Cómo evitar que tu peque se pierda en la playa (y caiga en alguno de sus peligros)

En la playa, nunca hay que perder de vista a los niños. Pero ocurre. Mira qué precauciones puedes tomar para que no suceda y si pasa, cómo debéis actuar ambos: padres e hijos
Por María Huidobro González 22 de julio de 2026
niño en la orilla playa
Imagen: Aziza Kallel
Saltar las olas, hacer un castillo de arena, pasear por la orilla, buscar piedras y conchas, jugar a las palas, darse un chapuzón… Cada verano los niños y niñas disfrutan de lo lindo con la arena y el agua de la playa. Pero ¿y si tu peque se pierde? Todo pasa a segundo plano, porque los peligros que este entorno natural ya entraña de por sí, en esta situación tan angustiosa, se multiplican. Te contamos cuáles son esos riesgos, qué formas tienes de prevenir este temible momento y qué hacer si ocurre.

Peligros de la playa para los niños

Los mismos elementos que nos atraen de la playa pueden resultar muy peligrosos para todos, aunque de forma especial para los más pequeños por su desconocimiento y atrevimiento. Pero, además, si no hay supervisión de los responsables de sus cuidados porque, por desgracia, el niño o niña se ha desorientado y perdido, su salud puede verse comprometida aún más.

Entre los riesgos más destacados a los que se exponen los menores en la playa se encuentran los siguientes:

⚠️ En el agua

Las corrientes marinas y los movimientos de las olas, las rocas que no se ven, las medusas o los peces que muerden son algunos riesgos que esconde el mar. También caben residuos (plásticos, botellas) y objetos hinchables que abandonamos las personas y que atraen a niños y niñas. Y, además, se debe tener en cuenta que la temperatura del agua puede favorecer el conocido como corte de digestión.

Por culpa de todos estos factores cada año hay que lamentar ahogamientos, picaduras, heridas, traumatismos… con los peques como protagonistas.

⚠️ En la orilla

Al borde del mar los peligros también son numerosos. Pisar o acercarse a un pez araña que se camufla bajo la arena de la orilla obtiene una respuesta dolorosa como defensa: una potente mordedura que causa escozor e inflamación. Los pozos de arena mal excavados pueden hundirse también al pisarlos, lo que puede ocasionar, por ejemplo, un esguince. Las algas en descomposición que se acumulan en la orilla liberan gases tóxicos y de olor muy desagradable.

Y, por supuesto, a todos estos peligros se le unen las corrientes de resaca o las olas rompiendo, que pueden alejar con facilidad a los peques de la costa.

⚠️ En la arena

En el arenal cabe la posibilidad de que los bebés coman arena o beban agua de mar. A los niños les encanta jugar a enterrarse, pero corren el riesgo de quedar atrapados en esos pozos y asfixiarse. También es fácil que astillas, cristales, espinas, pinchos… queden clavados en el pie del peque durante un día de playa. Otros niños y sus juguetes pueden hacer que se acerquen por curiosidad a desconocidos con malas intenciones.

⚠️ Toda la playa

Y, por supuesto, tanto en lo seco como en lo húmedo de la playa, el sol y su calor pueden causar estragos en los menores: quemaduras solares (también la planta del pie), dolor de cabeza, deshidratación, golpe de calor

Seguridad en la playa: consejos para evitar perder a tu hijo

jugando en la orilla de mar
Imagen: Bulat Khamitov

Los padres y madres jamás debemos perder de vista a nuestros hijos en lugares tan amplios y concurridos como las playas. Siempre debe haber una persona adulta vigilándoles. Así que, si todos queremos disfrutar del mar y la arena, conviene turnarse para estar controlando.

Sin embargo, nos podemos despistar con el móvil, los pasatiempos o un libro y, en un descuido, perder el contacto visual y pasar a la pesadilla por su extravío. Por eso, las siguientes medidas de prevención antes de llegar a la playa y una vez dentro resultan imprescindibles:

✅​ Llevar vestimenta llamativa

El color del bañador que lleve tu hijo en la playa puede ayudarte a prevenir ahogamientos e identificarle más fácilmente. Así que intenta que siempre sea llamativo. Un gorro que nunca se quite para protegerse del sol también puede servir.

