Plastic eating: la peligrosa moda viral de “comer” con un plástico en la boca

Cubrirse la boca con plástico para simular que se come se ha convertido en tendencia. Esta práctica puede implicar la ingesta de microplásticos y favorecer los trastornos alimentarios
Por Sonia Recio 24 de marzo de 2026
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¿Antojo de una hamburguesa o un dulce, pero sin sumar calorías? Una nueva moda viral asegura que es posible gracias a un método tan llamativo como absurdo: el plastic eating. La técnica consiste en cubrir la boca con una lámina de film transparente, colocar el alimento al otro lado y simular que se come. Lo que empezó como una ocurrencia aislada en China se ha convertido en un fenómeno en TikTok e Instagram, donde miles de usuarios comparten vídeos practicándolo. Sus defensores prometen que ayuda a calmar la ansiedad por comer, pero los expertos advierten que no existe ningún beneficio demostrado y, en cambio, sí hay riesgos para la salud. Frente a modas virales que prometen resultados mágicos, la ciencia es clara: la salud no se negocia y la relación con la comida debe construirse desde el equilibrio, no desde la restricción ni el autoengaño.

¿En qué consiste el ‘plastic eating’?

Las redes sociales, y especialmente TikTok, se han convertido en un terreno fértil para los retos virales vinculados a la alimentación. El último en sumarse a esta lista es el plastic eating, una práctica que lleva la obsesión por adelgazar al extremo.

Nacida en China, ha ganado popularidad en Douyin —la versión china de TikTok—, donde miles de vídeos la presentan como el truco definitivo para controlar los antojos, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Y la tendencia no deja de crecer: acumula más de 500 millones de visualizaciones y más de 100.000 vídeos publicados solo en las últimas semanas.

La dinámica es sencilla y alarmante: las personas envuelven galletas, espaguetis, helados o cualquier otro alimento en film transparente, lo mastican durante unos segundos para “sentir” el sabor y luego lo escupen. La base de esta tendencia se apoya en un razonamiento aparentemente lógico, pero erróneo: si el plástico actúa como barrera, el cuerpo percibe el sabor sin ingerir el alimento. En realidad, el objetivo final es adelgazar sin comer absolutamente nada.

Los riesgos del ‘plastic eating’

Los especialistas coinciden en que el plastic eating entraña múltiples peligros, que van desde la falta de saciedad real hasta riesgos psicológicos y físicos.

riesgos de masticar comida envuelta en plástico
Imagen: KenTannenbaum / iStock

⚠️ No produce saciedad

La sensación de saciedad no depende solo del gusto, sino de un complejo sistema hormonal y neurológico que involucra al estómago, el intestino y el metabolismo. La verdadera saciedad aparece cuando el cuerpo digiere y absorbe nutrientes.

Si el organismo no recibe energía, activa mecanismos de compensación: aumenta el hambre, reduce el gasto energético y crece la ansiedad por comer. A largo plazo, estas conductas pueden derivar en pérdida de masa muscular, fatiga crónica, alteraciones hormonales, irritabilidad y dificultades de concentración. Lejos de favorecer la pérdida de peso, este tipo de prácticas pueden desencadenar ciclos de restricción y atracón muy perjudiciales para la salud física y mental.

⚠️ Favorece la aparición de trastornos alimentarios

Psicólogos y nutricionistas han dado la voz de alarma. El plastic eating normaliza comportamientos propios de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA): la obsesión por evitar calorías, el miedo a engordar y la necesidad de ejercer un control absoluto sobre la comida.

Además, la continua exposición a estos vídeos puede influir de forma negativa en adolescentes y jóvenes, especialmente vulnerables a la presión estética y la comparación social.

⚠️ Supone riesgos físicos inmediatos

Aunque algunas personas creen que el film transparente es inocuo, la ciencia advierte lo contrario. Masticar plástico puede tener consecuencias graves:

  • Asfixia, si el plástico se rompe o se desplaza y obstruye las vías respiratorias.
  • Ingestión de microplásticos, que pueden pasar a la saliva y, eventualmente, al organismo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado sobre los riesgos de los microplásticos, cuya presencia en el cuerpo humano se asocia a inflamación, estrés oxidativo y posibles efectos tóxicos a largo plazo.
  • Daños dentales, irritación de las encías, desgaste del esmalte y posibles infecciones en la boca.
  • Exposición a sustancias químicas, como ftalatos o bisfenoles, relacionadas con alteraciones hormonales y metabólicas.

Otros retos virales absurdos 

El plastic eating no es un caso aislado, sino que forma parte de un sinfín de retos virales que priorizan la popularidad por encima de la seguridad. Cada cierto tiempo, las redes sociales rescatan o inventan prácticas que prometen resultados rápidos y espectaculares, muchos de ellos relacionados con la pérdida de peso o la mejora física. La fórmula siempre es la misma: un vídeo llamativo, una supuesta solución milagrosa y miles de imitadores dispuestos a probarla sin cuestionar sus riesgos.

Entre estos retos hay propuestas tan disparatadas como beber vinagre para “quemar grasa”, consumir cantidades excesivas de cafeína para acelerar el metabolismo o realizar ayunos prolongados sin supervisión médica. Lo preocupante es que lo que comienza como entretenimiento viral puede acabar normalizando hábitos perjudiciales para la salud, especialmente entre adolescentes y jóvenes, más expuestos a estas tendencias.

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