“Estaba durmiendo en mi habitación. Me desperté y vi que tenía piedras y escombros encima. Gritaba, y la gente de fuera también gritaba. Todo el mundo estaba herido. Había ambulancias por todas partes”, relata Nour (14 años) desde el hospital de Beirut (Líbano), donde se recupera tras sobrevivir a un ataque sobre su casa mientras dormía junto a su familia.
Desde el 28 de febrero, más de 2.100 niños y niñas han resultado heridos o han muerto como consecuencia de la violencia en Oriente Medio. Entre ellos, se ha reportado la muerte de 206 en Irán, 118 en Líbano, cuatro en Israel y uno en Kuwait. Estamos ante una media de unos 87 niños muertos o heridos cada día desde el comienzo de la guerra, casi cuatro cada hora, y se espera que estas cifras suban a medida que continúe la violencia.
Grave crisis humanitaria en toda la región
Mientras tanto, la violencia continúa y los ataques contra la población civil azotan a una región que ya afronta un creciente aumento de las necesidades humanitarias tras años de conflicto, incertidumbre, violencia y desplazamientos. En todo Oriente Medio, alrededor de 44,8 millones de niños y niñas ya vivían en zonas afectadas por el conflicto antes de esta nueva escalada.
Demasiados hogares, escuelas y hospitales, sistemas y servicios de los que depende la infancia, han sido dañados o destruidos. Los sistemas sanitarios, que ya estaban bajo presión, ahora están colapsando. Además, las cadenas de suministro están interrumpidas. Las consecuencias de todo lo que está ocurriendo serán duraderas para la infancia.
En estas circunstancias UNICEF está presente en todo Oriente Medio trabajando con el fin de ofrecer servicios esenciales de salud, nutrición, agua y saneamiento, educación y protección para decenas de miles de niños y niñas.

➡️ Desplazamientos masivos
Además de las escalofriantes cifras de muertos y heridos, estamos presenciando un desplazamiento masivo de población en varios países, provocado por los incesantes bombardeos y las órdenes de evacuación que han vaciado comunidades y áreas urbanas enteras.
En Irán, se estima que unos 3,2 millones de personas han sido desplazadas, incluyendo unos 864.000 niños y niñas. Decenas de centros educativos e instalaciones médicas han sido dañadas y el cierre de escuelas en todo el país ha afectado a 17 millones de niños y niñas.
En Líbano, más de un millón de personas se encuentran desplazadas, entre ellas unos 370.000 niños y niñas, casi un tercio del total; de esta manera se suman a las decenas de miles que ya habían sido desplazadas por anteriores escaladas de violencia. Más de 350 escuelas públicas se utilizan como refugios, interrumpiendo la educación de unos 100.000 estudiantes.
También en Siria, unos 90.000 sirios han regresado a su país desde el inicio del conflicto, junto a varios miles de libaneses. En este país aún se enfrentan a riesgos asociados a los restos explosivos de guerra y a los riesgos para su seguridad ya existentes tras años de conflicto.
En Afganistán, la infancia está en el centro de una crisis fronteriza en rápida escalada. Miles de familias regresan desde Irán al país del que huyeron, y que afronta múltiples emergencias humanitarias simultáneas. En la actualidad, 11 millones de niños y niñas ya necesitan asistencia humanitaria y la magnitud y la rapidez de las llegadas están ejerciendo una presión inmediata sobre los sistemas humanitarios.

➡️ Interrupciones en las cadenas de suministro
La situación geopolítica está provocando importantes interrupciones en las cadenas de suministro y la magnitud de las necesidades está aumentando más rápido que los recursos disponibles. Esto significa que la prestación de servicios básicos se ve obstaculizada por retrasos; por ejemplo, los niños y niñas con desnutrición no recibirán a tiempo los alimentos terapéuticos que pueden salvar sus vidas.
La interrupción del suministro afecta especialmente a la infancia en la Franja de Gaza. En esta zona, la dependencia hacia las rutas externas de ayuda humanitaria y suministros comerciales significa que cualquier suspensión perjudica de inmediato al acceso a alimentos, agua, hospitales, combustible y suministros médicos críticos.
Firme condena a todo tipo de violencia contra la infancia
A pesar de los repetidos llamamientos a la paz y a la protección de la infancia, la violencia continúa. Con casi cada nuevo ataque, llegan informaciones de niños y niñas entre las víctimas.
Las graves violaciones contra la infancia en los conflictos armados pueden constituir violaciones del derecho internacional y del derecho internacional humanitario. Por eso UNICEF reitera el llamamiento del secretario general de Naciones Unidas a las partes en este conflicto para que pongan fin a los combates y entablen negociaciones diplomáticas.
En toda la región y más allá, además del devastador número de víctimas, la escalada bélica está alimentando el miedo, el sufrimiento psicológico y la inestabilidad entre los niños y niñas, interrumpiendo su vida cotidiana y poniendo en riesgo su bienestar.