✅​ Recordar datos personales

Si el peque tiene edad para aprender su nombre y apellidos, enséñale. Y si es más mayor, haz que memorice, al menos, uno de vuestros números de teléfono móvil. También conviene que sepa el nombre del hotel o los apartamentos donde os alojáis, por ejemplo.

Y muy recomendable es que recuerde el teléfono 116 000 para niños desaparecidos que gestiona la Fundación ANAR y está disponible las 24 horas en contacto directo con la Policía.

✅​ Enseñar a no irse con desconocidos

Recuérdale que en todo momento debe estar cerca vuestro y que, en el caso de que se aleje, os avise dónde va. Y no te olvides de hacerle entender que nunca debe acompañar a personas que no conoce o quieran ganarse su confianza con un regalo, un helado, un perro o cosas parecidas.

✅​ Señalar un punto de encuentro

Nada más llegar a la playa, y antes de estar ubicados, fijad juntos un punto de encuentro identificado (puesto del socorrista, la biblioplaya, el chiringuito…), donde haya personas a las que tu hijo pueda pedir ayuda si se pierde. Debe quedarle claro que allí es donde debe acudir si lleva tiempo desorientado, porque lo primero que debería hacer es quedarse dónde está, sin intentar buscaros por su cuenta.

✅​ Colocar pulseras identificativas u otros artilugios

pulsera identificativa playa
Imagen: Kampus Production

Con los niños pequeños, una medida muy extendida en recintos grandes como la playa consiste en colocar en su muñeca una pulsera con su nombre y vuestro teléfono para que puedan llamaros si se extravían y alguna persona les localiza. En los arenales es habitual repartir entre las familias estas pulseras de seguridad resistentes al agua de la Cruz Roja o la Policía Nacional u otros cuerpos (Policía Municipal, Protección Civil…). Acércate a sus puestos de vigilancia para hacerte con ellas.

También resulta muy útil utilizar pulseras identificativas con código QR, pulseras inteligentes basadas en tecnología NFC, localizadores GPS o relojes con GPS y llamadas resistentes al agua, con los que es posible rastrea al menor en tiempo real.

Si no hay pulseras ni ningún otro artilugio que sirva para localizar cuanto antes al niño extraviado, escribe tu número de teléfono en la mano o ropa de tu peque o pónselo en tatuaje temporal.

Qué hacer si tu hijo se pierde en la playa

Si, a pesar de tomar todas estas precauciones, tu hijo se ha perdido, calma. Así actuarás más rápido.

  • Desanda lo andado. Vuelve sobre tus pasos y mira por donde habéis estado antes. Igual te está esperando allí. Otro adulto debe quedarse junto a la toalla en el lugar de la playa donde os habéis instalado, por si regresa.
  • Mientras caminas, comenta en alto que estás buscando a tu hijo. Di cómo se llama y qué edad tiene. Describe cómo es físicamente y qué estaba haciendo la última vez que le viste. También comenta dónde vas. Quien te escuche en tu búsqueda puede que le haya visto y pueda ayudarte. Lleva en el bolso una foto reciente del peque para poder enseñarla.
  • Acude al punto de encuentro pactado por si aparece.
  • Pide ayuda a una figura de autoridad, como el socorrista o la policía. De nuevo haz una descripción física y comenta cuándo le viste por última vez
  • Busca a tu hijo en el agua. Para ello, es interesante lo que señalan los especialistas: los peques tienden a dejar que la brisa toque su cara para disminuir su ansiedad, así que conviene buscarle en la dirección contraria al viento.
  • Cuando aparezca, no le regañes. Seguro que está muy nervioso y angustiado. Tranquilízale. Si respondemos mal, puede que la experiencia derive en miedo infantil de verano. Una vez pasado el susto, habla con el niño para que entienda qué ha hecho mal y así no vuelva a ocurrir.
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