Espacios para jugar al aire libre: una de las grandes necesidades de la infancia

El juego al aire libre y en la naturaleza son claves como contrapeso a la saturación tecnológica y el auge del sedentarismo en las ciudades contemporáneas
Por UNICEF Comité País Vasco 26 de julio de 2025
derecho a jugar en las ciudades
Con la llegada del verano y las vacaciones, el juego y tiempo libre de niños, niñas y adolescentes vuelve a estar en el centro de la vida de muchas familias. Pero ¿disfrutan plenamente de su derecho al juego? Los datos apuntan hacia una tendencia progresiva de pérdida de espacio y tiempo otorgados al juego infantil y se ha demostrado que los niños y niñas pasan jugando la mitad de tiempo del que lo hacían sus progenitores. Frente a esta realidad, UNICEF reivindica el juego como derecho fundamental de la infancia recogido en la Convención sobre los Derechos del Niño: jugar es clave para el desarrollo de las aptitudes sociales, cognitivas y emocionales de niñas y niños, como la imaginación, la curiosidad o la sociabilidad, e influye directamente en su bienestar y su salud.

📌 Ya estamos en WhatsApp Telegram. ¡Entra y síguenos!

¿Por qué se juega menos?

El descenso de la natalidad, el tráfico y no contar con mecanismos apropiados para integrar las necesidades de la infancia y la adolescencia en las políticas locales han marcado la planificación urbana de las grandes ciudades contemporáneas, lo que explica en gran medida la progresiva desaparición de los niños y niñas del espacio público urbano. 

Sin embargo, no son los únicos factores que influyen. Las nuevas tecnologías, el temor exponencial de los padres y madres y la tendencia a primar la seguridad, la aversión al riesgo o la presión sobre los resultados académicos y las clases extraescolares son otros factores que se deben tener en cuenta.

👉 Factores que influyen en el derecho al juego de niños, niñas y adolescentes:

  • El modelo urbanístico de las ciudades con espacios menos abiertos y naturales que disminuyen las oportunidades de juego.
  • Entornos insalubres y peligrosos.
  • El papel creciente de los medios electrónicos y las plataformas digitales en el ocio de niños, niñas y adolescentes.
  • Una baja conciencia de la importancia del juego.
  • Más presión sobre los niños y niñas para obtener buenos resultados académicos y  actividades extracurriculares.
  • Más restricciones para jugar: los padres y madres quieren proteger a sus hijos e hijas de los posibles riesgos al que pueden verse expuestos en la calle. 
  • Falta de inversión en oportunidades culturales y artísticas para los niños y niñas.

El juego al aire libre frente al auge del sedentarismo

Ya sea por la disposición urbanística de las ciudades o por el auge del ocio a través de las tecnologías, la realidad en España es que el 82 % de los niños y niñas de 0 a 12 años juega al aire libre menos del tiempo recomendado, viéndose limitadas sus oportunidades de movimiento y desarrollo.

jugar en la naturaleza vs sedentarismo infantil
Imagen: Annette Etges / Unicef

Sin embargo, el juego al aire libre y el juego en la naturaleza son especialmente importantes como contrapeso a la saturación tecnológica y el auge del sedentarismo.

Numerosos expertos apuntan a que el tiempo que niños, niñas y adolescentes pasan al aire libre favorece su atención en el aula y mejora sus problemas de atención. El contacto con la naturaleza calma y mejora la regulación emocional. Es decir, nos ayuda a conectar con las emociones, a sentir qué es lo que nos está pasando y expresarlo. Muchos niños y niñas llevan modos de vida estresantes, y la naturaleza supone una forma de aliviar esa situación tan nociva.

El movimiento es otro aspecto crucial del contacto con la naturaleza, ya que los espacios abiertos y naturales invitan a niños y niñas a moverse, a explorar y a desarrollar las habilidades motoras, los sentidos, la inteligencia espacial y el vigor físico.

Una ciudad donde jugar

En las ciudades, los espacios públicos, verdes y de proximidad no solo ayudan a mitigar los efectos del cambio climático: también mejoran los vínculos sociales y vecinales. A la larga, impactan positivamente en nuestra salud mental, y también en la de la infancia. 

Esa es una de las conclusiones del último informe de ONU-Habitat ‘Healthier Cities and Communities Through Public Spaces‘, que analiza como los espacios públicos fomentan la cohesión social al brindar oportunidades para interacciones sociales, eventos culturales y actividades comunitarias. Todas estas actividades fortalecen los vínculos sociales, reducen el aislamiento y mejoran el bienestar mental.

Poniendo el foco en la infancia y adolescencia, los espacios públicos se convierten en un escenario imprescindible para proporcionar una mayor variedad de opciones de juego y menos restricciones que alentarán el desarrollo y autonomía de los niños y las niñas. Así, participarán en actividades físicas con compañeros y compañeras en línea con su imaginación y serán más propensos a involucrase a la larga en sus comunidades y municipios. 

Por ello, garantizar que existan espacios accesibles que faciliten la convivencia y pongan en el centro de sus políticas a la infancia es una apuesta fundamental por la calidad de vida de toda la ciudadanía, y especialmente de la infancia y la adolescencia. 

En esta línea, UNICEF impulsa la iniciativa Ciudades Amigas de la Infancia para poner a los niños, niñas y adolescentes en el centro de las políticas locales e impulsar el desarrollo pleno de todo su potencial y capacidades a través de espacios de participación reales que influyan en las decisiones que se tomen en su comunidad.

Sigue a Consumer en Instagram, X, Threads, Facebook, Linkedin, Whatsapp, Telegram o Youtube