Los nutrientes de la fabada lista para comer
En los productos que analizamos en nuestra ‘Guía de compra de fabadas‘, las legumbres suponen en torno a un 50 % del plato. Esto explica su contenido significativo de proteínas, que en la mayoría de los casos ronda el 6 %-7 %; hidratos de carbono que se encuentran en torno a un 9 %, y fibra, alrededor de un 3,5 %.
El compango también contribuye un poco al contenido de proteínas, y más concretamente la carne magra del chorizo y la sangre de la morcilla. Aunque lo que más aporta es grasa. Aquí encontramos diferencias notables entre las fabadas que presentan los valores más bajos, Albo con un 5 % y Litoral 30 % con un 4,1 %, y las que tienen los valores más altos: Eroski, con un 9 %, Litoral y Carretilla bandeja, ambas con valores por encima del 7 %.

En algunos casos estas diferencias en las grasas se explican por la cantidad de compango. Litoral 30% es la que tiene menos panceta (2,9 %) y el porcentaje más pequeño de grasa. En otros casos, esto no es así. Eroski y Carretilla lata son las que tienen menos cantidad de compango (un 3 % de cada pieza), pero su contenido en grasa es importante (9 % y 6,1 %, respectivamente).
Demasiada sal…
Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), un producto contiene mucha sal cuando supera el 1,25 %. Entre las fabadas analizados, solo Carretilla bandeja supera el 1 %, con un 1,18 %. En el resto, la cantidad de sal se encuentra en torno al 0,6 % de Eroski, Litoral 30% y La Ermita, o rondando el 0,8 % de Albo, Carretilla lata y Litoral.

Estas cifras pueden parecer bajas, pero si consideramos el aporte por ración (unos 435 g), veremos que pueden llegar a ser considerables: en la mayoría de los casos se encuentran en torno a 3 g. Destaca Carretilla bandeja, con 4,1 g, una cantidad importante, teniendo en cuenta que la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es que no se supere la ingesta de 5 g de sal en un día.
…y muchas calorías
Con el aporte calórico ocurre un poco lo mismo: la cantidad por cada 100 g no es muy grande, ya que esté en torno a 100 kcal-150 kcal. Pero si tenemos en cuenta el aporte por ración, las cifras son bastante considerables. La mayoría se halla sobre las 500 kcal-600 kcal. Para hacernos una idea, una tortilla francesa de dos huevos aporta unas 200 kcal.
Destacan tres fabadas: por un lado, Litoral 30% y Carretilla bandeja, que son las menos calóricas con cifras entre 400 kcal y 500 kcal, y, por otro lado, Eroski, con 661 kcal. Esto se relaciona con el contenido en grasas.
Con esta información nutricional, la puntuación en el sistema Nutri-Score con el algoritmo actualizado en 2024 es una B en Albo, Carretilla lata, Eroski y Litoral 30%, o una C en Carretilla bandeja, Litoral y La Ermita. Las diferencias se encuentran, sobre todo, en la cantidad de sal y grasas saturadas.
¿Qué envase es mejor para la fabada lista para comer?
La mayoría de las fabadas comerciales se envasan en lata, pero también hay opciones en bandeja o en tarro de vidrio. Cada una tiene unas ventajas y unos inconvenientes que se deben valorar para elegir según nuestros gustos y necesidades:
- Lata. Es el formato más económico y el más resistente. Permite un tratamiento térmico intenso, así que se consigue una larga vida útil. Como principal inconveniente: necesitaremos un recipiente para recalentar la fabada y para comerla.
- Bandeja. Es más ligero que la lata, se puede recalentar en el microondas y no requiere plato (se puede comer directamente del envase). Pero tiene una vida útil más corta y encarece el precio.
- Vidrio. Da mejor imagen al producto y, además, permite verlo a simple vista. Pero es más caro y más frágil que la lata.


