Los adolescentes se inician en el alcohol con 14 años
Los adolescentes de hoy en día sufren menos borracheras, hacen menos botellón y practican menos consumo en atracón (binge drinking) que hace unos años. Aun así, el alcohol mantiene su posición como la sustancia psicoactiva más consumida entre los estudiantes de 14 a 18 años, según la última Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES 2025).
No en vano, es la primera que prueban. Los chicos y chicas reconocen que empiezan a beber alcohol cuando tienen, de media, 13,9 años. Un año después ya lo hacen todas las semanas y hasta experimentan su primera borrachera con solo 14,8 años. Además, no dudan en comentar que les resulta fácil hacerse con las bebidas alcohólicas, a pesar de que su venta está prohibida a menores.
Precisamente, con el objetivo de prevenir el consumo de alcohol, retrasar la edad de inicio y reducir los episodios de consumo intensivo en los menores, el Consejo de Ministros aprobó en marzo de 2025 el Proyecto de Ley de prevención del consumo de bebidas alcohólicas y sus efectos en los menores de edad, pero aún sigue en tramitación parlamentaria.
Por qué beben los adolescentes
La encuesta ESTUDES no lo menciona, pero muchos de los adolescentes se inician o reinciden en el consumo de alcohol en las fiestas, tal y como advierten desde la Asociación DUAL. Las romerías, los conciertos, las verbenas, las peñas de pueblos y distintos eventos lúdicos, muchos de ellos en lugares públicos al aire libre como calles, plazas, parques y playas, son los entornos preferidos para ese primer contacto con el alcohol. Y ahora, el calendario veraniego está plagado de ellas.
Los chavales se reúnen en las fiestas populares con los amigos de toda la vida, con aquellos que hace tiempo que no ven y con otros jóvenes que acaban de conocer o están a punto de hacerlo. Con ellos beben por primera vez alcohol y, a veces, en grandes cantidades. Algunos, incluso, lo mezclan con bebidas energéticas. Y muchos de ellos repiten en la siguiente jornada festiva, normalizando su consumo en este tiempo de ocio.
¿Por qué lo hacen? A veces puede que se estrenen en el alcohol por curiosidad, sentir emociones nuevas o por imitación —su consumo está muy interiorizado en nuestra sociedad—, pero según la encuesta, y en este orden, estas son las principales razones que esgrimen los adolescentes para consumir alcohol:
- Es más divertido o anima las fiestas.
- Les gusta la sensación que les proporciona
- Ayuda cuando se sienten deprimidos, especialmente las chicas.
- Les sirve para desinhibirse o ligar más, en el caso de los chicos.
- Para emborracharse.
👉 Para encajar en el grupo

El siguiente argumento que citan es “para encajar en un grupo”. De hecho, según un informe reciente de Fad Juventud, tiene mucho peso, especialmente en contextos de ocio y fiesta. Los jóvenes reconocen que existe una presión general por beber alcohol, que se relaciona con la necesidad de “ser normal”, encajar, integrarse en el grupo de pares y pertenecer a algo, y que se intensifica en edades tempranas.
Quienes no consumen alcohol confiesan que, en muchas ocasiones, tienen que explicarse, dar excusas o justificar su postura. Además, se asume que quien no bebe “corta el rollo”, estropea la diversión o sobra al grupo, lo que puede llevar a hacer pequeñas concesiones y beber algo de alcohol para quedar bien o encajar.
De ahí «No dejes que te intoxiquen. Pasa de los NPC«, el lema de la campaña de la Asociación DUAL, financiada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad, para animar a los jóvenes a sortear la presión grupal cuando le ofrecen alcohol.
Efectos del alcohol en los menores de edad
El alcohol es la sustancia psicoactiva que se percibe entre los adolescentes como menos peligrosa, con una diferencia notable frente a todas las demás (tabaco, cannabis, hipnosedantes, cocaína…). Y eso que los efectos que el alcohol tiene sobre el organismo son numerosos. Más en el caso de niños, niñas y adolescentes, que no tienen todavía las estructuras del cerebro completamente desarrolladas y cuya salud mental está tan comprometida.
En relación con la concentración de alcohol en el organismo (llega a estar unas 18 horas en el cuerpo desde su ingesta), los efectos que pueden darse en los adolescentes son los siguientes:
- Al comienzo produce bienestar y alegría; se incrementa la sociabilidad. El joven está eufórico, desinhibido y hasta relajado. En esta primera fase puede llevar a que el menor entienda que está mejorando de sus síntomas gracias al alcohol.
