Arena en los espacios de juego infantiles
En cada vez más parques infantiles de ciudades y centros escolares se ha abandonado la tendencia de colocar suelo de caucho y se está dejando arena o tierra con césped, en aras a naturalizar los espacios para los niños y niñas. Si bien ambos materiales amortiguan las caídas y los rasguños que se puedan hacer los peques en estos entornos lúdicos, cada uno tiene sus inconvenientes:
- el pavimento artificial es muy colorido y antideslizante, pero no entrena el sistema inmunológico de los peques y hasta, a veces, sus compuestos pueden llegar a ser tóxicos, como explican en este estudio del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) publicado en 2023.
- la arena se mete con facilidad en los zapatos y requiere de mantenimiento continuo para evitar que se endurezca y se contamine con insectos, residuos como colillas o envases, excrementos y diversos microorganismos infecciosos. De hecho, una investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) encontró en 2018 formas agresivas de una bacteria propia de los hospitales, Clostridium difficile, en parques infantiles y caninos de la capital española.
Sin embargo, la arena es un material de fácil instalación. Tan fácil, que lo puedes colocar en tu hogar para habilitar un pequeño parque para tu hijo. No en las cantidades que pueden albergar las ludotecas y espacios de juego libre con areneros de interior —que están en auge—, pero sí con varios metros cúbicos de esta sustancia.
Beneficios del juego en el arenero infantil
Si tienes espacio en casa donde puedas poner un arenero infantil, seguro que será un lugar mágico para los peques, a la vez que un recurso didáctico y muy valioso para su desarrollo físico, cognitivo y emocional.
Porque sí, es bueno que los niños jueguen con arena. Y lo pueden hacer desde bien pequeños, en torno al año de edad, si bien la mayoría de los areneros infantiles se recomiendan usar a partir de los tres años.

¿Por qué es bueno jugar con la arena? Las razones son muchas, pero entre los beneficios que aporta este juego destacan:
➡️ Potencia el desarrollo sensorial
Cuando los peques manipulan la arena ejercitan, sobre todo, el sentido del tacto. No son lo mismo las sensaciones que transmite la arena seca que la húmeda, la fina que la gruesa. Y completamente diferente es la que proporciona la arena mágica (kinética o cinética), un juguete muy de moda que ni mancha ni se seca ni se adhiere a la piel.
Cada arena tiene una textura, temperatura o una consistencia que, en las manos de los niños, favorece el sentido táctil, como también el sentido vestibular (del equilibrio y movimiento) y el propioceptivo (relacionado con la conciencia del cuerpo y movimiento).
➡️ Favorece la motricidad fina
Este tipo de motricidad se desarrolla en el bebé entre los 18 meses y los tres años de edad, pero se puede trabajar desde antes con la arena. Jugar en la arena desarrolla sus habilidades motrices, principalmente, manipulativas (lanzar, atrapar…), facilita la coordinación mano-ojo y fortalece los músculos que intervienen en la motricidad fina.
➡️ Fomenta la creatividad y la imaginación
La arena contribuye a desarrollar el juego libre del menor, además de mantenerle activo. Ante una montaña de arena, discurrirá qué hacer con ella, dando alas a su imaginación de arquitecto, ingeniero, artista y hasta cocinero: carreteras, puentes, montañas, estatuas, tartas… Puedes ayudarle suministrándole agua, piedras, conchas y juguetes adecuados, que seguro utiliza durante el verano en la playa: pala, rastrillo, cubo, moldes, sellos, rodillo, regadera, carretilla, camión, excavadora…
➡️ Aporta bienestar emocional y relajación
Manipular la arena calma y otorga tranquilidad y seguridad, por lo que ayuda a reducir el estrés y la ansiedad del peque. Le ayuda a desconectar, como también a concentrarse y resolver problemas técnicos (se cae la torre, se hunde más el socavón). Además, si se juega con otros iguales, se trabajan y mejoran las habilidades sociales.
Cómo puedo hacer un arenero seguro para niños en casa
Por tanto, contar con un arenero en casa para tus hijos les servirá de entretenimiento. Además, este juguete será una herramienta de aprendizaje vital para su presente y futuro. Así que, ¿por qué no poner un arenero infantil en tu hogar? Mira en qué debes fijarte para instalar uno que sea seguro para tu peque y cómo debes cuidarlo:

