✅ El apio contiene nutrientes interesantes
VERDADERO. El apio es una hortaliza muy ligera: aporta apenas 14-16 kcal por cada 100 g. Ese bajo aporte energético, no obstante, no significa que carezca de interés nutricional. Contiene vitamina K, que desempeña un papel fundamental en la coagulación sanguínea y la salud ósea. Aporta pequeñas cantidades de vitamina C, folatos y minerales como el potasio. También contiene fibra, beneficiosa para el tránsito intestinal, y compuestos bioactivos, como los flavonoides, cuyo posible efecto antioxidante y antiinflamatorio ha sido ampliamente estudiado.
❌ Adelgaza
FALSO. Aunque apenas aporta calorías, no ayuda a adelgazar por sí solo. Ningún alimento tiene esa capacidad. Gracias a su contenido en fibra, puede aumentar la sensación de saciedad y ayudar a controlar el apetito dentro de una dieta equilibrada, pero la pérdida de peso depende del conjunto de la dieta y del estilo de vida, no de un alimento concreto.
✅ El apio hidrata el cuerpo
VERDADERO. Con un 95 % de agua, el apio contribuye a la hidratación diaria, igual que otras muchas frutas y verduras. Sin embargo, no sustituye al consumo de agua u otros líquidos, que siguen siendo la principal fuente de hidratación del organismo. Además, aporta potasio y pequeñas cantidades de sodio de forma natural, minerales que participan en el equilibrio de los líquidos corporales. Su contribución es modesta, pero suma dentro de una alimentación variada.
❌ Es détox
FALSO. Ningún alimento “depura” el organismo por sí solo. Aunque el apio —y, sobre todo, su zumo— se ha hecho popular en dietas détox, no hay estudios de calidad que demuestren que actúa como desintoxicante.
El cuerpo ya cuenta con sus propios sistemas de limpieza: el hígado transforma sustancias potencialmente tóxicas, los riñones las filtran y el aparato digestivo y los pulmones ayudan a eliminarlas. El apio puede formar parte de una dieta saludable, pero no limpia el organismo ni acelera ninguna depuración especial.

❌ Sus aceites esenciales mejoran la salud
FALSO. El apio contiene aceites esenciales responsables de su aroma característico, como el limoneno y el 3-n-butilftálido. Estos compuestos han despertado el interés de los investigadores por su posible actividad antioxidante y antiinflamatoria. Algunos estudios experimentales también sugieren que podrían favorecer la relajación de los vasos sanguíneos.
Aun así, la mayor parte de estas investigaciones se han realizado en laboratorio o en animales. Por ahora, los estudios disponibles no permiten concluir que consumir apio produzca esos beneficios en las personas.
❌ Es mejor tomarlo en zumo
FALSO. Ni el zumo ni el licuado son más saludables que comer el apio entero. Al triturar el apio para elaborar el zumo o el licuado se pierde una buena parte de la fibra, mientras que al consumir la hortaliza completa se aprovechan mejor todos sus nutrientes. Además, masticar aumenta la sensación de saciedad. Por eso, lo mejor es tomarlo entero o incorporarlo en trozos a ensaladas, cremas, sopas o batidos que conserven toda la pulpa.
❌ Cura la fibromialgia
FALSO. La idea de que el apio puede curar la fibromialgia se popularizó hace unos años en redes sociales y páginas de pseudomedicina. En realidad, no existe ninguna prueba científica que respalde esta afirmación.
La fibromialgia es una enfermedad crónica que provoca dolor generalizado, fatiga y alteraciones del sueño, y requiere un tratamiento que combina distintas estrategias terapéuticas. Una dieta rica en frutas y verduras puede contribuir al bienestar, pero ningún alimento puede sustituir el tratamiento médico recomendado.
❌ Sus nitratos son perjudiciales
FALSO. El apio contiene nitratos naturales, igual que otras verduras de hoja verde. No deben confundirse con los nitritos que se utilizan como aditivos en productos cárnicos. Lejos de ser perjudiciales, los compuestos del apio pueden transformarse en óxido nítrico, que contribuye a regular la dilatación de los vasos sanguíneos.
Las dietas ricas en verduras que aportan nitratos naturales se han asociado con una mejor función de los vasos sanguíneos y con posibles beneficios para la salud cardiovascular. No obstante, estos efectos dependen del conjunto de la dieta.

✅ El apio es un alérgeno de declaración obligatoria
VERDADERO. El apio forma parte de la lista de alérgenos cuya presencia debe indicarse obligatoriamente en el etiquetado de los alimentos en la Unión Europea. Esta medida permite que las personas alérgicas puedan identificarlo fácilmente.
La alergia al apio puede provocar desde picor en la boca hasta reacciones graves, como una anafilaxia. Por eso, quienes padecen esta alergia deben revisar con atención las etiquetas, especialmente en productos como caldos, sopas o mezclas de especias. Además, algunas personas alérgicas al polen o a otras plantas pueden reaccionar también al consumir apio.
❌ Se puede guardar mucho tiempo en la nevera
FALSO. El apio se conserva mejor que otras verduras, pero no dura indefinidamente. Guardado en el frigorífico y protegido del exceso de humedad, puede mantenerse en buen estado entre una y dos semanas. Con el paso de los días, sin embargo, va perdiendo firmeza y el característico toque crujiente.
Se puede congelar una vez troceado. Después de descongelarlo perderá parte de su textura, por lo que resulta más adecuado para sopas, cremas o guisos que para consumirlo en crudo.
Las calorías negativas no existen
El apio es uno de los alimentos más asociados al mito de las “calorías negativas”. Según esta teoría, el cuerpo gasta más energía al masticarlo y digerirlo de la que obtiene al consumirlo. Sin embargo, esto es un mito.
Aunque el organismo necesita energía para procesar los alimentos, ese gasto es menor que la energía que aporta el propio apio. Es decir, se trata de una hortaliza muy ligera, pero no de un alimento con calorías negativas. La pérdida de peso depende del conjunto de la alimentación y del estilo de vida, no de consumir un alimento concreto.


