Bajo la lupa: alimentos con probióticos

La moda de los probióticos hace que muchos productos los incluyan en su composición. Pero ¿realmente aportan beneficios? Analizamos cuatro ejemplos para comprobar qué hay de cierto
Por Beatriz Robles Martínez 25 de mayo de 2026
tienen beneficios los productos con probióticos
El término “probiótico” está en todas partes, pero en la Unión Europea (UE) no existe una definición legal. Aunque algunas instituciones como la Asociación Científica Internacional para Probióticos y Prebióticos (ISAPP) lo describen como “microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud”, esta definición no está recogida en la normativa europea. Esto implica que no existen criterios regulatorios específicos que determinen cuándo un microorganismo puede considerarse probiótico a efectos legales.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no ha considerado suficiente la evidencia científica disponible para autorizar declaraciones de propiedades saludables asociadas a estos microorganismos en población general sana, conforme a sus exigentes estándares de evaluación.

Solo un mensaje autorizado

A pesar de las numerosas solicitudes para atribuir propiedades saludables a distintos microorganismos “probióticos”, solo una ha sido aprobada: la relativa a los fermentos vivos del yogur. En productos que contengan, al menos, 100 millones de estos microorganismos por cada 100 gramos, se puede indicar que “mejoran la digestión de la lactosa en personas con dificultades para digerirla”. Esto significa que pueden añadirse microorganismos y destacarse en el etiquetado, pero no asociarse a beneficios como “mejora la microbiota” o “refuerza el sistema inmunitario”.

Analizamos cuatro productos para saber qué significa que lleven “probióticos”.

🔹 Probiótico NaturFlora en cápsulas, de NaturTierra

natur tierra probiótico
Imagen: Virginia Martín

Sin cepa ni beneficio

La única propiedad saludable que puede atribuirse a este complemento alimenticio no está relacionada con los probióticos, sino con la vitamina C, que “contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario”. La cantidad de vitamina C de cada cápsula es igual a la que aportan una col de Bruselas mediana o un tercio de nectarina.

En la etiqueta se indican los microorganismos incluidos y su cantidad, pero no se especifican las cepas. Según la Asociación Científica Internacional para Probióticos y Prebióticos (ISAPP), un microorganismo solo puede considerarse probiótico si está identificado a nivel de cepa, ya que sus posibles efectos sobre la salud dependen de variantes muy concretas y no de la especie en general.

🔹 Kaiku Kéfir Plus sistema inmunitario

kaiku kéfir probióticos
Imagen: Virginia Martín

Probióticos, vitaminas y azúcares

Los probióticos de este lácteo proceden de los fermentos del kéfir, una combinación de distintas cepas de bacterias ácido-lácticas, bacterias ácido-acéticas y levaduras.

La mención al “sistema inmunitario” en el etiquetado puede llevar a pensar que sus beneficios se deben a estos microorganismos. Sin embargo, esta función se atribuye realmente a la presencia de vitaminas B6 y B12. La cantidad de vitamina B6 que aporta puede obtenerse con unos 16 gramos de pistachos (aproximadamente media ración recomendada), mientras que la misma cantidad de vitamina B12 está presente en menos de 2 gramos de sardinas.

Además de estos componentes, el producto contiene azúcares añadidos. En concreto, aporta 5 gramos de azúcares libres por cada 100 gramos. El resto, hasta los 9,4 gramos indicados en la etiqueta, corresponde a la lactosa, el azúcar natural de la leche.

🔹 Kombucha Komvida

kombucha probióticos
Imagen: Virginia Martín

La importancia de que estén vivos

Para que un alimento pueda considerarse probiótico, los microorganismos que contiene deben estar vivos. Esto no ocurre cuando la kombucha se pasteuriza tras la fermentación, ya que el calor elimina los microorganismos.

En este caso, la bebida no ha sido pasteurizada. Esto reduce su vida útil y obliga a conservarla en frío, pero permite que los microorganismos permanezcan vivos. Por ello, en este producto sí podría emplearse el término “probióticos”.

Sin beneficios ni declaraciones

En la etiqueta se sugieren posibles beneficios para la salud mediante expresiones como “contribuir al bienestar de las personas”. Según la normativa europea, cualquier referencia a beneficios generales para la salud o el bienestar debe ir acompañada de una declaración de propiedades saludables autorizada. En este caso, el producto no incluye ninguna, por lo que este tipo de mensajes se sitúa en una zona de posible incumplimiento normativo y puede inducir a confusión al consumidor.

🔹 Pompadour probiótico y manzanilla

pompadour manzanilla y probióticos
Imagen: Virginia Martín

Con nombre y apellidos

En el envase se menciona un probiótico: Bacillus coagulans GBI-30 6086, también conocido como BC30. Se trata de una cepa comercial, es decir, una variante genética específica, del microorganismo Bacillus coagulans, seleccionado y registrado por una empresa a partir de bacterias presentes de forma natural en el ambiente.

Esta cepa se utiliza en alimentos que van a someterse a tratamientos térmicos —como las infusiones— porque se presenta en forma de esporas capaces de soportar el calor. Una vez en el intestino, estas esporas pueden germinar y transformarse en bacterias activas.

Sin embargo, como ocurre con otros microorganismos, no existe actualmente ninguna declaración de propiedades saludables autorizada en la UE ni para Bacillus coagulans en general ni para esta cepa en particular.

Antes de comprar

La palabra “probiótico” puede generar una percepción de efecto saludable que no siempre está respaldada por la normativa ni por la evidencia científica. Para tomar decisiones informadas, ten en cuenta estas claves:

  • 1. No confundas “contiene probióticos” con “tiene beneficios”. En la UE, solo el yogur con una cantidad concreta de microorganismos tiene una declaración autorizada: “mejora la digestión de la lactosa”.
  • 2. Valora el alimento en su conjunto, no solo el reclamo. Algunos productos con probióticos pueden incluir compuestos poco recomendables, como azúcares libres (añadidos), por lo que es importante revisar la lista de ingredientes.
  • 3. Desconfía de mensajes ambiguos. Expresiones como “bienestar”, “equilibrio” o “cuidado digestivo” pueden sugerir beneficios no demostrados.
  • 4. Identifica el origen real de los beneficios. En ocasiones, las propiedades saludables autorizadas no dependen de los probióticos, sino de otros componentes, como vitaminas, que también pueden obtenerse a partir de alimentos habituales, por ejemplo, frutas o verduras.
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