Siete descuidos veraniegos que pueden afectar al suelo pélvico

Beber menos agua, pasar demasiadas horas sentado o mantener el bañador mojado puede tener un impacto negativo en la salud del suelo pélvico y agravar síntomas o problemas ya existentes
Por Sonia Recio 25 de agosto de 2026
pareja en la playa
Imagen: stokpic
Durante las vacaciones veraniegas, algunos cambios en las rutinas habituales pueden afectar a la salud del suelo pélvico, especialmente en las personas que ya presentan síntomas o algún trastorno relacionado con esta musculatura. La Sociedad Española de Medicina Física y Rehabilitación (SERMEF), que agrupa a los médicos especialistas en esta disciplina, advierte de que beber menos agua para evitar ir con frecuencia al baño, permanecer demasiado tiempo con el bañador mojado o abandonar los ejercicios recomendados pueden favorecer el empeoramiento de determinadas molestias.

Los expertos de la SERMEF recuerdan que el suelo pélvico desempeña un papel esencial en la continencia, la estabilidad y la calidad de vida. Por ello, señalan siete hábitos frecuentes en verano que pueden perjudicarlo y subrayan que pequeños cambios en las rutinas diarias ayudan a prevenir complicaciones y a mantener su correcto funcionamiento durante la temporada estival.

El suelo pélvico: una red de músculos muy importante para la salud

Hablar del suelo pélvico no es hablar únicamente de embarazo, parto o incontinencia. Esta estructura está presente tanto en mujeres como en hombres y desempeña funciones esenciales para el organismo. Está formada principalmente por músculos, ligamentos y otros tejidos que cierran la pelvis por su parte inferior, a modo de hamaca, y ayudan a sostener la vejiga, el intestino y el recto. En las mujeres, además, da soporte al útero, el cuello uterino y la vagina; en los hombres, a la próstata.

Cuando los músculos y tejidos del suelo pélvico se debilitan, se lesionan o pierden su capacidad de coordinarse, pueden aparecer distintos trastornos. Su importancia se entiende mejor al repasar las funciones en las que interviene:

  • Sostiene los órganos pélvicos y contribuye a mantenerlos en su posición.
  • Participa en el control de la orina, las heces y los gases.
  • Ayuda a contrarrestar el aumento de la presión abdominal que se produce al toser, estornudar, reír o levantar peso.
  • Interviene en la micción y la evacuación intestinal. Para que estos procesos se desarrollen correctamente, sus músculos deben relajarse y coordinarse de forma adecuada.
  • Participa en la función sexual, la excitación y el orgasmo, tanto en hombres como en mujeres.
  • Contribuye, junto con otros músculos del tronco, a la estabilidad de la pelvis y la zona lumbar.

El suelo pélvico también debe cuidarse en verano

Durante el verano es habitual alterar los horarios, viajar más, comer fuera de casa y dedicar más tiempo al ocio. Aunque estos cambios forman parte de las vacaciones, también pueden influir en la salud del suelo pélvico, sobre todo en las personas con vejiga hiperactiva, incontinencia urinaria, prolapsos o trastornos de la defecación.

La doctora Soraya Hijazi Vega, especialista en rehabilitación del suelo pélvico y miembro de la Sociedad Española de Medicina Física y Rehabilitación, recuerda que algunos hábitos que se relajan durante las vacaciones pueden acabar pasando factura.

“Mantener una buena hidratación, prevenir el estreñimiento, seguir las recomendaciones médicas, mantenerse activo y realizar con regularidad los ejercicios para el suelo pélvico son medidas sencillas que pueden mejorar notablemente la calidad de vida. Mi recomendación es aprovechar estas semanas para incorporar hábitos saludables que podamos mantener durante todo el año”, destaca la especialista.

cuidar suelo pélvico
Imagen: sofietakesphotos

Siete hábitos clave para mantener la salud del suelo pélvico

A continuación, repasamos siete errores frecuentes que pueden perjudicar la salud del suelo pélvico durante el verano.

1. Beber menos agua por miedo a tener que ir al baño

Muchas personas con vejiga hiperactiva o incontinencia urinaria pueden reducir la ingesta de líquidos cuando viajan o pasan muchas horas fuera de casa. Sin embargo, beber poco no ayuda: la falta de hidratación concentra la orina, puede aumentar la irritación de la vejiga y favorecer el estreñimiento.

Lo recomendable es mantener una hidratación adecuada y limitar únicamente el exceso de líquidos antes de dormir cuando existan nicturia o despertares frecuentes.

2. Viajar sin planificar los síntomas urinarios

Los trayectos largos pueden generar preocupación en quienes tienen urgencia urinaria o necesitan ir al baño con frecuencia. Antes de viajar, es aconsejable comentar la situación con el médico y, si procede, revisar el tratamiento. También ayuda organizar el desplazamiento: en autobús, conviene conocer las paradas previstas, y en muchos casos el tren puede resultar una opción más cómoda

3. Pasar demasiadas horas sentado

Los desplazamientos largos en coche, tren o avión y el descanso prolongado pueden reducir considerablemente la actividad física. Moverse poco aumenta el estreñimiento y puede empeorar algunos problemas relacionados con el suelo pélvico; levantarse periódicamente, caminar siempre que sea posible y mantener cierta actividad durante las vacaciones ayuda a evitarlo.

4. Descuidar la alimentación favorece el estreñimiento

Las comidas más abundantes, los horarios irregulares y un menor consumo de frutas, verduras y alimentos ricos en fibra son habituales durante las vacaciones. El estreñimiento, además, aumenta la presión sobre el suelo pélvico y puede agravar algunos síntomas urinarios, prolapsos y trastornos de la defecación. Para evitarlo, es fundamental mantener una buena hidratación, incluir fibra en la alimentación y evitar el sedentarismo son algunas de las medidas que ayudan a prevenirlo.

5. Pasar demasiado tiempo con el bañador mojado

Quedarse con el bañador mojado durante horas es un clásico del verano… y uno de los errores que más favorecen las infecciones urinarias, especialmente en mujeres y en quienes ya han tenido episodios recurrentes. A ello se suman otros hábitos frecuentes en vacaciones: retrasar la micción cuando se está en la playa o la piscina, o beber menos agua para “no tener que ir tanto al baño”. Ante síntomas como escozor al orinar, mayor frecuencia miccional, urgencia urinaria o dolor suprapúbico, conviene acudir a un profesional sanitario para una valoración adecuada.

6. Descuidar la piel del periné

El calor, el sudor, la humedad y el roce pueden irritar la piel del periné, especialmente en personas con pérdidas de orina, que utilizan absorbentes o presentan disfunciones del suelo pélvico.

Para proteger la zona, es fundamental mantener la piel limpia y seca, optar por ropa interior transpirable y evitar prendas demasiado ajustadas. En casos de incontinencia, conviene cambiar los absorbentes con la frecuencia adecuada y vigilar la aparición de irritación, escozor o lesiones cutáneas.

7. Abandonar los ejercicios de suelo pélvico y la actividad física

El verano puede hacer que se dejen de lado las rutinas del resto del año, pero también es un buen momento para incorporar hábitos saludables que puedan mantenerse después de las vacaciones.

Caminar, nadar, practicar yoga o iniciarse en actividades como el paddle surf son buenas alternativas para mantenerse activo. Ayudan a fortalecer el core, controlar el peso y mantener un bajo impacto sobre las estructuras pélvicas. En personas con determinadas disfunciones, la práctica de deportes de alto impacto debe adaptarse y realizarse con la orientación de un especialista.

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