Una vez allí, cuando logras encontrar un lugar donde sentirte a salvo, el tiempo comienza a pasar. La vida se ha transformado por completo, lejos de aquel hogar en el que criabas a tus hijos, dormías con la seguridad de un nuevo día y soportabas una rutina que jamás consideraste echar de menos.
Esta es la historia de millones de personas en todo el mundo. Una historia que se ha repetido a lo largo de las décadas. Las guerras, la violencia y la vulneración de los derechos humanos han obligado a miles de familias a escapar, a dejarlo todo atrás. Por tanto, también esta es la historia de aquellas personas que, en marzo de 2011, cuando estallaba la guerra en Siria, tuvieron que huir y dejar su barrio, su ciudad, su país sin mirar atrás.

Un país que regresa
Más de una década después, y cuando las condiciones de seguridad lo han permitido, millones de personas han tomado una importante decisión: regresar.
En todo ese proceso, ACNUR ha estado presente. En aquel 2011, la sociedad española se volcó para prestar su ayuda a la población siria que tuvo que salir de su país y afrontar un nuevo futuro lejos de su tierra. Ahora, en este 2026, en el momento de su regreso, ACNUR también quiere que se implique de nuevo. Porque, por fin, esas familias hacen realidad una posibilidad que creían lejana: volver a su hogar a recuperar su vida, a reconstruir sus calles, a mirar hacia el futuro.
La Agencia de la ONU para los Refugiados apoya la decisión de volver desde sus primeros momentos. Gracias a la ayuda de sus colaboradores, está presente en las distintas fases de las que consta cada regreso. Desde que se toma la decisión y se consulta sobre los trámites para poder volver, en cada trayecto y, ya en las distintas ciudades de destino, se apoya en las labores de reconstrucción y reparación, de entrega de material de primera necesidad y ayuda económica, transporte y apoyo para su reintegración.
Hoy, 1,7 millones de personas ya están volviendo a ciudades como Alepo, Damasco, Hama, Idlib o Homs. Mientras, 3,8 millones aún viven en países vecinos como Turquía, Líbano, Jordania, Irak o Egipto. Siria es un país que actualmente contabiliza 5,5 millones de personas desplazadas dentro de sus fronteras y se estima que 15,6 millones siguen necesitando ayuda humanitaria.

Un reto conjunto
En esta situación crítica, tu ayuda sigue siendo fundamental. Imagina el momento en que llegas a la que un día fue tu casa.
Es invierno. Las temperaturas rozan los 15 grados bajo cero. Los muros están destruidos, contemplas los escombros de un techo completamente caído, los espacios donde transcurría la vida han sido devastados. En el exterior, las farolas que daban luz a tu calle han sido arrancadas, los comercios donde solías comprar la comida para el mes o la ropa para tus hijos son apenas un cierre metálico completamente oxidado, que cierra las ruinas de un negocio perdido.
Son las historias de las personas que vuelven. Y en ese regreso continúa el trabajo de ACNUR.
Familias como la de Wassel, que llegó al que un día fue su hogar y encontró un lugar sin ventanas, puertas, fregadero ni grifos. Colgaba cortinas para poder proteger a su familia del frío. Gracias a tu ayuda, ACNUR ha podido instalar todos los elementos para hacer de su casa un lugar donde estar seguros y hacer frente al frío invierno que se acerca.
Historias como la de Jassim, de 103 años, y su esposa. Los bombardeos en su ciudad, Al-Qusayr, acabaron con la vida de tres de sus hijos. Tuvieron que huir a Líbano. Cuando regresaron, pasaron días retirando escombros y temiendo volver a soportar los gélidos inviernos sirios a la intemperie. ACNUR entregó, durante el pasado invierno, 682.132 artículos de primera necesidad para hacer frente al invierno.
Volver a casa no siempre significa que todo haya terminado. Descubre cómo ACNUR apoya a las familias que intentan reconstruir sus vidas en Siria en este enlace. Gracias a que estuviste, pudieron encontrar seguridad. Ahora, gracias a que estás, regresan en busca de su hogar.

