Farah: refugiada de Palestina y referente de superación, fortaleza y resiliencia

Farah es un gran ejemplo de determinación y resiliencia: se ha convertido en un referente sobre cómo superar la adversidad y encontrar luz a pesar de la oscuridad
Por UNRWA Comité Español 7 de marzo de 2026
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Imagen: UNRWA
Farah creció en un campamento de personas refugiadas de Palestina en Siria. Su estatus de refugiada la marcó desde que nació, pero con solo 10 años su infancia se vio aún más alterada. La guerra estalló en el país y el miedo y la incertidumbre pasaron a ser parte de su día a día. Tras años de violencia y siendo una joven de 21 años, la vida le puso su prueba vital más dura: le diagnosticaron una grave enfermedad que le dejó secuelas irreversibles. Sin embargo, nunca se ha rendido y ha transformado esas vivencias en resiliencia, fortaleza y capacidad de superación.

Superar un cáncer en un campamento de refugiados

Farah recuerda su infancia en el campamento de personas refugiadas de Palestina de Neirab, a 13 kilómetros de Alepo. Es el más grande de Siria y las familias que acoge se encuentran entre las más vulnerables del país. La mayoría vive en situación de pobreza y depende de la asistencia humanitaria que presta la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA). Las construcciones son precarias y no aíslan del extremo calor en verano ni del frío en invierno. 

Crecer en este contexto no fue fácil para ella. Pero, sin duda, el momento más complicado de su vida llegó en 2019, cuando le diagnosticaron un tipo raro de sarcoma que no respondía a la quimioterapia. En total, se sometió a siete cirugías y a 45 sesiones de radioterapia.

Cuando parecía que su salud mejoraba, el cáncer reapareció en 2023 y los equipos médicos que la trataron decidieron amputar uno de sus pies, que estaba muy afectado. 

Tras esta intervención, la vida de Farah cambió para siempre. La recuperación fue larga y hacerse a la idea de que tendría que vivir con solo un pie fue un proceso muy duro. Aun así, el trauma y el shock no derrumbaron sus ganas de vivir y seguir adelante. 

La fortaleza de seguir adelante

Tan solo dos meses después de la amputación, la joven palestina se presentó a sus exámenes de bachillerato y los aprobó. A pesar de haber perdido gran parte del curso por la enfermedad, el tratamiento y las operaciones, Farah sacó fuerzas para estudiar y seguir el camino que siempre había soñado. “Perder el pie fue devastador, pero me negué a perder mi sueño”, reconoce. 

Tras aprobar su bachiller, Farah accedió al centro de formación profesional de UNRWA en Neirab. La formación profesional de la Agencia en Siria tiene una gran reputación. Combina la teoría con la práctica para que el alumnado salga preparado para incorporarse al mercado laboral. Los datos hablan por sí solos: alrededor del 90 % de los estudiantes graduados consigue empleo tras finalizar sus estudios. 

En el caso de Farah, además, el profesorado se ha implicado para garantizar que pudiera asistir a las clases, acceder a todo el material lectivo y completar sus cursos durante su recuperación. Nunca la han dejado sola en este proceso. 

la importancia de la educación
Imagen: Pixabay

La educación como nuevo comienzo

“La educación me ha ofrecido un nuevo comienzo”, asegura Farah con entusiasmo. Para ella, como para muchos otros jóvenes refugiados de Palestina en el campamento, la educación y la formación profesional significan esperanza y mayores oportunidades para acceder al mercado laboral. La Agencia cuenta con escuelas y centros de formación y trabaja cada día para impulsarles y darles la oportunidad de soñar con un futuro mejor. 

En el caso de Farah, este trabajo cobra más sentido que nunca. A pesar de su sufrimiento y sus desafíos diarios, aprovecha el impulso de la educación para seguir adelante y demostrar su talento. Ahora es una de las mejores de su clase

Su complejo pasado como refugiada de Palestina en Siria y como superviviente de cáncer le ha llevado a escoger un camino en el que poder motivar y apoyar a otras personas de su entorno. “Elegí administración de empresas porque quiero ser independiente y crear oportunidades para otros”, explica. 

Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la historia de Farah es un gran ejemplo de determinación y resiliencia. Se ha convertido en un referente sobre cómo superar la adversidad y cómo encontrar luz a pesar de la oscuridad. Muchas niñas o personas vulnerables de su entorno tendrán a alguien a quien mirar y encontrar inspiración. 

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