¿Qué es el síndrome de las piernas inquietas?
El síndrome de piernas inquietas, también conocido como enfermedad de Willis-Ekbom, es un trastorno neurológico caracterizado por la necesidad irresistible de mover las extremidades inferiores en reposo. Esta sensación suele ir acompañada de molestias desagradables, localizadas sobre todo por debajo de las rodillas. Los síntomas tienden a intensificarse por la tarde o durante la noche y mejoran, al menos parcialmente, al caminar o mover las piernas.
Aunque se asocia con mayor frecuencia a los adultos, el SPI también afecta a la población pediátrica. Se estima que su prevalencia en niños, niñas y adolescentes ronda el 2 %, frente al 10 % en los adultos. Además, en un porcentaje significativo de pacientes, los primeros síntomas aparecen antes de los 10 años.
¿Cuáles son los síntomas del síndrome de las piernas inquietas en los niños?
El SPI puede manifestarse de distintas formas, pero presenta un patrón muy característico. Los síntomas más frecuentes son los siguientes:
- Necesidad de mover las piernas, a menudo acompañada de sensaciones difíciles de describir, como hormigueo, tirantez, dolor, picor o incomodidad.
- Aparición de las molestias durante los periodos de reposo, por ejemplo, al estar sentado, tumbado o intentando conciliar el sueño.
- Alivio parcial o completo de los síntomas al caminar, estirar las piernas o cambiar de postura.
- Mayor intensidad de las molestias al final del día, en especial por la tarde o durante la noche.

¿Cómo saber si mi hijo tiene síndrome de piernas inquietas? Reconocer estos síntomas en los niños no siempre resulta sencillo. Y es que, a diferencia de los adultos, a menudo les cuesta explicar con precisión lo que sienten. Algunos describen las sensaciones como si tuvieran “bichos en las piernas”, “cosquillas por dentro” o “picor en los huesos”.
En los más pequeños, las señales pueden ser aún más sutiles: se mueven constantemente cuando deberían permanecer sentados, tienen dificultades para relajarse antes de dormir o piden con frecuencia que les masajeen o froten las piernas.
¿Qué causa el síndrome de las piernas inquietas?
No se conoce con exactitud qué provoca el SPI. Sin embargo, hay varios factores que pueden influir en su aparición:
🔹 Genética
¿Es hereditario? Los antecedentes familiares desempeñan un papel importante en el síndrome de piernas inquietas. Es frecuente que existan casos entre familiares cercanos, especialmente padres o hermanos. De hecho, la Asociación Española de Pediatría (AEP) señala que cerca del 70 % de los niños y adolescentes afectados tiene al menos un familiar de primer grado con este trastorno.
🔹 Déficit de hierro
Los niveles bajos de hierro se han asociado a la aparición o al empeoramiento de los síntomas. Por este motivo, cuando se sospecha un síndrome de piernas inquietas, se recomienda una analítica para determinar los niveles de ferritina.
🔹 Otros factores
Existen diversos factores que pueden agravar las molestias. Entre ellos destacan la falta de sueño, el consumo de cafeína y el uso de determinados medicamentos. Conviene prestar especial atención a algunos antihistamínicos sedantes, antidepresivos y antipsicóticos, ya que pueden intensificar los síntomas en personas que padecen el SPI.

¿Cómo se diagnostica el síndrome de las piernas inquietas en niños?
El diagnóstico se basa en los síntomas que describe el niño y en la información que aporta la familia. Durante la consulta, el pediatra preguntará qué tipo de molestias presenta, cuándo aparecen, si mejoran al mover las piernas y cómo afectan a su sueño y sus actividades cotidianas.
También tendrá en cuenta los antecedentes familiares. Asimismo, puede solicitar un análisis de sangre para medir los niveles de ferritina.
Como no existe una prueba específica que confirme por sí sola el diagnóstico, el médico también deberá descartar otras causas que pueden provocar síntomas similares, como los dolores de crecimiento, los calambres musculares o algunos trastornos del sueño.
¿Qué consecuencias tiene el síndrome de las piernas inquietas en la infancia?
El SPI puede favorecer el insomnio: dificultar que el menor se duerma y hacer que se despierte varias veces durante la noche. Al no descansar bien, puede levantarse cansado, tener sueño durante el día o estar más irritable. También puede mostrarse más inquieto, tener dificultades para concentrarse o presentar problemas de conducta. Todo ello puede afectar a su aprendizaje y rendimiento escolar.
Además, el síndrome de piernas inquietas se ha relacionado con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Ambos pueden aparecer a la vez y compartir algunos síntomas, como la inquietud y la falta de atención, lo que dificulta el diagnóstico.

¿Cuál es el tratamiento del síndrome de piernas inquietas?
El tratamiento del síndrome de piernas inquietas depende de la intensidad de los síntomas, de su repercusión sobre el sueño y de la posible existencia de factores desencadenantes o agravantes que puedan corregirse. En la mayoría de los casos, las primeras medidas se orientan a mejorar los hábitos de vida y valorar las reservas de hierro.
🔹 Mejorar los hábitos de sueño
Es recomendable mantener horarios regulares para acostarse y levantarse y asegurarse de que el niño duerme las horas que necesita según su edad. También conviene evitar las bebidas con cafeína, especialmente por la tarde y la noche.
🔹 Favorecer el movimiento y la relajación
Hacer ejercicio moderado durante el día puede ayudar a aliviar las molestias del SPI. También pueden resultar útiles los estiramientos, los masajes suaves o un baño templado antes de acostarse. Si el peque pasa mucho tiempo sentado, es conveniente que haga pausas para levantarse y moverse.
🔹 Corregir la falta de hierro
Si los análisis muestran que las reservas de hierro son bajas, el pediatra puede recomendar suplementos. La dosis y la duración del tratamiento deben ajustarse a cada niño: nunca se debe administrar hierro sin indicación médica.
🔹 Valorar otros medicamentos
Si las molestias son intensas y no mejoran con las medidas anteriores, el especialista puede valorar otras opciones de tratamiento.