🟡 ¿Dónde poner el arenero?
Lo conveniente es que puedas colocarlo en el exterior. Mira si tienes suficiente espacio en el jardín, la terraza, el balcón o el patio para instalar un arenero. Porque igual con la piscina, las plantas, el huerto urbano, el hotel de insectos, la casita infantil… no hay sitio para al menos dos metros cuadrados, si bien hay unidades que ocupan poco más de un metro de largo y ancho.
Los expertos recomiendan ponerlo en un lugar semisombreado y seco o, si lo prefieres, un área soleada para evitar que ciertos insectos y mohos se acomoden en la arena. ¿El inconveniente? Habrá que extremar la protección solar los días de mucho calor, con sombrilla incluida (si es que no tiene tejado). Eso sí, debe ser una zona que puedas vigilar en todo momento.
Si tu casa es pequeña también puedes animarte a tener un arenero para tu hijo. Las opciones se acotan, como verás a continuación, pero también es posible.
🟡 Cómo elegir un arenero infantil
En el mercado encontrarás una amplia variedad de areneros infantiles en cuanto a tamaños, formas, materiales, prestaciones y precios que oscilan entre los 30 y 300 euros. Para elegir el más adecuado fíjate en el espacio del que dispones, la edad de tus hijos y las condiciones climáticas del lugar.
Principalmente, los areneros para niños están fabricados con madera, aunque también se ven de plástico y con formas redondeadas de animales para los más pequeños, evitando así las peligrosas astillas o adaptándose a la escasez de espacio. Hay areneros cuadrados, rectangulares, octogonales, en forma de barco, con tejado o toldos, bancos y otros accesorios (cocinita, tapa, pizarra, compartimentos para agua).

🟡 Arenero para niños casero
Si quieres hacer un arenero para niños tú mismo, lo ideal es escoger tablas o maderas usadas para diseños de jardines, aunque también puedes reutilizar troncos de árboles o piedras.
Pero ten en cuenta que antes de poner esos materiales también deberás cubrir el fondo del arenero con una malla geotextil para evitar las malas hierbas (los comerciales suelen venir con ellos). Y no te olvides de que cuanto más ancho (150 cm) y profundo (mínimo 30 cm) sea tu arenero, más divertido para tus hijos.
🟡 ¿Cuál es la mejor arena para un arenero infantil?
En cualquier caso, la arena tiene que ser especial. No vale ni arena de la playa, ni arena de construcción común. Por seguridad e higiene, debe cumplir una serie de requisitos: sin polvo fino que se pueda inhalar o entrar por los ojos, con granos que no rayen la piel y sin químicos.
Lo idóneo es arena de juego (play sand), especialmente diseñada para la manipulación infantil, ya que resulta muy agradable al tacto e higiénica. También vale arena de río lavada y tamizada (de granulometría segura que no irrite la piel), así como arena de sílice certificada para juego.
Aun así, no te olvides de limpiar la arena a menudo, según el uso que le haya dado tu hijo y ayudándote con un rastrillo para sacar todo lo que haya dentro. ¡Ah! Y procura reciclarla cuando la cambies. ¿Qué tal reutilizar la arena para decorar el belén de Navidad?
🟡 ¿Es necesario cubrir el arenero?
Muchos de los areneros comerciales vienen con tapa. Y es que es muy importante cubrir este juguete para proteger la arena de los animales e insectos que puedan ensuciarla.
Así que en cuanto el niño lo deje de utilizar, cubre el arenero infantil con una lona, madera o red adecuada. Pero hazlo solo cuando la arena esté bien seca (húmeda puede favorecer el crecimiento de microorganismos).


