Los primeros años de vida son una etapa clave para la adquisición de preferencias y hábitos alimentarios. Si bien en la forma que los niños y niñas se comportan ante la comida (si son tiquismiquis, se sacian rápido, si disfrutan…) tienen mucho que ver sus rasgos biológicos y temperamentales, también importan los factores sociales y ambientales en los que se mueven. De ahí que esos comportamientos puedan ser moldeados según las rutinas e intervenciones que padres, madres y educadores adoptemos con ellos.
No obstante, para poder hacerlo de modo correcto con el fomento de estrategias preventivas que inculquen hábitos alimentarios saludables para eviten la obesidad infantil y problemas en la edad adulta, por ejemplo, resulta vital conocer antes esas características. Y cuanto antes, mejor.
Comportamientos alimentarios en la infancia
Un estudio reciente sobre niños y niñas de entre 3 y 6 años, realizado por investigadores del grupo GENUD de la Universidad de Zaragoza y el Instituto de Investigación Sanitaria Aragón (IIS Aragón) y el área de Obesidad y Nutrición del CIBER (CIBEROBN), puede ayudar a eso. Y es que ha evaluado cómo los rasgos del comportamiento alimentario influyen en lo que se come y en la calidad de la dieta de la primera infancia.
Para la investigación, publicada en la revista científica European Journal of Nutrition, los autores se centraron en examinar ocho rasgos relacionados con la aproximación a la comida o la evitación de alimentos: disfrute de la comida, respuesta a los alimentos, deseo de beber, sobrealimentación emocional, respuesta a la saciedad, lentitud para comer, selectividad alimentaria y subalimentación emocional.
Y se basaron en la información facilitada mediante encuestas por las familias de 1.407 peques participantes en el proyecto CORALS (Estudio Longitudinal de Evaluación del Riesgo de Obesidad Infantil), un estudio de cohorte prospectivo multicéntrico realizado en siete ciudades españolas: Barcelona, Córdoba, Pamplona, Reus, Santiago de Compostela, Valencia y Zaragoza. Para el análisis de los comportamientos alimentarios, los padres, madres y cuidadores respondieron el cuestionario CEBQ (Child Eating Behaviour Questionnaire), mientras que el consumo de alimentos y bebidas se evaluó a través del COME-Kids sobre 23 grupos de productos.
👉 Relación con la dieta

Según sus resultados, los rasgos del comportamiento alimentario influyen claramente en la calidad de la dieta a estas edades. Pero hay dos que lo hacen de forma consistente:
- Disfrute de la comida. Los peques que disfrutan comiendo tienden a consumir más alimentos saludables, como frutas, verduras, pescado, legumbres y cereales integrales, mientras que suelen tomar menos dulces.
- Selectividad alimentaria. Los menores más especiales con la comida evitan con frecuencia las frutas, verduras, pescados y legumbres; en cambio, prefieren los alimentos dulces.
El rasgo sensibilidad a la saciedad también mostró asociaciones relevantes en el estudio. Así, los niños y niñas que se llenan rápido comen menos alimentos saludables, incluso carne, y lo compensan con otros más palatables como dulces o postres.
👉 Diferencias entre niños y niñas
Los investigadores también observaron diferencias entre sexos en menores de 3 a 6 años. De primeras, encontraron que los niños tomaban más cantidad que las niñas de ciertos alimentos: productos lácteos (10 %), postres lácteos (11 %) y dulces (14 %).
Pero hay más asociaciones, aunque menos significativas, pero sí más consistentes y relevantes, como las siguientes:
- Respuesta a estímulos de comida. Los niños se guían por sus sentidos(vista, olfato…) para elegir más frutas y verduras y menos azúcar y cacao.
- Ingesta emocional. Los chicos se refugian en los productos procesados, mientras que las niñas adoptan un patrón más restrictivo: menos carne y procesados.
- Deseo de beber. Beben más agua, pero los niños toman más bebidas azucaradas.
- Selectividad alimentaria. Ellas rechazan más grupos de alimentos que los niños.
- Sensibilidad a la saciedad. Las niñas comen menos variedad cuando están llenas.
- Patrones dietéticos saludables. Para ambos los definen las verduras, pero los niños incluyen los frutos secos y aceites, mientras ellas el pescado y las legumbres.
“Tras identificar patrones dietéticos diferenciados para niños y niñas, hemos podido confirmar que el disfrute de la comida y la selectividad alimentaria son los factores que más influyen en que un menor siga un patrón alimentario más o menos saludable”, explica el equipo investigador. Además, señalan que en los niños observaron asociaciones más fuertes entre los rasgos de evitación de alimentos y la ingesta de alimentos procesados o azucarados, mientras que las niñas tendieron a mostrar una mayor restricción dietética vinculada a rasgos emocionales.
Estrategias para aplicar en las familias
Los autores del estudio reconocen que todos estos hallazgos, incluidos los patrones por género detectados, pueden contribuir al diseño de estrategias de prevención y educación alimentaria adaptadas a la etapa preescolar, implicando a familias, profesionales sanitarios y escuelas infantiles para favorecer una mayor variedad en la dieta.
Y ¿qué podemos hacer desde las familias? Comprender estos perfiles de comportamiento puede servir a padres, madres y cuidadores para desarrollar intervenciones eficaces y adaptadas al carácter del peque, como las siguientes:
- Menores que disfrutan poco de la comida: experiencias positivas como cocinar juntos, comer en familia, presentar los alimentos de forma atractiva y ofrecerlos de manera repetida y sin presiones.
- Niños y niñas quisquillosos con la comida: paciencia y constancia en las rutinas a la hora de comer, donde no falte una exposición repetida de alimentos y en pequeñas porciones, sin forzar a tomarlos y ofrecer nuevos alimentos junto a viejos conocidos.
- Peques que se llenan rápido: comidas más frecuentes y pequeñas en cantidad, en las que se prioricen alimentos ricos en nutrientes, y no se abuse del agua antes ni durante la comida.


