Un espacio para ganar confianza
Un total de 259 mujeres participan en este proyecto, que Alboan desarrolla con las organizaciones locales INADES y CAFOB, a través de la Escuela de Liderazgo Transformador por los Derechos de las Mujeres (ELTDF). Esta red de formación ofrece a las mujeres campesinas, la mayoría madres cabeza de familia, un espacio para tomar conciencia de sus derechos y ganar la confianza necesaria para participar de forma activa en la gobernanza local y en la toma de decisiones comunitarias.
- INADES proporciona a la red formaciones y talleres para conseguir un mejor aprovechamiento de la explotación agrícola, y para que estas mujeres cuenten con las herramientas necesarias para participar en espacios de decisión.
- CAFOB, por su parte, gestiona los grupos ELTDF. Para ello cuenta con un equipo formado por siete mujeres que animan y dinamizan dichos grupos. Todas ellas son mujeres jóvenes muy valoradas en sus comunidades, que avivan y despiertan la conciencia de grupo entre sus compañeras.

Mejorar la calidad de vida
Incorporarse a la ELTDF abre una puerta que les permite participar de la vida de la comunidad, lo que repercute de manera directa en la mejora de la calidad de vida de las participantes y de sus familias. Este impacto se articula en tres grandes líneas de acción:
- Poder de decisión y prevención de la violencia. Ha aumentado la cifra de mujeres que se postulan a puestos de responsabilidad local. Además, se han establecido acuerdos con las autoridades para canalizar denuncias por violencia de género, lo que ha supuesto reducir la tasa de conflictos intrafamiliares.
- Autonomía económica y cooperativismo. Se han consolidado 11 cooperativas agrícolas. Entre ellas destaca Inyishu Ku Barimyi (“La Solución de las Campesinas”), donde más de un centenar de integrantes debaten e impulsan iniciativas de negocio sostenible.
- Acceso a financiación. Las cooperativas han presentado proyectos de negocio al Banco de Inversión y Desarrollo de la Mujer (BIDF) de Burundi —que otorga créditos en condiciones ventajosas—. Han logrado ya la aprobación de seis de sus propuestas.

Cada mujer que decide dar un paso adelante en su comunidad, gestiona una cooperativa o asume un liderazgo local no solo transforma su vida y la de su familia, sino que siembra una semilla de justicia e igualdad para las generaciones futuras. Es necesario apoyar estas iniciativas que defienden y propician la autonomía y la posibilidad de construir una vida digna y para que las mujeres rurales sean motor de cambio de toda una sociedad.


