Impétigo infantil: cómo empieza, se contagia y cura esta infección de la piel frecuente en verano

Esta infección cutánea bacteriana es habitual en niños y niñas de entre dos y cinco años durante el verano. No es grave, pero sí aparatosa, incómoda y muy contagiosa
Por María Huidobro González 10 de julio de 2026
piel impétigo
En las vacaciones de verano, nuestros hijos disfrutan jugando en la arena de la playa, nadando en la piscina o de las múltiples actividades que realizan en los campamentos. Pero en estos entornos los menores están expuestos a muchos problemas que atañen a su delicada piel: quemadura solar, infección por hongos en los pies, dermatitis, alergias de verano, picaduras de insectos o de medusasEl impétigo infantil es una de las infecciones que más traen de cabeza a las familias, y no por su gravedad, sino porque resulta muy contagiosa y molesta. A continuación, te contamos en qué consiste, cuáles son sus síntomas, causas y tratamientos y de qué manera se puede prevenir.

El impétigo es una infección cutánea producida por bacterias muy frecuente en niños y niñas de entre dos y cinco años con pico de incidencia en verano y hasta finales de otoño. Por lo general no reviste gravedad, pero resulta muy escandalosa e incómoda, con costras o ampollas, y eso sí, es altamente contagiosa.

Por qué sale el impétigo en los niños

Detrás de esta infección hay dos bacterias: Streptococcus pyogenes y Staphylococcus aureus. Estos patógenos suelen estar en la superficie de la piel, pero aprovechan cualquier rotura de esta barrera natural para penetrar en el cuerpo causando el impétigo.

Para ello se valen de picaduras de insectos, rozaduras, rasguños, rascaduras, pequeñas heridas (como las que se hacen los peques al clavarse algo en el pie) o lesiones de la dermatitis atópica. Pero también tienen que ver otros factores más propios del verano como el sudor, el calor y la humedad, que favorecen el crecimiento de estos microorganismos.

Y no solo eso. Con el buen tiempo de estos meses, los menores se visten con menos ropa y se mueven en más espacios al aire libre, como playas, piscinas y campamentos, realizando juegos y actividades con los que resulta más sencillo que se hagan alguna herida.

Por todo ello, los niños pequeños son especialmente vulnerables al impétigo, y más porque cuentan con un sistema inmunológico aún en desarrollo, más inmaduro y expuesto todavía en el caso de menores inmunodeprimidos.

Cómo se contagia el impétigo

A esto se une que el impétigo es muy contagioso. Como explica la Asociación Española de Pediatría (AEP), el mismo peque, si se rasca o se toca las lesiones, puede diseminar la infección a otras zonas del cuerpo. Y por contacto directo con las llagas, sus familiares y cuidadores también pueden infectarse. Otra forma de contraer impétigo es a través de fómites, es decir, por tocar objetos y superficies contaminadas, como prendas de vestir, toallas, ropa de cama o juguetes.

heridas cara favorece impétigo
Imagen: Rodrigo Gabotto

Además, si en el ambiente hay humedad, el impétigo se transmite con más rapidez. Por eso se propaga fácilmente en piscinas o espacios cerrados como casas de colonias de verano o guarderías. De hecho, pueden darse brotes epidémicos en estos entornos.

Síntomas del impétigo infantil

El impétigo puede localizarse en cualquier parte del cuerpo del menor que esté expuesta, aunque lo habitual es que aparezca en la cara, alrededor de la boca, la nariz y las orejas, en manos y antebrazos y en las piernas; en los bebés, en el área del pañal. Hay que diferenciarlo, sobre todo, de varicela, herpes simple, tiña, dermatitis de contacto o sarna.

¿Cómo empieza? La infección se presenta de dos formas:

  • Impétigo no ampolloso. Es el más frecuente (70 %). Las lesiones comienzan con pequeñas manchas rojizas o granitos. Pronto aparecen unas ampollitas claras que, al romperse, forman una costra amarillenta, como la miel, por lo que se la conoce con el nombre de costra mielcérica.
  • Impétigo ampolloso. Producido por la exotoxina del Staphylococcus aureus en niños pequeños. Empieza con unas ampollas grandes y claras que rápidamente se vuelven turbias y se rompen dejando como una especie de quemadura.