- Seguir bebiendo dificulta los movimientos y pensamientos del adolescente. No coordina, anda a trompicones, ve mal, habla de forma incoherente, tiene sueño y aparece el cansancio. Es un peligro con la moto —para el coche aún no tiene edad— y es más sencillo que caiga en el sexo sin protección y que se meta en líos (discusiones con amigos, peleas…) o cometa delitos (agresiones, robos, violencia de género…).
- Si el consumo aumenta, se puede producir una intoxicación aguda, coma etílico o la muerte.
➡️ Consumo crónico
Además, si el consumo de alcohol en el adolescente es habitual, las consecuencias se amplifican:
- El cerebro resulta muy dañado. Junto a la abstinencia alcohólica y el delirio por abstinencia, también son comunes otros trastornos (amnésico, psicóticos, del estado de ánimo, de ansiedad o del sueño) y disfunciones sexuales.
- El fracaso escolar es más frecuente. Las pruebas de memoria verbal y no verbal, concentración y ejercicio de las habilidades espaciales son peores en los jóvenes que beben, como explican desde el Grupo de Educación Sanitaria y Promoción de la salud del PAPPS de la semFYC (Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria).
- Lo sufre el resto del cuerpo, sobre todo el hígado y el corazón. Hipertensión arterial, gastritis, úlcera gastroduodenal, cardiopatías, cáncer… son algunas enfermedades relacionadas con el alcohol.
Los médicos insisten en que no hay que olvidar que el alcohol es uno de los factores más importantes del embarazo no deseado e infecciones de transmisión sexual (ITS) en adolescentes. Además, la disponibilidad de alcohol tiene un papel determinante en los intentos de suicidios y suicidios consumados.

Cómo prevenir el consumo de alcohol en tus hijos
Acabado el colegio y en un entorno que favorece el consumo de alcohol, el papel de los padres y las madres en su prevención resulta fundamental. Por lo general, en esta época del año, los progenitores suelen aliviar las medidas de control sobre sus hijos, pues identifican sus lugares de veraneo como espacios familiares y seguros. Pero no hay que confiarse: el consumo de alcohol se da más cuando los menores están mucho tiempo fuera de casa, sin supervisión y disponen de dinero.
Para ayudar a padres y madres en esta labor, DUAL cuenta con un decálogo que espera sirva a los progenitores para orientarles a hablar con sus hijos de una manera “abierta, dialogante y no autoritaria”, con el objetivo de que puedan anticipar los riesgos a los que tendrán que enfrentarse este verano.
✅ Diez consejos para prevenir el consumo de alcohol temprano en adolescentes
1. Mostrar cercanía
Comunícate con tu hijo. Debes resultar razonable y confiable. Muéstrate compresivo y solidario.
2. Anticipar
Adviértele de que este año lo más probable es que en su grupo de iguales se sentirá presionado para probar el alcohol y que será difícil continuar sin hacerlo. “Este verano te la vas a jugar”, dile.
3. Posponer
Recuérdale que no hay prisa por probar el alcohol, que ahora no toca, que no tiene por qué hacer ahora algo que podrá hacer más adelante.
4. Reconocer
No te olvides de pedir su opinión sobre este asunto. Pero hazlo sin juzgar, valorando su punto de vista y tratando de estimular su espíritu crítico.
5. Repudiar
Debes esforzarte, y también en alianza con otros padres, por rechazar y marginar las formas de beber de moda: el botellón o la sobreingesta compulsiva.
6. Supervisar
Antes de que salga de noche, dile que cuando regrese le preguntarás qué ha pasado y que te vas a fijar en cómo vuelve. Pero déjale claro que no desconfías, sino que te preocupas por él o ella.
7. Controlar
Ponle una hora límite de llegada a casa. Una buena idea también puede ser hacer en medio alguna quedada: “te quiero ver cada hora aquí, te acercas y luego, si todo está bien, te puedes volver a ir” o “me haces una videollamada, que yo te vea”.
8. Administrar
Limita la cantidad de dinero que le des de paga: es mejor dar poco y a menudo, que mucho y de golpe.
9. Trabajar en equipo
Es muy importante que te coordines con los padres de los amigos de tu hijo y que compartas un mismo posicionamiento al respecto. Al tenerlos como aliados, tu criterio será fuertemente avalado.
10. Sancionar
Si tu hijo transgrede las normas, su conducta debe tener consecuencias. Pero si lo hace bien, también hay que reconocérselo positivamente.


