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Poner pendientes a bebés: cómo hacerlo bien para evitar riesgos

Poner pendientes a las bebés es una elección personal de los padres que no supone riesgos, siempre que se realice con métodos y profesionales adecuados

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 15 enero de 2020

Poner pendientes a las niñas es una tradición cultural en España y en muchos países latinoamericanos, pero ¿es aconsejable o no? Desde el punto de vista de la pediatría, no hay evidencias de que perforar el lóbulo de la oreja provoque problemas, aunque tiene riesgos de infección o alergias si no se hace de manera adecuada. Por ello, siempre hay que escoger métodos correctos y profesionales sanitarios con experiencia. Si tienes dudas sobre esta práctica, en las siguientes líneas contamos cuándo es el momento más apropiado para realizarla, los pendientes más aconsejables y los cuidados posteriores que requiere. 

Pendientes a bebés, ¿sí o no?

Por tradición, por estética o por evitarles dolor cuando sean más mayores, muchos padres deciden poner pendientes a sus hijas cuando son bebés. O, por el contrario, se inclinan por no hacerlo. ¿Es mejor una opción u otra? ¿Hay riesgos por perforar el lóbulo de las orejas a niñas tan pequeñas? No existe contenido científico que haya analizado esta cuestión en ningún sentido. De hecho, “en la práctica clínica este no es un motivo de consulta pediátrica”, reconoce la doctora Victoria de la Rúa, de la Asociación Española de Pediatría (AEP), quien añade que la puesta de pendientes es “decisión de la familia”.


Imagen: ddimitrova

En España lo más frecuente es poner a las niñas los pendientes al poco tiempo de nacer y, en principio, no debería suponer un problema. La experta explica, sin embargo, que sí es importante “asegurarse de que la perforación de los lóbulos se haga correctamente” y seguir la evolución un tiempo.

¿Cuándo poner los pendientes?

Con pocas semanas la piel del lóbulo es más blandita y se minimiza la pequeña molestia que pueda sufrir al perforarla para poner pendientes

El momento idóneo para colocar los pendientes a una bebé es a las pocas semanas, “desde que el pediatra confirma que la recién nacida está sana: se le ha caído el cordón, el crecimiento es correcto…”, comenta la matrona Maite Navarro, experta en puesta de pendientes. Con esa edad “la piel del lóbulo es más blandita, lo que minimiza mucho la pequeña molestia que pueda sufrir”. En todo caso, recomienda que se perfore el lóbulo durante los primeros seis meses de vida, pues después “comienza la fase de rechazo a lo desconocido”.

Otros profesionales, como el médico de familia Juan Bravo, son partidarios de posponer el momento y “esperar a que la niña tenga cinco o seis años o, incluso, a que sea más mayor y decida libremente si agujerearse o no los lóbulos”.

Escoger un buen profesional

Los agujeros para poner pendientes a una hija se pueden hacer en las farmacias, en algunos centros médicos, en consultas de matronas e incluso en joyerías. Esta última opción “no es recomendable, pues no tienen garantías sanitarias”, aclara Bravo.

Es responsabilidad de los padres escoger al profesional y el lugar idóneo para la puesta de los pendientes de su pequeña. Sin embargo, según la matrona consultada, para un resultado óptimo es importante tener en cuenta:

  • La experiencia del profesional que perfora el lóbulo.
  • Comprobar que se utiliza un material infantil de calidad, estéril y desechable.
  • Acudir a centros que cuenten con una consulta limpia, cuidada y adaptada, de modo que la experiencia sea lo más tranquila posible.

Los métodos para poner pendientes

En caso de que decidas poner pendientes a tu hija, la doctora De la Rúa apunta que se debe hacer con asepsia; es decir,” con procedimientos que garanticen ausencia de gérmenes que puedan causar una infección”. Se emplean dos métodos:

  • Pistola. El sistema más utilizado en las farmacias resulta una opción rápida y económica, ya que en el pistoletazo quedan colocados los pendientes, no solo perforado el lóbulo. Los pendientes son hipoalergénicos y están preparados para la primera puesta. Es importante dejarlos puestos durante un mes, hasta que la herida cicatrice del todo.
  • Aguja. Es la técnica más usada por las enfermeras y por personal médico. En este caso solo se hace el agujero.

Imagen: Berzin

Los riesgos más comunes

Los riesgos que la técnica de perforación puede tener son infección y alergia, tal y como asegura Victoria de la Rúa. Los signos que alertan de una infección son la inflamación, el sangrado, la secreción de pus o el mal olor, por lo que “hay que estar atentos y hacer un seguimiento durante unos días”. Pero esos riesgos se minimizan “tomando precauciones sanitarias adecuadas, con la puesta de pendientes de forma estéril y usando material hipoalergénico”, explica Maite Navarro.

Además, hay otros peligros posteriores a la perforación del lóbulo. Es importante que los pendientes estén bien ajustados, pues en el caso de que se caiga uno y la niña lo trague por accidente, podría asfixiarse. Asimismo, algunas bebés llegan a rasgarse el lóbulo, si el pendiente se engancha en alguna prenda y la pequeña tira con fuerza.

¿Qué pendientes poner?

Las bebés tienen la piel muy sensible y conviene poner pendientes de materiales nobles como el oro, que no suele causar alergias.

Los pendientes deben tener bordes redondeados y pulidos para evitar enganches y roces

Además de ser hipoalergénicos, deben tener bordes redondeados y pulidos, “para prevenir los indeseables enganches y roces”, apunta la matrona. También deben tener una longitud algo más amplia que otro tipo de pendientes, lo que permite que el lóbulo quede aireado.

No es aconsejable colocar los de tipo aro, ni que cuelguen. Los planos o los tipo “bolita” o “perlitas” son los idóneos.

Los cuidados posteriores

Tras la puesta de los pendientes es importante seguir una rutina de limpieza con el fin de evitar una infección. Los cuidados deben ser “los que se harían de manera habitual en la zona con cualquier herida”, señala la doctora De la Rúa. Así, se recomienda lavar la zona del agujero todos los días con un antiséptico y mantenerla seca y al aire.

También hay que dar vueltas al pendiente (como si fuera una tuerca) varias veces al día y, si es posible, acudir a revisión después de unas semanas para verificar que todo está bien, recomienda la matrona Maite Navarro.

¡Ojo con las pistolas caseras!

Hay padres que, igual que deciden cortar el pelo a sus hijos o sacarles ellos mismo un diente que está a punto de caer, también deciden perforar el lóbulo en casa. Para ello adquieren pistolas que se venden por Internet y que parecen sencillas de usar.

Pero los expertos desaconsejan por completo esta práctica y coinciden en señalar que conviene acudir a un profesional con experiencia, para evitar problemas como infecciones o heridas.

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