Estas lesiones no dejan cicatriz y tampoco suelen dar fiebre, pero sí molestan y hasta pican. Sin embargo, a veces, la infección puede expenderse a otras partes del cuerpo y, si no se trata a tiempo, complicarse con adenitis (ganglios linfáticos inflamados), linfangitis (inflamación de los vasos linfáticos), celulitis, artritis, problemas renales o, excepcionalmente, neumonía, sepsis o escarlatina.

Cómo curar el impétigo rápido

Todo dependerá de la extensión y la gravedad de la infección, pero por lo general responde muy bien a los antibióticos locales. Pero eso sí, cuanto antes se detecte y trate, mejor. Así que, ante cualquier lesión sospechosa, acude al pediatra, que diagnosticará la afección al ver las llagas o tomará una muestra para identificar el patógeno o hacer un cultivo.

Si las lesiones no son muchas ni muy grandes, el tratamiento básico consiste en limpiar cada día las lesiones con agua tibia y jabón y secar bien la zona, quitar las costas con vaselina o aceite, usar un antiséptico (clorhexidina) y aplicar un antibiótico tópico (pomada) directamente en la zona afectada. ¿Qué crema usar? Según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), el especialista recetará mupirocina o ácido fusídico para dar cada ocho horas durante una semana sobre las lesiones. Se recomienda taparlas con gasa y esparadrapo o vendaje holgado, si supuran o hay riesgo de rascado o contagio a otras personas.

Pero si esto no funciona y el impétigo se extiende, o hay muchas lesiones y en otras zonas del cuerpo, el pediatra deberá prescribir un antibiótico oral, previsiblemente cloxacilina. No dudes en ir a urgencias con tu hijo, si aparece la fiebre, presenta malestar general e incluso las úlceras le duelen al tocarlas.

☀️​ ¿Es bueno el sol para el impétigo?

Por supuesto, siempre hay que tener cuidado con el sol. Y más en este caso. Por un lado, porque el calor, la humedad y el sudor favorecen el crecimiento de las bacterias causantes. Y, por otro, porque podrían quedar manchas en las áreas con impétigo. Así que no te olvides de la fotoprotección de tu peque.

Cómo prevenir el impétigo en la infancia

higiene de manos para cocinar
Imagen: RDNE Stock project

Según la AEP, la mejor medida para prevenir el impétigo en los niños es mantener buenos hábitos de higiene y cuidado cutáneo, como el lavado de manos. Por eso, ante cualquier herida superficial, no hay que tardar en lavarla con agua y jabón y aplicar después una solución antiséptica.

También conviene tener en cuenta las recomendaciones que aporta Sergio Negre, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud Valencia, para evitar el impétigo infantil en verano:  

  • Hacer una ducha rápida después de la piscina o la playa y secar bien toda la piel, sobre todo en los pliegues.
  • Evitar estar con el bañador mojado durante mucho tiempo.
  • No compartir toallas, ropa ni juguetes con otros niños.
  • Mantener las uñas cortas y limpias.

👉 ¿Qué hacer si mi hijo tiene impétigo?

Para evitar contagios a otras personas, la higiene del menor con impétigo resulta clave. Por eso, haz que tu hijo siempre tenga cubiertas las áreas afectadas, se lave bien las manos y no comparta sus objetos personales. No te olvides de cortarle bien las uñas. El resto de la familia, usad jabón antibacteriano y cada uno una toalla diferente.

👉 ¿Se puede ir a la playa (o a la piscina) con impétigo?

Los expertos recomiendan que hasta 48 horas de iniciar el tratamiento con antibiótico no se debería, realizar actividades comunitarias o acudir a lugares de uso público, como piscinas. ¿El motivo? Hasta ese momento, la infección sigue siendo contagiosa y, además, las piscinas son un espacio donde aumentan las probabilidades de transmisión del impétigo. 

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