes o cancelación del vuelo, problemas generados por la propia compañía que entiende que ha vulnerado los derechos de los pasajeros. Pero, ¿qué sucede cuando un pasajero decide no volar en el último momento?

Se trata de casos aislados, "una situación que no ocurre a menudo, quizá un par de veces al año", según señala Jorge Borrella, piloto comercial. Y que, en contra de lo que podría suponerse, no se han incrementado tras el fatal accidente del vuelo Madrid-Las Palmas operado por Spanair, en el que perdieron la vida 154 personas en el mes de agosto. Pero cuando se da esta circunstancia, las líneas aéreas no prevén indemnización alguna ya que, como explica el profesional, supone una importante demora en la operativa de vuelo, un retardo que genera importantes inconvenientes, tanto al resto del pasaje como a la compañía.

Cuando un viajero abandona voluntariamente un vuelo, la compañía no prevé indemnización

En primer lugar, y por motivos obvios de seguridad, si un pasajero no vuela, su maleta tampoco lo hará. El comportamiento del viajero al apearse sin su equipaje resultaría "demasiado sospechoso" y como norma obligatoria, e independientemente de los motivos alegados por el interesado, si un pasajero desea desembarcar, de manera inmediata se le debe hacer entrega de sus maletas. Este gesto se traduce en un retraso que oscila entre 30 minutos y una hora, que es el tiempo medio invertido en localizar y devolver la maleta a su propietario, ya que el celo obligado por la seguridad, supone el regreso de la aeronave al parking, donde se requiere la presencia del equipo de carga que ha de proceder a la búsqueda del equipaje de la persona evacuada entre un sinfín de maletas numeradas alojadas en las bodegas del avión.

El retraso, que resulta un inconveniente para el control de un pequeño aeropuerto, acarrea graves consecuencias en un aeropuerto de envergadura, como Heathrow en Londres o Madrid-Barajas. Una de las peores consecuencias de tal demora es que obligue a cambiar el "slot" de salida del avión (horario asignado por el aeropuerto como hora de partida), ya que reasignar un nuevo "slot" se traduce en un retraso superior a las seis horas. Esto explica que, en ocasiones, sea el propio personal de tierra quien desautorice la bajada del avión, aunque la decisión final corresponde en última instancia al comandante de la aeronave.

Sin maleta, salida casi inmediata

Como queda de manifiesto, el equipaje es una pieza clave en la facilidad para poder desembarcar o no de un avión a punto de iniciar la maniobra de despegue. Si el personal en puerta ya se ha retirado, y si el vuelo se enfrenta a una demora segura por localizar las maletas de un viajero que se niega a emprender el vuelo, es "casi seguro" -en opinión de una sobrecargo a quien avala su dilatada experiencia profesional en la compañía aérea más importante de España- que se deniegue su salida del avión. Sin embargo, si el pasajero vuela sin maletas, o sólo con su equipaje a mano, el descenso del avión se contempla de una forma diferente (pues la operación resulta mucho más sencilla) y puede ser casi inmediato.

Aunque depende de cada caso particular, de la deferencia que quiera mostrar la compañía y de la decisión final del comandante de la aeronave, está claro -todas las fuentes coinciden- que todo es más fácil si el viajero no lleva equipaje. Pero si el pasajero toma la decisión antes de embarcar en el avión todo resulta más sencillo; en este caso, a la hora del cierre se comprueba que falta un viajero y se procede a bajar la maleta correspondiente.

Paginación dentro de este contenido




Otros servicios


Buscar en
Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto